Casinos: Portazo y enojo de Bianchinelli
El presidente del Instituto de Juegos y Casinos, Carlos Bianchinelli, anunció esta tarde a dirigentes de su sector interno del PJ y a miembros del directorio del Casino su decisión de renunciar a la presidencia del Instituto. El alejamiento habría sido decidido esta misma mañana por diferencias con miembros del gobierno respecto de las licitaciones que lleva adelante el Instituto. Se trata de dos compulsas públicas, una de ellas para el control de las máquinas tragamonedas y otra, para la recolección de apuestas y pago de servicios públicos en agencias de quiniela. Esas licitaciones son por diez años y representan pagos por casi 350 millones de pesos. Hay una tercera licitación en danza por el diseño y puesta en marcha de una nueva página web del Instituto. Es tal el enojo de Bianchinelli, que a esta hora de la noche ni siquiera el gobernador Francisco Pérez ha logrado comunicarse con él.
Según fuentes cercanas al dirigente del sector azul del peronismo, que preside el Instituto casi desde que Pérez es gobernador, habría tomado esta decisión “cansado” de las diferencias con habitantes del Cuarto Piso de la Casa de Gobierno. Así se lo habría dicho a dirigentes azules. “Carlos está cansado de que lo ‘pasen’. Quiere hacer las cosas bien y no ser cartón pintado. En el Cuarto quieren manejar las cosas ellos y hace rato que ni lo escuchan. Por eso se va…” dijo uno de los dirigentes que esta tarde habló con Bianchinelli. El presidente del Instituto, en tanto, ha apagado sus teléfonos. También le habría comunicado a su familia la decisión de irse del Instituto, lo mismo que a algunos miembros del directorio y de la conducción del ente que rige el juego provincial.
Bianchinelli ya pasó por la experiencia de decidir sobre la prórroga al contrato de las tragamonedas que había dejado activada como una bomba la gestión de Daniel Pereyra, en épocas de Jaque. Luego de muchas intervenciones políticas, aprietes de todos los colores y dictámenes de organismos de control, la empresa Mendoza Central Entretenimiento, propiedad del Grupo Vila, se quedó con el negocio, aunque en condiciones diferentes a las planteadas en la licitación original. Como sea, lo que parece que Bianchinelli no estaba dispuesto a aceptar ahora eran ciertas “condiciones” que el Poder Ejecutivo habría querido imponer en esta nueva licitación, aunque nada se supo respecto del nudo del problema.
“Carlos tiene futuro político. No se lo va a rifar ahora firmando las licitaciones si no está de acuerdo con algo” dijo una fuente que sigue habitualmente los temas del casino.
Por trascendidos, se supo que Bianchinelli habría estado trabajando normalmente hasta cerca del mediodía. Pero algo pasó, porque alrededor de las seis de la tarde le comunicó a su sector político que dejaba el Instituto. El actual presidente del Instituto no llegó a ese lugar por ser “azul”, ni lo pusieron allí Adolfo Bermejo y Juan Carlos Mazzón. Fue el propio Francisco Pérez quien lo pidió. Bianchinelli había presidido el bloque de legisladores peronistas durante el gobierno de Celso Jaque y había quedado algo relegado con el recambio de 2011. No obstante, Pérez lo quiso por las habilidades negociadoras del maipucino. Así fue que logró ir desmontando conflictos con los gremios que operan en el Instituto, con los prestadores privados y los contratistas, y con la oposición. Había asumido el 6 de febrero del año pasado, reemplazando a Nidia Martini, la primera presidenta del Instituto en la gestión de Paco Pérez.
Los reportes del último fin de semana señalan que el dirigente no estaba dispuesto a “poner la cara” –y la firma- por cuestiones que no acordó, aunque no se sabe ni una letra sobre cuál es la diferencia que tiene con el Cuarto Piso respecto de las licitaciones.
Hasta el gobernador Francisco Pérez está llamando a Bianchinelli ahora, pero no ha conseguido comunicarse con el presidente del Instituto, quien ha decidido aislarse por unas horas. “Carlos estaba muy mal y muy caliente, por eso quiere irse…” graficó después de las nueve de la noche una fuente cercana.
El Instituto es un lugar de mucho poder, presión, y negocios, donde hay que pulsear con los casinos privados, con la política, con el gobierno, con Cristóbal López, Vila, Ivisa, Boldt, y el “elenco estable” del juego en el país. Un lugar difícil, para que el que Pérez por ahora no tiene recambio.
A esta hora de la noche, el gobierno está haciendo todos los esfuerzos posibles para que Bianchinelli no haga efectiva la decisión de renunciar que hoy trasmitió a sus allegados.
Con los trascendidos de esta tarde, el maipucino pasó a encabezar el ránking de peronistas enojados con el gobierno provincial. Desplazó de ese lugar al lasherino Rubén Miranda, que el fin de semana se fue “hirviendo” del Congreso Provincial del PJ y esta mañana echó sapos y culebras en Radio Mitre. Pero esa, es otra historia. Por ahora, la urgencia oficial es resolver el asunto con el presidente del Instituto de Juegos.