Parés está agotando "la línea de crédito" que le dio Cornejo
El presidente de la Cámara de Diputados, Néstor Parés, ha tenido semanas agitadas. El hombre que sus correligionarios definen como "más cornejista que Cornejo" no está en su mejor momento por dos hechos que causaron la molestia del gobernador y que lo tienen funcionando con "línea de crédito" en su relación con el mandatario provincial.
El caso de nepotismo con su mujer trabajando en la Legislatura y la fallida sesión para aprobar el decreto de aumento docente afectaron al presidente de Diputados, tanto que es apuntado como el culpable de la primera derrota política fuerte de Cornejo en lo que va de su período.
La molestia por la situación de familiares trabajando en la Casa de las Leyes fue mayor en todo el radicalismo y el gobernador no fue la excepción, pero cuando pensaba que había pasado la tormenta, el lasherino Parés se encontró con la postura del Frente Renovador y Guillermo Pereyra que hizo caer la sesión del lunes, lo que molestó a Cornejo (incluso más que el tema del nepotismo).
En su rol de presidente de Diputados, y como máximo referente radical en esa Cámara, era el encargado de cerrar todo para que la semana se iniciara con la aprobación del decreto de aumento docente.
La secuencia de la crisis
Hasta la noche del domingo, Parés aseguró a Cornejo la aprobación, tanto fue así que citó a todos los diputados radicales antes de las 7 de la mañana en la Legislatura por la posibilidad de que los manifestantes del SUTE les impidiera el ingreso. Por eso, la Casa de las Leyes estaba muy poblada desde primera hora.
Legisladores y funcionarios confirmaron que el problema comenzó a gestarse a pocos minutos de llegara a la sede de Patricias y Peatonal, cuando el lasherino recibió el llamado de Pereyra informándole que no daría quórum a la sesión especial. Minutos después, el teléfono de Parés no paró de sonar, pero el único llamado que respondía era el de Cornejo, molesto y pidiendo las explicaciones del caso.
Parés no podía ocultar su enojo, más aún cuando Pereyra llegó a las 7.20 a la Legislatura acompañado por Jorge Difonso (el otro referente del massismo en Mendoza), lo que daba cuenta de que la idea de no dar quórum no fue de último minuto, sino que era algo que habían decidido el fin de semana.
En ese momento comenzaron las especulaciones respecto a la razón, argumentando que quería protagonismo, que quería cuidar su imagen ante los sindicatos o que fue una represalia porque Cornejo no consideró a ese sector a la hora de entregar cargos. Sin embargo, ninguna de esas situaciones le importó a Parés, quien sumó la primera derrota de Cornejo en un momento clave, una señal política fuerte que (más allá de que el decreto vaya a salir de una u otra forma), marca un momento negativo para el actual Gobierno provincial.
"Sos el encargado de que estas cosas no ocurran, no podés dejar cabos sueltos, menos con algo clave. Además el domingo Pereyra envió un comunicado donde si leés entre líneas sabías que algo se tramaba", dijo un alto funcionario de Gobierno que confirmó la molestia del gobernador con la situación.
Ahora, mientras se realiza una mesa de diálogo -que no tiene capacidad para cambiar la situación actual- el Gobierno espera que el miércoles el referente del Centro de Empleados de Comercio de quórum y se abstenga, lo que daría al radicalismo la mayoría necesaria (24 a 23) para aprobar el decreto. El peor escenario sería que votara en contra (24 a 24) y se fuera a un desempate que Parés definiría a favor del documento con el “ítem aula” incluido.
Este último caso, aunque terminaría con el fin cumplido, también sería un fracaso para el presidente de Diputados, lo mismo que el caso hipotético que Pereyra volviera a evitar dar el quórum y tuvieran que llegar a un tercer llamado a sesión especial en el cual ya no lo requerirían y se votaría con los legisladores presentes.
Al SUTE ya no le quedan más días
Mientras tanto, en el SUTE la situación también es compleja, porque los dirigente se quedan sin planes de acción, porque de concretarse la aprobación del decreto no tienen muchas más medidas de presión fuertes. La posibilidad de un nuevo paro no es del todo considerada porque de avanzar los que participen perderían el "ítem aula", por lo que en el Gobierno apuestan que de aplicarse podría ser una derrota sindical que el sindicato no podría soportar por una hipotética bajar adhesión.