Por qué Miriam Quiroga negó todo lo que dijo a Lanata
"Hay un hombre con un costado y un lado humano, que es con el que yo me comprometí y con el que me sumé a trabajar en este proyecto. Yo lo veía con ambición de poder y con la necesidad de acumular dinero", dijo Miriam Quiroga, ex secretaria de Néstor Kirchner, poco después de que confesara ante las cámaras de Periodismo para Todos que había visto bolsas con dinero circulando en la Casa Rosada. Esto fue en el marco de la investigación sobre presunto lavado de dinero K, cuyo principal implicado es el empresario santacruceño Lázaro Baéz.
Sin embargo, cuando en junio último la justicia convocó a Quiroga a que prestara declaración sobre el caso, ella negó haber tomado conocimiento de negociados o sobreprecios en obras durante el gobierno del ex presidente.
Ante este hecho, el diario Santa Cruz OPI accedió y publicó documentos de las declaraciones donde la ex secretaria de Néstor Kirchner cuenta cómo conoce los mecanismos de circulación del dinero en los bolsos y a las personas que inicialmente estuvieron involucradas en sus denuncias periodísticas.
Cuando le consultaron cómo llegó a Jorge Lanata para realizar su denuncia por “corrupción oficial”, Miriam respondió que lo hizo por una cuestión de seguridad porque sabía que la SIDE la seguía.
Para buscar protección se contactó con el periodista Eduardo Zanini de Caleta Olivia, con quien determinó que lo más conveniente era dar ese reportaje, sobre todo porque ya pensaba editar un libro y eso la ayudaría a darle difusión a la idea. Zanini, entonces, la conectó con Fitz Patrick, también periodista del staff de Lanata, en cuyo domicilio se hizo la entrevista.
Cuenta el oficio de la declarante, que 48 horas después del programa PPT, donde apareciera Quiroga, la editorial se comunicó con Zanini y rápidamente firmaron el contrato. La ex Secretaria de NK reconoció, además, que en el libro el relato se hizo en primera persona y que el reportaje fue una estrategia para apurar la edición, pues hasta el momento “la tenían dando vueltas” y que hoy, esa edición es su única fuente de ingreso. También dijo que no recibió ningún dinero por la entrevista con PPT.
Quiroga también dijo desconocer la relación de Daniel Muñoz con las empresas que fueron denunciadas como de su pertenencia y expresó que de todas las declaraciones efectuadas en el Juzgado Federal Nº 10, en las entrevistas o en la declaración ante los Fiscales, guardaba constancia y pruebas que ya no tiene más porque toda esa información estaba en su computadora, la cual tuvo que vender por razones económicas, y que si bien la había grabado en un DVD lo perdió en una mudanza.
Con respecto a los “cuadernos”, cuyo misterio se amplificó a través de la prensa, explicó que los tenía, pero “solo eran anotaciones de entrada y salida y movimiento de rutina de personas”.
Quiroga reconoció expresamente ante los abogados, que acompañó a NK desde que asumió en el 2003 y estaba cargo de la documentación presidencial.
Remarcó que los secretarios de los edecanes tenían planillas donde se registraban las personas que llegaban pero dijo desconocer si esos registros perduran. Sobre el acceso a la oficina de Kirchner, aclaró que los secretarios en general concurrían cuando los llamaba.
En cuanto a la fortuna de Daniel Muñoz y sus propiedades, otros de los elementos en discusión, dijo que se enteró allí por el 2005 o 2006 cuando el entonces secretario presidencial le comentó haber comprado una casa en el barrio Saavedra.
Cuando le tocó explicar la cercanía de Muñoz con Kirchner, Quiroga dijo que “era la sombra de Néstor”, estaba antes de que se levantara y terminaba su tarea prácticamente luego que el presidente se acostaba.
Al momento de preguntarle si sabía o conocía de la existencia de negocios entre Kirchner y Muñoz, dijo “que no sabía”.
En otro tramo del cuestionario, le preguntaron puntualmente en qué ocasión Muñoz le hizo el comentario de la existencia de los bolsos con dinero. Ratificó lo dicho en el programa de Jorge Lanata “el suceso fue en el área verde presidencial y ocurrió a la tarde, tarde noche. Ingresa Daniel Muñoz a su despacho, mientras estaba sola, portando un bolso, observando que se trataba de un bolso que le habían regalado al presidente, confeccionado en cuero marrón, del tipo de mano, de viaje (no era una valija) y sin bien no pudo establecer la marca, se advertían que era de muy buena calidad” expresa el expediente.
Ese bolso se lo había regalado a NK la señora Lilian Fernández viuda de Rico, luego que el presidente le realizara un homenaje post mortem a su marido, víctima de asesinato por parte de la Triple A. En aquel momento la viuda Lilian Fernández le hizo ese regalo a Kirchner en reconocimiento por las gestiones que hizo el presidente para que el hijo Martín Rico, abogado, ingresara a la Secretaría de DDHH.
Ese mismo bolso lo había recibido Quiroga de manos de la viuda y se lo entregó al presidente, quien unos meses más tarde se lo dio a Muñoz, que fue cuando lo vio por segunda vez en manos del secretario esa tarde, describe el documento.
