Caso Alan Villouta: la Corte ratificó la condena contra Verdenelli y definen la pena que le queda por cumplir
La Justicia definirá el cómputo de la pena del empresario, condenado por la muerte de Alan Villouta a quien atropelló y abandonó en el Acceso Sur en 2017.
Alejandro Verdenelli deberá presentarse ante la justicia luego de que la Suprema Corte ratificara la condena impuesta en su contra en 2020.
El caso por la muerte de Alan Villouta volverá a tener un nuevo capítulo el próximo 31 de julio, cuando la Justicia realice una audiencia para definir el cómputo de la pena que deberá cumplir Alejandro Verdenelli, el empresario condenado en 2020 por el homicidio de Alan Villouta, a quien atropello y abandono en el Acceso Sur.
De acuerdo con información a la que accedió este medio, la audiencia fue fijada luego de que la Suprema Corte de Justicia de Mendoza dejara firme, en marzo de este año, la condena impuesta contra Verdenelli, cerrando así el proceso de revisión de la sentencia que inicio en 2023 y dando paso a la etapa de ejecución penal.
La audiencia será presidida por el juez Federico Martínez, del Tribunal Penal Colegiado Nº 2. Por el Ministerio Público Fiscal intervendrá el fiscal de Homicidios Fernando Guzzo, Eduardo Oro actuará como defensor de Alejandro Verdenelli, mientras que Ariel Benavidez y Maria Inez Catalini formaran parte de la querella en representación de los padres de Alan Villouta.
Qué se definirá en la audiencia
En esta nueva instancia no se volverá a debatir la responsabilidad del empresario ni la condena que recibió por el hecho ocurrido el 26 de agosto de 2017. La audiencia tendrá como único objetivo establecer el cómputo de la pena, es decir, determinar cuánto tiempo de la condena ya fue cumplido y cuánto resta ejecutar conforme a la sentencia que quedó firme.
-
Te puede interesar
Asesinó a su expareja que era su prima: el femicida tenía una condena previa
Cabe recordar que Verdenelli fue condenado el 14 de abril de 2020 por el Tribunal Penal Colegiado Nº 2, integrado por los jueces Aníbal Crivelli, Marcelo Gutiérrez y Ariel Spektor a tres años de prisión en suspenso y ocho años de inhabilitación para conducir cualquier tipo de vehículo.
Durante ese juicio, la querella a cargo de Ariel Benavidez y Maria Inez Catalini solicitó una condena de cinco años de prisión efectiva y 10 años de inhabilitación, mientras que la Fiscalía representada por el entonces fiscal de Homicidios Carlos Torres (actualmente juez del TPC N°1) y por Fernando Guzzo pidió 3 años de cárcel y 6 y medio de inhabilitación, lo que representa una pena excarcelable.
Por otro lado, la defensa del empresario a cargo de Eduardo Oro exigió la absolución de su cliente al considerarlo inocente.
Finalmente, los magistrados se inclinaron por la solicitud de los representantes del Ministerio Público Fiscal.
La necesidad de realizar esta audiencia surgió precisamente después de que la Suprema Corte ratificara la condena. Con la sentencia firme, el expediente pasó a la etapa de ejecución, donde corresponde calcular el cumplimiento efectivo de la pena impuesta y definir el tiempo que resta por ejecutar conforme a lo resuelto por la Justicia.
La trágica muerte de Alan Villouta
La causa tuvo su origen durante la madrugada del 26 de agosto de 2017, cuando Alan Villouta, de 21 años, perdió la vida tras ser atropellado por una camioneta Porsche Cayenne mientras intentaba cruzar el Acceso Sur, a la altura de La Barraca Mall, en Dorrego, luego de finalizar su jornada laboral en una pizzería del centro comercial.
De acuerdo con la investigación, el joven se dirigía hacia la parada del colectivo y, para evitar pasar por un puente peatonal donde había sufrido robos en oportunidades anteriores, decidió atravesar la calzada.
En ese momento fue embestido por el vehículo conducido por el empresario Alejandro Verdenelli, quien continuó su marcha sin detenerse a asistir a la víctima. Cuando el personal policial y el Servicio de Emergencias Coordinado (SEC) llegaron al lugar, solo pudieron constatar el fallecimiento del joven.
El conductor permaneció prófugo durante casi 60 horas. En ese lapso, la investigación avanzó con el análisis de cámaras de seguridad y la recolección de testimonios hasta que Verdenelli se presentó de manera espontánea ante la Justicia. Para entonces y debido a las horas transcurridas, no era posible realizarle estudios que permitieran establecer si había consumido alcohol al momento del siniestro.
