Millonaria condena contra el Arzobispado y dos monjes por un caso de abuso sexual
La Justicia Civil condenó al Arzobispado de Mendoza y a los clérigos Diego Roque Moreno y Oscar Portillo a pagar una indemnización de $18,5 millones a un ex seminarista.
El Tribunal de Gestión Asociada Nº 1 condenó al Arzobispado de Mendoza y a los monjes Diego Roque Moreno y Oscar Portillo a pagar una indemnización de $18,5 millones por daños y perjuicios a raíz de una serie de abusos sexuales que sufrió un seminarista.
El juez Fernando Games consideró que la víctima sufrió una “fractura en la personalidad” y yb cuadro de “estrés postraumático” a raíz de los abusos sexuales que padeció de parte de los monjes demandados, sumado a la vulneración de derechos y garantías de parte del Arzobispado de Mendoza, en el procedimiento canónico que iniciara contra los clérigos.
Esta demanda civil se tramitó en paralelo a la causa penal por la denuncia de un joven que acusó a los dos monjes de sufrir reiterados abusos sexuales cuando era seminarista a las 17 años en el monasterio Cristo Orante de Tupungato.
En marzo de este año, la Suprema Corte de Justicia anuló el sobreseimiento de Moreno y Portillo y dispuso que ambos clérigos sean juzgados por el delito de abuso sexual contra el ex smeinarista.
Ahora, la Justicia Civil condenó de forma “solidaria” a estos dos monjes y al Arzobispado de Mendoza a pagar una indemnización de $18.592.000 por daños y perjuicios.
Los fundamentos del fallo
La defensa de los monjes había presentado recursos por la falta de legitimación y prescripción de los hechos. Sin embargo, el juez Games hizo lugar a la demanda por daños y perjuicios y condenó a Diego Roque Moreno, Oscar Portillo y al Arzobispado de Mendoza a pagar una suma total de $18.592.000 en un plazo de diez días.
El titular del Tribunal de Gestión Asociada Nº 1 hizo hincapié en la gravedad de los hechos sufridos por el ex seminarista que presentó la demanda. Sostuvo que comprobaron los “hechos de violencia, maltrato, acoso sexual, sometimiento físico y psicológico, abuso sexual reiterado, reducción a servidumbre bajo el pretexto de ‘servir a Dios’, sin darle la instrucción religiosa que se suponía debía dársele”.
Asimismo, consideró que también se incurrió en una “privación de contacto con sus familiares directos so pretexto de una formación que nunca le brindaron y que ni el mismo Arzobispado de Mendoza controló que se diera”.
Remarcó que “esta sucesión de vejámenes en el tiempo causaron daños de difícil reparación en el tiempo”.
Advirtió que los ultrajes a los que fue sometido comenzaron cuando era menor de edad y continuaron en el tiempo, produciendo “una dependencia de la víctima, que lo convierte en un rehén de la situación”.
“La reparación civil aquí reconocida posee finalidad estrictamente resarcitoria y no sancionatoria encontrándose destinada a compensar, en la medida humanamente posible, las consecuencias dañosas derivadas de los hechos.
La condena hace hincapié en que a raíz de las situaciones de abuso que sufrió, la víctima ha sufrido ataques de pánico, desmayos, presión baja y llanto incontrolable mientras estaba en el monasterio, ideación suicida y pesadillas recurrentes. En tanto, actualmente se encuentra bajo tratamiento psiquiátrico con medicación
En conclusión, el magistrado expresó que las situaciones vivenciadas en el establecimiento Cristo Orante ocasionaron una “fractura en la personalidad” y “la incapacidad de adecuada organización funcional” y fueron el desencadenante del “cuadro psicopatológico de estrés postraumático”.


