Dinero K: Daniel Muñoz, el hombre de la bolsa
La exposición de Miriam Quiroga, ex directora de Documentación de la Presidencia de la Nación durante la gestión de Néstor Kirchner, persona a la que se la vincula, además, afectivamente, dejó abierto un panorama que permanecía negado, encriptado o bien atomizado en medio de tanta información sobre el matrimonio que llegó a alternarse en la primera magistratura argentina.
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Se trata de "La Kaja", de José Antonio Díaz, editado por Sudamericana en 2010 y "El Dueño", de Luis Majul, de la casa editorial Planeta, editado un año antes.
"Desde el día en que Néstor llegó a la presidencia, utilizó la distribución de fondos, la oferta de cargos y la participación en la asignación de obras públicas como argumentos para atraer a gobernadores, legisladores, intendentes, sindicalistas y piqueteros", indicó el autor de "La Kaja" y concluyó señalando que "hay gente muy fanatizada por el Gobierno y otras muy fanatizada por tratar de ignorar el proceso K".
El Dueño
"—Estaba nocaut. Abatido. Como si estuviera dopado. Con la cabeza en otra
parte -detalló una fuente que permaneció al lado de Kirchner durante casi toda la
jornada. Los que estuvieron en la suite 1915 del Hotel Intercontinental no lo
olvidarán jamás. El poder K había tomado todo el decimonoveno piso. La habitación donde se instalaron a esperar los resultados Néstor y Cristina
era la más grande de todas. Presentaba tres sectores bien diferenciados. La ubicación de dirigentes y colaboradores era directamente proporcional al poder que ostentaban. Más cerca de la puerta de entrada, esperaban los secretarios. El de Néstor, Héctor Daniel Muñoz y los de Cristina, Isidro Bounine y Fabián Gutiérrez. Allí había solo una mesa y un televisor".
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Daniel Muñoz secunda a Kirchner.
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Lo menciona también en la lista de quienes consiguieron el privilegio de comprar terrenos a bajísimo costo en El Calafate. Dice Majul: "Recibieron terrenos fiscales el sobrino del ex presidente, Claudio Kirchner; el secretario de Obras Públicas de la Nación, José Francisco López; la presidente del Tribunal Superior de Santa Cruz, Clara Salazar; Carlos Santiago Kirchner, primo hermano de Néstor; Valerio Martínez, ex asistente personal del ex jefe de Estado; Héctor Daniel Muñoz; secretario privado de Lupo; Liliana Korenfeld, ex ministra de Gobierno de la provincia y ahora diputada nacional; Carlos Miguel Kirchner, otro primo de Néstor; Claudio Ángel Kirchner; sobrino del susodicho; Fulvio Madaro, ex funcionario de Enargas, quien tuvo que renunciar a raíz del pago de coimas conocido como caso Skanska; el omnipresente Lázaro Báez y el propio Néstor Méndez, quien se los entregó a sí mismo cuando todavía administraba El
Calafate".
La Kaja
En tanto, José Antonio Díaz menciona al secretario presidencial al mencionar también la nómina de favorecidos por las adjudicaciones en la paradisíaca localidad patagónica.
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Escribió Díaz en su libro sobre la relación de Kirchner con los empresarios Lázaro Báez y Cristóbal López: "El afán por diversificar los negocios inquieta a socios del kirchnerismo. Cristóbal López, por ejemplo, no quiere quedar incriminado por el decreto que le firmó Kirchner el 5 de diciembre de 2007, cinco días antes de dejar la presidencia, autorizándolo a instalar en el hipódromo de Palermo hasta 4.500 máquinas tragamonedas".
El hombre de la bolsa
En 2005, el diario porteño La Nación ofreció un perfil de Daniel Muñoz. "El hombre que atiende el teléfono rojo", tituló la nota y agregó en la bajada: "Cauto y casi invisible, Daniel Muñoz vive pegado a Kirchner y lo asiste en todas las cuestiones personales".
A continuación, describió su existencia al lado del por entonces vigoroso presidente de esta manera: "Es el hombre que más horas pasa con el Presidente. Tanta confianza tiene con él Néstor Kirchner que a veces, cuando está de gira y no puede dormir, se va a la habitación de su secretario privado, lo despierta y se pone a hacer bromas. ¿Qué otro perfil podría tener, después de todo, un secretario personal?".
El diario de los Mitre indicó entonces que Kirchner lo llama "el Gordo" y algunos ministros aseguran que "lo vuelve loco". Daniel Muñoz, de él se trata, es el hombre con perfil más bajo en todo el Gobierno.
"Según como se mire -publicó La Nación- tiene quizá más poder que un ministro: maneja el teléfono celular del Presidente. Nadie puede comunicarse con Kirchner sin pasar antes por Muñoz".
El matutino abundó sobre el asistente: "Cuando hace varios meses La Nación propuso al secretario privado del Presidente charlar para una nota, Muñoz sólo respondió con una mirada de asombro absoluto. Después soltó una carcajada y advirtió: ´Olvidate, conmigo no´. Era en serio, pasó el tiempo y nunca quiso hablar".
"Dice -agregó el diario- que jamás accederá a dar una entrevista porque justamente su trabajo consiste en su extrema cautela. Tiene un carácter afable y un rostro amigable, pero cuando un periodista intenta sacarle un dato político cierra la boca. No habla del Presidente con extraños".
Y abundó: "En la época de la campaña presidencial era una escena recurrente ver a Muñoz con su maletín negro desbordado de papeles y un teléfono a cada oreja. Desde que Kirchner llegó al poder, las cosas no han cambiado demasiado: sólo se sumaron horas de trabajo, muchísimos vuelos en helicóptero y en el Tango 01 a destinos que desconocía. Fue así como llegó a darle la mano al presidente George W. Bush".
Alberto Fernández y Muñoz
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Fernández integra la larga lista de los "desilusionados" o expulsados, depende de quiénes se trate, del entorno kirchnerista. De hecho, hoy es el armador del "peronismo católico" u opositor.
“Yo nunca vi lo que vio Miriam porque si no lo hubiera denunciado", sostuvo Fernández en diálogo con Radio América y agregó: "Hace un año ella vino a pedirme trabajo y nunca me habló de esto”.
Sin embargo, hay un dato que surge de la nota formulada hace ocho años por La Nación sobre el secretario Héctor Daniel Muñoz: "Los que conocen a Muñoz desde su trabajo en Río Gallegos y quienes lo frecuentan acá lo definen como un buen tipo. ´Daniel es mi amigo´, reconoce el jefe de Gabinete, Alberto Fernández".
El diario, en el perfil escrito por Paola Juárez, lo terminó por describir de esta manera:
Muñoz está casado con una empleada de la Cámara de Diputados de Río Gallegos y tiene dos hijas. Muchos fines de semanas, cuando los Kirchner vuelven a su tierra, el silencioso secretario retoma la vida familiar y descansa un poco.
Es un hombre que no se queja. A veces, se lo ve arrastrando los pies por el cansancio. Lo único que se permite en las giras es tomar algo y fumar un rubio a las apuradas cuando el Presidente se va a dormir o a una reunión.
El maletín negro fue el pasaporte para que el Gordo Muñoz pase 16 horas al día al lado del Presidente de la Nación.