Tras entregarse y someterse al debido proceso, fue imputado por homicidio simple con dolo eventual, delito que tiene penas que van de los 8 a 25 años de prisión.
Posteriormente y tras permanecer 19 días en un Centro Transitorio de Detención, el 13 de septiembre de 2017, Verdenelli recibió el beneficio de la prisión domiciliaria, por decisión del fiscal de Homicidios Carlos Torres tras recibir los resultados de las pericias psicológicas, las cuales establecieron que no existía riesgo de fuga. Ademas, el fiscal Torres fijó una caución de 1.500.000 pesos.
Sin embargo, el 22 de diciembre de 2017, Alejandro Verdenelli quedó en libertad después de que el juez de Garantías David Mangiafico dejara sin efecto la prisión preventiva, que cumplía en calidad domiciliaria.
La causa dio un vuelco en febrero de 2018, cuando el fiscal de Homicidios Carlos Torres resolvió cambiar la imputación que pesaba sobre Verdenelli. El empresario dejó de estar acusado por homicidio simple con dolo eventual y pasó a responder por homicidio culposo agravado por la conducción imprudente y antirreglamentaria de un automotor, figura contemplada en el Código Penal con penas de tres a seis años de prisión.
En un primer momento, la Fiscalía lo imputó por homicidio simple con dolo eventual, al considerar que habría circulado a una velocidad excesiva y con una conducta temeraria. Sin embargo, a medida que avanzó la investigación, fiscalía modificó la calificación legal a homicidio agravado por conducción imprudente y antirreglamentaria de un automotor, criterio con el que finalmente la causa llegó a juicio.
Alegatos contrapuestos
Durante el debate oral se expusieron versiones contrapuestas sobre la mecánica del hecho. Mientras la querella sostuvo que Verdenelli circulaba a alta velocidad y abandonó a la víctima tras el impacto, la defensa argumentó que el empresario creyó que le habían arrojado un objeto contra la camioneta y por ese motivo no detuvo su marcha. También hubo diferencias entre los informes periciales incorporados al expediente respecto de la velocidad a la que circulaba el vehículo y la forma en que se produjo la colisión.
En relación a las pericias, los ingenieros Roberto Ernesto Dawbarn (perito oficial) y Héctor Roitman (perito de la defensa) respondieron preguntas de las partes. Y lo hicieron cada uno a su turno, aunque con muchas coincidencias, debido a que presentaron un informe que lleva la firma de ambos. Por su parte, Verdenelli se mantuvo en silencio: en ocasiones hasta se tapó la cara para que la prensa no pudiera fotografiarlo.
Para estos analistas, el cuerpo de Alan, tras ser impactado, voló a una velocidad de entre 42 y 57 kilómetros por hora. Según cálculos basados en la "tasa de restitución" del cuerpo humano, es decir, la capacidad de absorber energía que tiene una contextura como la de Alan, los peritos dicen que su cuerpo salió proyectado a un 74% de la velocidad que llevaba la Porsche. Es decir que, para ellos, Verdenelli venía a entre 56 y 77 kilómetros por hora, lo que lo colocaría dentro de la velocidad permitida en una semiautopista.
"Nuestros cálculos, explicó Roitman, se basan en tablas que consideran cientos de casos. Puede haber alguna medición por encima o por debajo de la media, pero la lógica es que los resultados se mantengan dentro de un rango".
Las pericias dicen que Verdenelli iba, como máximo, a 77 kilómetros por hora. Pero el padre de Alan jura que cuando encontró a su hijo, al chico le faltaba una pierna de la rodilla para abajo.
En contraste, la mayoría de las declaraciones de los primeros policías que llegaron al lugar coincidieron en que el impacto tiene que haber sido a gran velocidad, muy por encima de los 40 km de máxima establecidos para la zona.
La condena contra el empresario
Finalmente, en abril de 2020, el Tribunal Penal Colegiado Nº 2, integrado por los jueces Aníbal Crivelli, Marcelo Gutiérrez y Ariel Spektor, condenó a Verdenelli a tres años de prisión en suspenso y ocho años de inhabilitación para conducir.
Ademas, se le impuso que debía cumplir 3 años de reglas de conducta, entre las que se encuentran presentarse periódicamente ante el Organismo Técnico Criminológico (OTC), abstenerse del consumo de drogas y concurrir al Tribunal cada vez que se lo cite.
Ahora, casi diez años después del trágico hecho, el caso sigue sumando los últimos capítulos en la Justicia y parece acercarse a a su cierre definitivo.







