La fórmula del PJ rubia, alta y de ojos celestes
Pocos movimientos políticos son tan pragmáticos como el peronismo. A medida que algunos gobernadores apuran elecciones o sus propias primarias del año que viene y los tiempos se achican, el común de los dirigentes peronistas empieza a pensar en la sobrevida 2015, en el “hay que ganar” antes del “con quién” hacerlo o del “para hacer qué…”, sumidos en un panorama muy negativo para el peronismo a causa de la situación macro económica nacional de contexto recesivo, alta inflación, empleo en peligro y presión impositiva al límite. Los tiempos no son favorables.
La mayoría de los gobernadores del PJ siente que la economía está sin rumbo y que la presidenta y Axel Kicillof no advierten o no quieren reconocer los problemas, y por lo tanto no se ocupan de ellos. Si a alguien se le ocurriese hacer un sondeo sobre esta afirmación en el propio gabinete de Francisco Pérez y garantizase secreto, ésta ganaría por escándalo. A todo ello se suma que la UCR podría contar con un buen candidato a gobernador –hoy el que mide mejor es Alfredo Cornejo- e incluir en una misma boleta a Julio Cobos o a Mauricio Macri o a ambos si hay un acuerdo. No habrá viento de cola para el peronismo en las elecciones del año que viene.
Al contrario. La tormenta viene de frente.
La posibilidad certera de perder la gobernación arrasados por un tsunami opositor es lo que determinará entonces las principales candidaturas del peronismo mendocino, con la dificultad de que no tendrán chance alguna si no logran enamorar aunque sea un poco a la clase media local, castigada por el desquicio económico en sus comercios, sus empresas, sus salarios y sus bolsillos. Y aunque la economía manda y condiciona, hay que agregar en la deuda social los pobres servicios de educación y seguridad, y que la revolución que intenta llevar adelante Matías Roby en Salud será cosechada por otros gobernadores, si es que se animan a continuarla.
-Necesitamos a un candidato alto, rubio y de ojos celestes, como decía Menem- reflexiona uno de los principales dirigentes del peronismo territorial mendocino. La humorada es para explicar por qué les es imprescindible contar con un postulante que sea apetecible primero para “la gente” –colectivo indeterminado, si los hay- y luego para la política, porque lo único importante para estos hombres que conducen el peronismo provincial, es ganar. Y después se analizará el reparto de poder. Así funciona el peronismo.
Días atrás, un poco en broma y otro poco en serio, contamos en el programa “After Office” de MDZ Radio que el PJ podría armar un equipo de fútbol completo con sus postulantes a gobernador. La única condición para integrar ese “equipo” era que tuviesen un auspiciante político. Ellos son: Adolfo Bermejo, Matías Roby, Jorge Tanús, Omar Félix, Rubén Miranda, Diego Martínez Palau, Marcos Zandomeni, Javier Espina, Juan Carlos Fábrega, Eduardo Bauzá, Marcelo Costa y José Luis Alvarez. Pero de todos ellos, sólo Matías Roby, Adolfo Bermejo y Tanús pueden tener chances reales de integrar la fórmula. Así coindicen la mayoría de los dirigentes consultados. Algunos tragan ricino al pronunciar “Roby”, pero aceptan que el médico ha logrado “auto instalarse” irrumpiendo como una tromba en el corazón de muchos de los problemas mendocinos: la ineficiencia de un Estado elefantiásico del que muchos se sirvieron de modo descarado, por cuenta de todos. Ejemplos: las prestaciones del Notti crecieron 11 % luego de las polémicas auditorías del Notti. Y en algunos servicios, la suba de atención fue de 300 %. “Eso quiere decir que había médicos que no iban a trabajar. La broma preferida de los enfermeros es que están conociendo a los doctores ahora, después de tantos años” contó una fuente de confianza del ministro.
Polémico, revulsivo y demasiado locuaz para los códigos de la política –como cuando ventiló en público sus reuniones reservadas con dirigentes del PRO en Capital Federal- Roby se ha metido con fuerza en la interna partidaria con la determinación de quien realmente quiere ser gobernador de Mendoza. Y ello produjo un efecto extraño en el peronismo: varios salieron a buscar un candidato “de la política” que se pareciese a Roby. Es decir, profesional de clase media, correcto, inteligente, bien educado, e incluso con mejores modales que los del ministro de Salud y bien peronista, algo de lo que Roby flaquea. Y así apareció Jorge Tanús, el presidente de la Cámara de Diputados de la Provincia. Tanús quiere ser gobernador, pero no le incomodaría una fórmula con Roby. El diputado tiene además su propia pulseada en el sector azul del PJ. Los azules saben que podrían colocar al candidato a gobernador o al vice, y mantienen su propia tensión interna, sobre todo porque Juan Carlos “Chueco” Mazzón, que se va corriendo de la escena, no define una herencia. Habla algunos temas tanto con el senador nacional Adolfo Bermejo, como con el intendente de San Martín, Jorge Giménez. Maipú vs San Martín es un clásico de los azules.
