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Reñaca y la estafa a turistas mendocinos: muchas denuncias, pocas respuestas

Turistas mendocinos pagaron hasta US$2.000 por alojamientos inexistentes. La investigación avanza de manera fragmentada.


A pesar de la magnitud del fraude inmobiliario detectado en Reñaca, con cerca de 200 turistas estafados (en su mayoría mendocinos), la investigación judicial en Chile avanza de manera fragmentada. Según informó el portal SoyValparaíso, hasta el momento la Policía de Investigaciones de Chile ( PDI) no ha unificado las denuncias en una causa común, pese a que el modus operandi es idéntico en todos los casos .

Ese punto es clave para Mendoza. Decenas de familias mendocinas realizaron denuncias individuales tras descubrir que los departamentos alquilados no existían, pero la falta de una investigación centralizada dificulta el seguimiento del dinero, la identificación de responsabilidades y la coordinación institucional. En la práctica, cada víctima queda librada a su propia gestión judicial en otro país.

El caso presenta un patrón claro: avisos pagos en redes sociales, uso de fotografías reales del edificio Holiday Park de calle Angamos, reseñas auténticas tomadas de plataformas como Booking y enlaces de pago que derivaban fuera de los sistemas formales. Pese a compartir la misma mecánica y al volumen de damnificados, las causas continúan tramitándose de manera aislada, sin una línea investigativa común.

Desde el sector turístico chileno, el dato también encendió alarmas. Empresarios y referentes del rubro expresaron su preocupación por el daño que este tipo de episodios genera en la imagen del destino, especialmente en plena temporada alta y con fuerte presencia de turistas argentinos. El llamado fue doble: advertir a los visitantes que verifiquen que los alojamientos estén registrados oficialmente y reclamar mayor rapidez en la articulación institucional para evitar que este tipo de estafas quede diluida en múltiples denuncias sin una respuesta integral.

Pagos de miles de dólares

A ese escenario se suma el detalle de los montos involucrados, que da cuenta de la dimensión económica del fraude. De acuerdo a los antecedentes relevados, muchas de las familias afectadas abonaron entre US$1.000 y US$2.000 por reservas de entre una y dos semanas, realizadas con varios meses de anticipación. En otros casos, los damnificados denunciaron pérdidas individuales de hasta US$1.300, sin posibilidad de recuperación debido a que los pagos se realizaron mediante sistemas internacionales que no admiten reverso.

Los relatos coinciden en que varias de las víctimas viajaron con niños pequeños o adultos mayores, algunas por primera vez a la costa chilena, y que recién al llegar al edificio descubrieron que el alojamiento no existía. Frente a la falta total de respuestas, algunos turistas mendocinos optaron por regresar directamente a Argentina, mientras que otros debieron afrontar gastos adicionales para conseguir alojamiento de urgencia en plena temporada alta, cuando la disponibilidad en Reñaca y Viña del Mar es mínima.

Este repaso de casos y montos refuerza el núcleo del problema: no se trata de episodios aislados ni de errores individuales, sino de una maniobra repetida, con un perjuicio económico significativo y un impacto directo sobre cientos de turistas argentinos, en un contexto donde, pese a la magnitud del daño, la investigación judicial en Chile continúa sin una causa unificada.