Autoridades de la Champagnat defienden su gestión
Las respuestas a la denuncia presentada contra la cúpula de la Fundación Santa María no tardaron en llegar. Las autoridades de la Universidad Champagnat desmintieron que exista una politización dentro de la casa de estudios, a pesar de la pertenencia partidaria de muchos de sus directivos al Justicialismo. Además, afirmaron que no se pude comparar la situación en la que se procedió a la intervención en 2011, con el presente de la institución.
"Es un planteo inexacto, porque la Fundación tiene un presente muy distinto a cuando asumimos la gestión. Estamos en franco crecimiento y la hemos devuelto al río académico y así se puede constatar", subrayó en diálogo con MDZ Radio Jorge Alberto Giaquinta, miembro de la Fundación Santa María y delegado Académico y Administrativo del rectorado de la Universidad Champagnat en Valle de Uco.
En este sentido, afirmó que no sólo no se han caído los convenios internacionales alcanzados por el fundador de la universidad, Francisco Lucena Carrillo, sino que se ha logrado revitalizar los mismos.
Por otro lado, Giaquinta afirmó que se trata de una universidad abierta y minimizó el significado de los actos que el peronismo realizó en sus instalaciones durante la campaña presidencial de Daniel Scioli. "También hemos traído a Rodolfo Terragno y otros grandes académicos", argumentó.
De esta manera, le restó importancia a la posible participación política de los miembros del Consejo de la Administración, muchos de los cuales formaron parte del gobierno de Celso Jaque. "No quiere decir que lo estemos llevando a lo académico", reflexionó.
Por último, se refirió a la salida de la antigua rectora Mónica González Gaviola de Bordón, quien en noviembre del 2014 pegó el portazo y fue reemplazada por el ex ministro Raúl Mercau. "Se fue por diferencias de gestión pero tenemos una excelente relación", aseguró Giaquinta, que habló de "ciclos cumplidos".
Incluso, destacó el trabajo de la esposa del ex gobernador José Octavio Bordón para lograr que se inicien os trámites de acreditación de la CONEAU. Justamente, al dejar el rectorado González Gaviola redactó una carta contundente en la que cuestionaba a las autoridades del la Fundación Santa María por no brindarle herramienta para cumplir con la CONEAU.
La carta que Mónica González Gaviola de Bordón difundió en noviembre del 2014 tras dejar su puesto en el rectorado:
Estimado Consejo Superior,
La respuesta negativa del Consejo de Administración a lo que considero demandas legítimas para alcanzar los objetivos que nos habíamos planteado al hacernos cargo del Rectorado de la Universidad Champagnat no me deja otra alternativa que presentar mi renuncia indeclinable.
Considero que La Fundación Santa María no me brinda los recursos apropiados para emprender las transformaciones académicas de la Segunda Etapa del Plan de Mejoras comprometidas en el Informe de Autoevaluación Institucional presentado ante la CONEAU. Quedarme en estas condiciones no sólo implicaría el error de continuar mi gestión sin contar con la cooperación mínima que necesito para alcanzar esos objetivos, sino también seguir aceptando el menoscabo del rol académico de la función de Rectora de la Universidad y la incorrecta y desequilibrada presencia e intervención de los roles y las funciones administrativas del Consejo de Administración en la gestión académica. Justamente, esta confusión de roles fue una de las causas de las crisis de la Universidad Champagnat en el pasado.
Quedarme en estas condiciones sería aceptar una interferencia a la autonomía académica de la Universidad que la legislación actual promueve y que las buenas prácticas universitarias suponen; sería aceptar un rol decorativo con el solo objetivo personal de recibir una remuneración y ocupar una posición relevante. Cuando acepté hacerme cargo del Rectorado fue con la convicción de que podía contribuir, junto con todos los recursos humanos de los distintos niveles administrativos y académicos, a recuperar la presencia y el prestigio que la Universidad Champagnat supo tener en sus orígenes. Si permanecí en el cargo, aún con diferencias importantes sobre cómo funcionar (que las conversamos, en no pocas ocasiones, con el Consejo de Administración), fue con la convicción de que tras los inicios (las obras de infraestructura indispensables, la elaboración de normas y procedimientos básicos de funcionamiento institucional, los primeros pasos de mejora académica y nuestro diagnóstico de debilidades y fortalezas producto de la Autoevaluación Institucional) ingresaríamos en una etapa adonde el desafío enorme que supone la transformación académica de la Universidad ocuparía el centro de la escena. La titularización de cátedras, la institucionalización de un sistema de evaluación de desempeño académico, la actualización de Planes de Estudios contemplando las competencias que el nuevo mundo del trabajo exige, la implementación de nuevas carreras transversales y proyectos de investigación, entre otras tareas, son deudas pendientes para mejorar la formación profesional de nuestros alumnos; mi responsabilidad: hacer con Ustedes los esfuerzos necesarios para lograrlo.
Me llevo en mi corazón el entusiasmo que autoridades, docentes, alumnos, administrativos y personal de maestranza ponen a diario para que nuestra universidad recupere el camino de calidad, pertinencia y compromiso con nuestra comunidad. Me da mucha tristeza no poder concluir mi período como Rectora, pero quedarme en estas condiciones significaría traicionar los motivos por los que acepté esta posición y defraudar la esperanza que muchos han puesto en mi persona. Espero que mi decisión produzca una sincera reflexión que le permita a la Universidad Champagnat continuar por el mejor camino.
Los saludo afectuosamente.