“Muñoz ingresó, generalmente no tenía muy buen genio y le dijo “mirá, agarralo”, refiriéndose al bolso ¿Querés ver cuánto pesa? – dice que le preguntó Muñoz – “yo lo agarro sin preguntar, el bolso era realmente pesado, pero no lo abrí yo ni tampoco lo abrió Muñoz”.
Quiroga entonces cuenta que el Secretario le dijo “Acá hay mucha plata; son verdes”, relata Quiroga que le advirtió Muñoz, cosa que el llamó la atención porque era muy reservado. Por este motivo explicó la mujer que le dijo en chiste “Bueno, dame algunos que me hacen falta” y Muñoz le replicó “no, porque están muy bien contados por el jefe”, refiriéndose al entonces presidente. Dicho esto, se fue a su despacho llevándose el bolso.
Sobre si Muñoz le dijo algo acerca del origen del dinero, Quiroga respondió “No, no dijo nada al respecto, solo que el bolso iba para Santa Cruz”, detalla su declaración. Luego Quiroga hace una aclaración en la cual señala que “no era extraño ver a Muñoz con bolsos, incluso cargando cosas o efectos personales del ex presidente, tales como carpetas, remedios, regalos…”
Puntualmente cuando le preguntaron si en alguna oportunidad vio a alguna persona cargar bolsos con dinero u otros valores, Miriam dijo que no vio que se guardara dinero ni otro tipo de valor dentro de estos equipajes.
Los abogados también le preguntaron si consideraba qué motivos podría haber tenido Muñoz par hacerle aquella confidencia, siendo que el hombre se le reconocía como una persona reservada. En este punto el oficio transcribe textualmente: “Que tiene la percepción (Quiroga) sobre que aquello se trató de un arrebato de comentar algo con la declarante, que tanto la explicante como Muñoz se encontraban sometidos a muchas presiones por parte del presidente, incluso respecto de Muñoz, había situaciones de maltrato, tal vez algún golpe, que también ese maltrato podía dirigirse a otros secretarios. Que existían situaciones de este tipo, por lo cual podría entenderse a veces el mal humor de Muñoz”.
También le preguntaron si sabía o le constaba de situaciones de traslado de dinero tanto de parte de Muñoz como de otros secretarios de Kirchner y lo negó: “viajé muchísimas veces, no se cuántas miles de millas he recorrido con el presidente y con Muñoz, pero en ninguna oportunidad me consta que vi bolsos extraños, más allá de los bolsos de mano”, dijo Quiroga ante la Justicia.
Pero tal vez lo más relevante de las declaraciones de Quiroga, fue la parte donde cuenta las alternativas en las que ella desnuda esta sospecha del acarreo de bolsos con dinero a Santa Cruz. Cuando le preguntaron que relatara la situación en la que puntualmente viajaban con los bolsos a esta provincia, de acuerdo a lo expresado en el programa PPT la ex secretaria dijo que “fue un comentario que le hicieron sobre los viajes terrestres y que quien le hizo la infidencia es un ex custodio del ex presidente, quien pertenecía a la Policía Federal y del cual solo recuerda su nombre: Pablo”.
Lo extraño de este recuerdo recortado de Quiroga es que luego, a instancias de la pregunta sobre quién era y cómo lo conocía a “Pablo”, si bien dijo no recordar su apellido, sí le expresó a los fiscales datos concretos sobre que ese comentario se lo hizo mucho tiempo antes de que Quiroga se fuera de casa de Gobierno y que el encuentro con Pablo se llevó a cabo en un Mac Donalds ubicado en Avda Liebrtador, cerca de la cancha de River. También dijo que “Pablo” le dio su teléfono y luego recordó que este misterioso personaje dejó de prestar servicio mucho antes de que ella se fuera del gobierno porque tuvo un episodio en su domicilio, en el cual se enfrentó con armas con delincuentes, fue herido y quedó muy afectado. Por este tema lo removieron de la custodia y pidió el retiro de la Fuerza. Extrañamente Quiroga recordó todo, menos de quien se trataba.
Ahora bien, avanzando en las declaraciones, los abogados vuelven (ya casi en el final del documento) a preguntarle“si se reunió con Pablo fuera del ámbito de la Casa de Gobierno” y lo llamativo es que queda asentado lo siguiente: “respondió que sí, pues ha tenido una relación con pablo, la que se prolongó por unos 3 años”.
Quiroga tampoco convalidó las denuncias sobre el traslado de los bolsos en avión. A esta pregunta contestó que “Pablo” nunca le dijo que los viajes de esos bolsos se hacían por vía aérea y que tampoco hubo otra persona que se lo pusiera en conocimiento, “esa es una deducción que ella hizo ante los continuos viajes que se efectuaban y lo extraía a título de “percepción”, debido a los múltiples viajes de los que, inclusive, ella misma era partícipe. En este sentido también dijo “desconocer” si en esos vuelos “iban o venían” dinero de los señores Lázaro Báez, Cristóbal López o Esquenazi.
Los abogados actuantes le solicitaron que dijera si había visto a algún otro funcionario, en actitud de traslado de dinero y Quiroga argumentó que “solo a Ricardo Jaime lo vi portando un portafolio, pero quiero aclarar que no me consta qué llevaba en su interior, sí que era habitué del despacho presidencial, por sus funciones en el área de gobierno”.
