El entramado oculto de la Universidad Champagnat
La denuncia contra la Fundación Santa María ha dejado en evidencia la composición política que existe en la cúpula de la Universidad Champagnat. Se trata de un equipo de trabajo que formó parte de la gestión de Celso Jaque y que luego de intervenir la fundación que comanda la casa de estudios, desde el año 2011 quedaron a cargo de su administración.
A a cabeza de la Universidad Champagnat hoy figura el ex ministro de Agroindustra del gobierno de Jaque, Raúl Mercau, quien como rector le ha dado una evidente orientación política a la universidad. Incluso, durante la última campaña presidencial, allí se realizaron numerosos actos partidarios y fue escenario para una presentación encabezada por la expareja del candidato Daniel Scioli, Karina Rabolini.
La intrincada telaraña comenzó a tejerse en 2011, con una medida contra los herederos de Francisco Lucena Carrillo mediante la cual se los removió de la Fundación Santa María. El motivo esgrimido era que se había perdido de vista el objetivo por el cual fue fundada, sumergiéndola en una grave crisis institucional y académica.
Si bien el encargado de llevar adelante esta operación fue el por entonces director de la Dirección de Personas Jurídicas, Andrés Nicosia, la maniobra contó con varios artífices. Nicosia, ex funcionario de Jaque y de Francisco Pérez, hoy figura como Vicerrector Financiero de la Universidad Champagnat. Pero además de conseguirse un cargo por el que declara percibir 38.500 pesos mensuales, también le dio trabajo a antiguo socio, Facundo Mariano Alzogaray, una de las autoridades de la Fundación Santa María.
Todo esto se concretó durante el gobierno de Jaque y con la venia de funcionarios de su gabinete. Por ejemplo, del actual ministro de la Corte Mario Adaro o del ex secretario General de la Gobernación, Alejandro Cazabán.
Los vínculos con el círculo de poder del jaquismo quedan fácilmente expuestos si se contrasta la composición de las autoridades de la casa de estudios con la Fiscalía de Estado. Sucede que el fiscal, Fernando Simón, ha repatriado a algunos colegas con los que trabajó cuando cumplía funciones de secretario Legal y Técnico en la gestión Jaque.
Entre los subalternos de Simón aparece Abel Albarracín, quien no sólo es el presidente de la Fundación Santa María, sino también es decano de la Facultad de Derecho. Allí, nombró a su mujer Fabiana Duperut como directora de Carrera en Abogacía.
Algo similar ocurre con otro de los cinco miembros de la Fundación: la vocal Marcela Sabatini, pareja del ex funcionario Alejandro Cazabán. Al igual que Albarracín, reparte sus horas entre la entidad educativa y el órgano de control estatal. Pero los lazos no se acaban allí. En el staff de Fiscalía de Estado también figura como director de Administración Pablo Frigolé, quien es decano de la Facultad de Ciencias Empresariales y Gestión Pública de la Universidad Champagnat.
Las coincidencias en este complejo entramado continúan. El propio Nicosia, ejecutor de la intervención de la Fundación Santa María y secretario del rectorado de la Universidad Champagnat, es asesor de Simón en Fiscalía de Estado. Además de ello, entreverado en este ovillo aparece también Leonardo Simón, hermano del fiscal de Estado y director de Educación a Distancia e Integración Digital. Por todo ello, no es llamativo que el propio fiscal brinde clases de Derecho Constitucional en la Champagnat.
El efecto espejo entre Fiscalía de Estado y la Universidad se magnifica aún más con el reflejo de otros dos asesores de Simón: Nicolás y Luciano García Bistué. Ambos tienen vínculos con esta comunidad educativa. Mientras que Nicolás es docente de Derecho Administrativo, Luciano es secretario Legal y Administrativo del rectorado.
Pero las relaciones con el jaquismo no acaban allí. El secretario de Extensión Universitaria y Graduados, Nicolás Pizzuto, también fue funcionario durante el gobierno de Jaque, donde se desempeñó como asesor del Ministerio de Gobierno hasta el año 2009.
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