Absolutamente, todo lo contrario
“¿Alguno de ustedes manda los chicos a la escuela pública?”, preguntó el sanrafaelino Omar Félix y la respuesta fue el silencio. “Si querés que tu hijo progrese en la Universidad, no podés mandarlo a una secundaria estatal”, completó, jugado pero sincero. No se trató de un concurso ni de una acusación: en la mesa del restaurante La Barrica del Hotel Intercontinental estaban casi todos los aspirantes a suceder a Francisco Paco Pérez en la Gobernación que pertenecen a su mismo partido. Junto al actualmente director de YPF por Mendoza estaban el senador nacional Adolfo Bermejo y dos ministros de esta gestión provincial, Diego Martínez Palau (Transporte) y Marcelo Costa (Agroindustria). Todos han sido parte de una u otra manera de los últimos dos gobiernos de Mendoza, desde Celso Jaque en adelante. Hoy no coinciden en casi nada y ninguno –salvo Costa y, en sus temas específicos, Martínez Palau- se animaron a embanderarse gustosos con el gobierno mendocino. Jorge Tanús estaba en Chile al momento del encuentro, en una actividad familiar. Faltaron Rubén Miranda y Matías Roby, los otros dos que se anotaron para la pelea electoral.
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El Estado
La pregunta de Félix vino a colación de una discusión que quedó irresuelta: MDZ los reunió para que dieran el puntapié inicial de sus candidaturas para llegar al Cuarto Piso de la Casa de Gobierno y hablábamos de la mayor preocupación que debería tener quien aspire a ese cargo: para qué sirve el Estado tal como está, qué hacer con la enorme cantidad de empleados públicos, con qué sostener la agigantada planta, cómo sortear los golpes que realizan sus representantes gremiales, aun con escaso apoyo presencial de sus afiliados, cómo evaluarlo y mejorar la calidad del servicio que el Estado le brinda a los mendocinos. En ese camino surgió el tema crucial: la educación. Ninguno aplaudió, aun cuando se sigue desde hace siete años la misma línea en la gestión educativa. “Es difícil”, fue la respuesta que unificó las posiciones, aun cuando nadie dijo que se trataba de un debate ni tampoco de un encuentro para la búsqueda de consensos. Primer pelotazo en la cancha electoral con la presencia de los periodistas Marcelo Arce, Santiago Montiveros, Federico Croce y del fotoperiodista Pachy Reynoso, que captó lo suyo desde su lado.
La gestión estratégica
Hubo coincidencias en que un mandato de gobernador no puede ser único o, al menos, de solo 4 años. En este punto tanto Félix como Costa se mostraron partidarios de avanzar con una reforma de la Constitución. "Hay que ser capaces de no ser egoístas y avanzar, hablar con todos los que haya que hacerlo, con la Corte, con los partidos y con la gente, para que entiendan que con 4 años no se puede gobernar", planteó el sanrafelino con el apoyo de la mesa.
Matriz productiva
“La culpa es de la crisis Europea”, sustentó el ex ministro de Hacienda y actual referente provincial en Agroindustria, Marcelo Costa. Explicó que eso “golpea fuerte” y justificó el impacto en que, por ejemplo, “España exporta 1.900 millones de litros de vino, lo mismo que produce Argentina”. Félix fue incorrecto una vez más y aportó su visión en torno a que hay que apostar por otras cosas más allá de la vitivinicultura, aunque sin descartarla. En la mesa se discutió en torno a que “les va bien” a los vinos de alta gama en el mundo y que el resto no encuentra mercados, debido a los subsidios europeos.
Pero también se puso de relieve –y hubo coincidencias en los análisis de Adolfo Bermejo y Marcelo Costa- en que el final del camino, la rentabilidad es igual de pequeña para quien se esmera más que para quien hace lo mismo que hacía su familia desde el siglo pasado. “No hay premiados por mejorar la producción”, se dejó sobre la mesa.
¿Qué hacer entonces? Minería
Se abrió un debate que terminó rápidamente su condición de tal: todos coincidieron.
Y lo hicieron en contra de la gestión de su propio gobierno: “Hay que activar la minería”. “Con el fracaso del proyecto Hierro Indio fracasó toda la política”, lanzó el maipucino Bermejo sobre la mesa y todos se disputaron la misma pelota, tarde, porque el partido de la minería para el gobierno provincial parece estar terminado.
