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Cómo nos ve ella: provincia, del latín "provinci" (para los vencedores)

Cuál es el esquema de poder aplicado por la presidenta en Argentina. El estado del peronismo local parece una metáfora de Mendoza. La absoluta dependencia de la determinación de Cristina habla de cómo ella ve a nuestra provincia y a la mayoría de los distritos administrados por el justicialismo.

La presidenta no tiene límites. El poder del dígito de Cristina Fernández se hizo sentir en el partido que gobierna una provincia que siempre se ha mostrado antipática a la impronta kirchnerista.

El justicialismo de Mendoza quedó relegado una vez más. Porque ha perdido autonomía de vuelo y se eleva o aterriza según el control remoto de la Casa Rosada. No es muy distinto al resto de los distritos gobernados por el peronismo, pero el esquema parece cada vez más perverso.

Sin embargo desde el mismo PJ local destacan "la inserción de Mendoza en el contexto nacional" . Quizá tengan razón, pero esta adaptación le cuesta cara a los mendocinos. Por lo menos en términos republicanos.

Nada nuevo bajo el sol. En todo caso lo que le pasa al justicialismo mendocino es sólo la confirmación de la dependencia de Mendoza a los designios del Gobierno central. Y si bien se trata de la nominación de los candidatos nacionales del oficialismo, con este modo de confeccionar la lista queda desvirtuado el concepto que sólo se respeta desde lo formal que es el tan mentado federalismo.

Por eso no sorprende que todo se haya definido en la Quinta de Olivos, como se suponía, porque el esquema del poder político impuesto desde hace dos décadas ha sido profundizado por el kirchnerismo.

Por eso el justicialismo local ha pasado a ser una delegación administrativa del poder del kirchnerismo. A tal punto que tiene que aceptar que una chica de 28 años, novel abogada, sea la candidata a diputada nacional sin más mérito que militar en la agrupación liderada por el hijo de la presidenta.

Sin desmerecer las aptitudes políticas de Anabel Fernández, la nominada por la presidenta para representarnos en el Congreso, y entendiendo que los diputados representan los intereses de los habitantes de la provincia, ¿cómo se puede votar a alguien a quien no conocemos? Los seguidores de Cristina dirán: "Si la nombró ella por algo será". Entonces la votarán mansamente porque el Hada Madrina, tal como la llama Celso Jaque, la bendijo con su índice.

Si se trata del caso del primer nominado, Guillermo Carmona es una gran revancha del ex secretario de Ambiente de Jaque que quiso llegar a ser candidato a gobernador pero desde el poder central no lo favorecieron y quien fue elegido por la Caasa Rosada fue Francisco Paco Pérez. Carmona quedó en promoción mascullando bronca hasta que fue reivindicado cuando se fue a Buenos Aires y mostró el paladar negro K que lo puso otra vez en carrera. En este caso Carmona llegó por profesión de fé K aunque su carrera lo acredita como un referente político que ha quemado etapas de manera lógica.

Por eso me quedo con la amarga sensación de que nada a cambiado para bien. Al contrario, se ha impuesto ferreamente aquel concepto político antiguo con el que los romanos habían organizado su imperio. El dominio latino de esa época se expresaba en las unidades administrativas llamadas "provincias", tal como los territorios del Cercano Oriente que mantenían sus gobiernos originales pero debían tributarle al César. El término "provincia" proviene del latín "provinci", traducido: "para el vencedor".

Por lo que se evidencia en este proceso del peronismo mendocino, ese es el concepto que aplica la abogada y presidenta Cristina Fernández con los mendocinos. Para ella, los mendocinos somos provincianos, es decir le rendimos tributo al vencedor y no somos capaces de decidir quiénes serán nuestros representantes en el Poder Legislativo.