Hay que rescatar que Tanús y Roby se conocen y se llevan muy bien. Y que el diputado la emprendió contra las licencias abusivas de los docentes así como Roby se las tomó con los gremios de su sector, lo que le ha valido el odio militante de dirigentes de ATE y duros enfrentamientos con AMPROS. Igualmente, el ministro se ha puesto en la cabeza que será el sucesor de Francisco Pérez. Por eso tiene una suerte de “consultores” de políticas públicas entre los que están Ginés González García, el ex jefe de la Policía Aeroportuaria de Kirchner Marcelo Saín, quien debió dejar el cargo luego que su propia gente descubrió el cargamento de dinero en las valijas de Antonini Wilson. Y completa este círculo el senador nacional Aníbal Fernández. Nadie sabe si todo esto le alcanzará a Roby para ser candidato a gobernador, pero hasta ahora es el que más ganas ha mostrado, y puede exhibirse como columna importante del gobierno de Pérez en medio de un gabinete menos activo. Se puso del lado de los mendocinos apaleados por el “sistema” y eso le alcanzó para jugar el partido en serio.
Al ministro le quedan muchos metros por recorrer. Aunque el propio Carlos Ciurca y muchos territoriales han empezado a aceptarlo, todavía debe hacer “deberes”. Por eso anuda relaciones con sectores gremiales (no estatales), empresarios, académicos, y políticos. No deja fin de semana sin hacer algo con algún intendente y hasta tiene interlocución con la Iglesia. “Entrena” duro para ser candidato el ministro Roby, que a esta altura ya es el preferido de Pérez para la sucesión. Por eso le pidieron que suspendiese un viaje a Brasil para encontrarse con ministros de salud de aquel país, para participar a cambio de la charla sobre economía que habrá en el Hotel Diplomatic este jueves, cuando venga el “presidenciable” Daniel Scioli. Ya Alberto Sileoni y Miguel Galuccio le habrían preguntado esta semana a Pérez por quién sería su candidato, pero Roby no estaba a mano para “mostrarlo”.
La idea de Pérez, apoyada por Ciurca, es tener un postulante del gobierno –Roby, el resto “no mide” según las fuentes- y uno de la política, que podría ser Tanús. Hay quienes no descartan al intendente Alejandro Bermejo, aunque “El Pulga” preferiría quedarse como Príncipe de Mónaco en Maipú, y que su hermano Adolfo ocupase la postulación al sillón de San Martín.
El tercero en discordia es justamente el senador Adolfo Bermejo. Encuestas que tienen en la UCR tanto como en el PJ indican que a un año de las primarias, Bermejo es el que mejor imagen e intención de voto tiene en el peronismo, muy por encima de Roby. Al ministro “aún no lo conocen los votantes” explican en el gobierno, aunque indican que ha empezado a aparecer y que tiene un gran margen para crecer en las preferencias públicas. Pero por ahora es el senador el que tiene ventaja, aunque está una decena de puntos por debajo del radical Alfredo Cornejo. En el PJ, es el que puede romper el cerco del “voto cautivo” del peronismo e integrar la fórmula alta, rubia y de ojos celestes.
CUIDADO CON LAS ELECCIONES SIMULTANEAS
El gobierno hace muchas especulaciones en torno a desdoblar o no las elecciones de gobernador, intendentes, legisladores y concejales, de los cargos nacionales. Pérez se ha determinado a que las elecciones sean simultáneas: votar el mismo día para todo. Pero esa decisión podría restarle al peronismo muchas chances de retener la gobernación. Las mediciones que incluso los radicales tienen, les otorgan a los intendentes justicialistas posiciones sólidas en sus departamentos. La mayoría tiene buena imagen de gestión. Incluso Pérez la tiene. Quienes trabajan con la imagen del gobernador sostienen que nunca ha bajado del 54 o 56 % de consideración positiva. “Entonces, con una buena fórmula a la gobernación, alta, rubia y de ojos celestes, y los intendentes traccionando por debajo, podemos tener muchas más chances” dice uno de los dirigentes “peronólogos” de Mendoza. La cuenta es clara: cualquier boleta peronista ya sea con Scioli, Randazzo, o en el último de los casos Axel Kicillof, tendrá menos fuerza que una en la que estuviesen Cobos y Cornejo, y ni qué decir si hubiese acuerdo con Macri. “Perdemos por 15 puntos” calcula una fuente del peronismo que trabaja activamente en un acuerdo entre Scioli y Sergio Massa. “Si vamos a una elección de cinco, con los dos peronismos, UNEN, el PRO y la Izquierda, en la segunda vuelta Macri nos arrasa” dice el informante. Y puede tener razón.
Por ahora, y después del congreso partidario con tantos enojos que hubo en el sur, el peronismo se ha puesto en marcha buscando a su candidato. Muy probablemente lo resuelvan sin PASO y con acuerdo interno, antes de la Vendimia. Pero no estará lejos del grupo Roby-Tanús y Adolfo o Alejandro Bermejo, o tal vez Omar Félix. Buscando a la clase media, por enojada que esté.