¿Por qué fracasó el tratamiento del proyecto? “El peor ejemplo –señaló el senador nacional, también desprejuiciado e `incorrecto`- fue lo que pasó en General Alvear”.
Lo atribuyó a la falta de diálogo y de convicciones. “Tiene que llegar el momento –dijo- en que la política se ponga por encima de esos aspectos menores y tome las riendas de la economía de Mendoza con seriedad. Pero para eso tanto Gobierno como oposición deben dialogar con altura, sin hacerse zancadillas”.
Bermejo tiró un palo para Sergio Massa: “Hay candidatos que se suben al Cerro de la Gloria –dijo- y se proclaman como antimineros, y después van a San Juan y dicen todo lo contrario”. Propuso “acuerdos públicos con la sociedad” para poder avanzar con los proyectos mineros.
Martínez Palau sostuvo su verdad: “La gente no está en desacuerdo, sino que desconfía de los sistemas de control”.
En este punto, otro ministro de Paco Pérez, Marcelo Costa, respaldó esa línea de opinión y sostuvo que fueron grupos pequeños los que condicionaron a la política y le hicieron dar marcha atrás.
Todo lo contrario
Cuando Pérez fue candidato a la gobernación venía de ser parte del estudio jurídico que impulsaba el proyecto minero San Jorge. El candidato radical Roberto Iglesias, salió con fuerza a plantarse como “antiminero”. Fue cuando Pérez dio un giro de 180 grados y se sentó en la Legislatura a prometer que no impulsaría ese proyecto y que la minería no tendría lugar en su gobierno. Luego, recientemente, ya en la recta final de su mandato, volvió sobre sus pasos, sin fuerza y menos aún, éxito. El fracaso quedó en evidencia.
“Es culpa de la oposición”, lanzó Costa. “Es un fracaso de todos”, sentenció Bermejo
Pero no es la política la que se muestra fracasada, sino Mendoza, por no poder discutir con seriedad cómo salir del pozo en el que se encuentra. “Nosotros desde MDZ pensamos que Mendoza está mal. ¿Estamos mal?”, se les preguntó a los candidatos. Asintieron, con la obvia excepción de los dos ministros presentes, Costa y Martínez Palau, que dijeron que “no estamos tan mal como otros lugares del país” o que “cuando uno recorre el mundo se da cuenta que Mendoza no está tan mal”.
Omar Félix se declaró productor minero y trató de desempatar en la mesa de discusión: “Acá hubo un problema de conducción”, dijo.
Nadie mandó hacia adentro del peronismo a la hora de alinear las posiciones, ni nadie previó el diálogo con los sectores sociales en pugna, ni tampoco explicaron bien que el proyecto Hierro Indio, por ejemplo, no implicaba las calamidades que los alvearenses creían que caerían sobre su pueblo, se dijo.
Bermejo contó su propia experiencia. Cuando era intendente de Maipú llevó adelante la puesta en marcha de una planta de reciclaje de residuos, con gran oposición desde múltiples sectores. No hizo una, sino tres audiencias públicas para revisar el proyecto. “Si yo me quedaba con la primera, me iba muerto, insultado, vilipendiado, derrotado y sabía realmente que eso no era contaminante y que representaba un avance”. Conclusión, “el diálogo y las explicaciones, lo científico y la realidad ganaron y funciona todo perfectamente.
Martínez Palau abonó la tierra fértil del debate prominero: “Yo he sido abogado de bodegas y sé que hasta no hace mucho tiempo se usaba cianuro en la industria vitivinícola: nadie jamás se organizó para luchar en contra de la vitivinicultura y ahí sí que tenían motivos”. Y agregó algunas consideraciones “incorrectas” o a contramano de cómo ha ido el gobierno del que es parte: “San Carlos –dijo- no puede liderar la lucha antiminera cuando su principal ingreso es por el petróleo y por el agua”.
Para Félix, en tanto, “el problema no es la minería sino la falta de confianza”, dijo en coincidencia con el ministro de Transporte.
“Todas las actividades humanas son contaminantes pero hay que ser serios para que no afecten al resto”, completó.
Seguidamente, ofreció un plan concreto: “Imagino –detalló- un desarrollo minero que incluya la explotación y molienda en alta montaña, controlada de manera de que no se depositen residuos sobre los glaciares y parques mineros en el secano mendocino, para desarrollarlos, aunque cerca de las ciudades porque es muy costoso llevar personal y servicios a la cordillera. Este proyecto –definió- debe ser llevado adelante con un estricto control del Estado, las universidades y las ONG que tengan personal técnico capacitado para hacerlo”.
