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Regresó al país la abogada Agostina Páez acusada de racismo en Brasil

Agostina Páez volvió a la Argentina tras más de dos meses con prisión domiciliaria en Río de Janeiro. Pagó una fianza millonaria.


La abogada argentina Agostina Páez, de 29 años, regresó este miércoles a la Argentina después de haber pasado más de dos meses con prisión domiciliaria en Brasil, donde fue acusada de injuria racial tras un incidente ocurrido en un bar de Río de Janeiro.

El vuelo que la trasladó desde Brasil aterrizó cerca de las 19:20 en el Aeroparque Jorge Newbery, en la Ciudad de Buenos Aires. La joven llegó acompañada por su abogada, Carla Andrade Junqueira, y expresó alivio tras el extenso proceso judicial que enfrentó en el país vecino.

“Por fin se terminó esta pesadilla. No veía la hora de volver”, declaró ante los medios apenas pisó suelo argentino. También reconoció haberse arrepentido de su reacción durante el episodio que originó la denuncia. “Me arrepiento de haber reaccionado de esa manera y le pedí perdón al mesero”, señaló.

La fianza que pagó Agostina Páez

El regreso de Páez fue posible luego de que la Justicia brasileña aceptara un habeas corpus presentado por su defensa, lo que permitió levantar la prisión domiciliaria y autorizar su salida del país mientras continúa el proceso.

Para obtener el permiso debió cumplir con varias condiciones. La principal fue el pago de una fianza de 97 mil reales, equivalente a unos 18 mil dólares, monto fijado por el tribunal de Río de Janeiro.

Además, la abogada tuvo que fijar domicilio en Santiago del Estero, su provincia de origen, y mantener contacto permanente con las autoridades judiciales brasileñas hasta que se conozca el fallo definitivo.

Durante su primera declaración pública tras el regreso, Páez relató los momentos de angustia que atravesó durante los meses que permaneció en Brasil bajo monitoreo electrónico.

“Tenía terror de ir a la cárcel, pero también miedo de salir a la calle. Vivía prácticamente encerrada”, explicó. Según contó, cuando debía salir a comprar alimentos lo hacía cubierta para evitar ser reconocida, ya que recibía amenazas a través de redes sociales.

La abogada sostuvo que el episodio ocurrido en enero fue “la peor experiencia de su vida” y aseguró que su intención nunca fue discriminar. “No soy racista ni discriminadora. Reaccioné mal en un momento de enojo”, afirmó.

El proceso judicial

La causa se originó el 14 de enero en un bar del barrio de Ipanema, en Río de Janeiro, donde Páez fue filmada realizando gestos considerados racistas durante una discusión con empleados del local.

La figura penal de injuria racial en Brasil contempla penas de dos a cinco años de prisión, aunque en la última audiencia la acusación solicitó una condena de dos años, el mínimo previsto.

La defensa trabaja en un acuerdo que podría incluir medidas alternativas, como tareas comunitarias, cursos obligatorios o el pago de una multa.

Mientras la Justicia brasileña define la resolución final, Páez permanecerá en Argentina junto a su familia. Según adelantó, este jueves viajará a Santiago del Estero, donde planea reencontrarse con sus seres queridos.

“Lo primero que quiero es abrazar a mi familia. Estuve meses muy triste y ahora solo quiero recuperar mi vida”, expresó.

De acuerdo con su equipo legal, el veredicto podría conocerse en un plazo de entre 15 y 20 días, tiempo durante el cual la abogada deberá cumplir con las condiciones impuestas por el tribunal brasileño.