Reconoció, sin embargo, que “no hay una cultura minera en los mendocinos” por lo que habrá que buscan mano de obra dispuesta afuera, hasta que esa cultura se construya.
¿Por qué se da marcha atrás antes de que se avance?
Algunas de las definiciones lanzadas en la mesa por los candidatos del FPV a la Gobernación fueron:
Martínez Palau: “Hay falta de sinceridad política”.
Félix: “Se marcha a la cabeza del pueblo o el pueblo marcha con tu cabeza en la mano”.
Costa: “La oposición que iba a acompañar traicionó”.
Otra vez Félix: “La verdad es que se dejó avanzar una idea de que la minería es contaminante bajo una consigna absoluta, la del `no o la muerte` frente a la cual faltó una posición enérgica”-
El teorema de Félix , la minería y la furia antiminera
“No vaya a ser que las entidades furiosamente antimineras, no todas, estén financiadas por empresarios mineros a escala mundial que no quieran que Argentina se desarrolle”.
El ex intendente de San Rafael y director de YPF lanzó su teoría antiminera y la dejó picando. Lo ejemplificó en el magnate Georgeas Soros, dueño de explotaciones gigantescas en Kazajistán y Sudáfrica y principal aportante de Greenpeace.
La seguridad
Otra coincidencia. Otro no al Gobierno. “No, tampoco estamos bien”. Ese fue el tono del diagnóstico de los candidatos que el Frente para la Victoria tiene con respecto a la seguridad. En este punto, Diego Martínez Palau, referente en Mendoza del ministro de Intrior y Transporte, Florencio Randazzo, sostuvo la necesidad de avanzar “con encuestas de victimización que permitan saber qué hay que hacer y con verdaderos equipos de gestión”.
Omar Félix volvió con una vieja idea que nunca se resolvió: la elección mediante el voto popular de comisarios departamentales y fiscales. Le hicimos una broma, conociendo su rivalidad local en San Rafael con el ex ministro de Seguridad, Alejandro Cazabán:
- Que bien, recoge una vieja idea de Cazabán
- Pero el único que presentó un proyecto soy yo.
Félix cree que deben ser elegidos por un período de dos años. “Si nos va mal en la política, terminaremos todos siendo comisarios”, bromeó Costa sobre la idea del sanrafaelino. Pero Félix fue cortante: “Si lo hacés mal tampoco te reelegirían”.
Su propuesta pasa por “blindar la provincia” y la idea de la participación de la sociedad mediante el voto es “romper con el corporativismo policial” que impide resolver delitos y prevenirlos, dijo.
Pero además cree que debe actuarse con escáneres y algo más simple: perros, contra la circulación de drogas que pasan por Mendoza hacia Chile y de paso, suministran al mercado local. “Chile es el mayor consumidor de drogas de Latinoamérica y lo tenemos al lado”, evaluó Costa, quien dijo haber vivido un tiempo detrás de la cordillera. Félix fue muy crítico: "Hoy en los pasos fronterizos te controlan si llevás verduras, pero podés llevar droga y no lo descubren”.
“Yo he presentado un proyecto en Mendoza para instalar controles. Está aprobado. Si no le dan presupuesto es porque a alguien no le conviene. Y si no le ponen presupuesto este año, voy a decir quién es”, amenazó Félix.
En busca de la generación perdida
Fue una buena charla. Cómodos consigo mismos; incómodos con la realidad que indica que no pueden hacer campaña con los “logros de gestión”, como le gustaría hacerlo a todo político. Dicen tenerse fe para conseguir un triunfo, pero están convencidos de que solos no podrán hacer nada. El diálogo con la oposición –subrayaron en conjunto, unos con más énfasis y otros echándole la culpa “a los otros”- es la salida.
Y ellos mismos prometen ese diálogo en caso de que les toque estar del otro lado de la gestión: en el control opositor.
“Yo tengo miedo de que fracasemos como generación de dirigentes políticos y no me doy por vencido, hay que dar un salto de calidad y apostar por los acuerdos. Nosotros seremos recordados como unos fracasados. Pero Mendoza se habrá ido a la mierda. Y eso último es lo importante”. La frase de cierre la dijo en estricto off the record uno de los presentes, en la soledad del diálogo con el periodista, preocupado. Sincero.