Muerte de una enfermera en Flores: piden reabrir la causa por posible vínculo con el robo de fentanilo
A más de dos años del hecho, familiares y peritos piden reabrir la causa por la muerte de la enfermera hallada en Flores, ante posibles vínculos con el robo de fentanilo y otras sustancias.
La misteriosa muerte de Lorena Altamirano, una enfermera hallada sin vida en su departamento del barrio porteño de Flores, ha vuelto al centro de la escena judicial. A poco más de dos años del trágico episodio, familiares y peritos solicitan la reapertura de la causa ante la sospecha de una conexión directa con el robo de fentanilo y otras sustancias restringidas en el ámbito sanitario.
El cuerpo de la mujer fue encontrado en noviembre de 2023 en su vivienda ubicada en la calle Boyacá al 900. Las circunstancias del hallazgo fueron estremecedoras: Altamirano tenía una jeringa clavada en el brazo y en el lugar se incautaron numerosas ampollas de medicamentos controlados.
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El perfil de la víctima: enfermera y presunta técnica en anestesia bajo sospecha
La investigación inicial se inclinó hacia un posible suicidio o una sobredosis accidental. Sin embargo, el perfil profesional de Lorena podría dar un giro a la hipótesis. Según la información, se presume que era técnica en anestesia, por ende la mujer tendría un acceso cotidiano a drogas de alta peligrosidad y estricta vigilancia, como el fentanilo.
La nueva línea investigativa busca determinar si Altamirano formaba parte de una red de desvío de insumos hospitalarios o si su muerte fue el desenlace de una cadena de irregularidades en el manejo de estas sustancias dentro de las instituciones de salud donde trabajaba.
Hallazgo clave: ampollas y jeringas en Boyacá al 900
El escenario del hecho en el departamento de Flores dejó pruebas que hoy son analizadas bajo una nueva luz. El hallazgo de las ampollas sugiere que la víctima contaba con un stock de fármacos que no deberían salir de los quirófanos o unidades de terapia intensiva.
Los puntos oscuros que motivan el pedido de reapertura incluyen: determinar los números de lote de las ampollas halladas para rastrear a qué hospital pertenecían; revisar cámaras de seguridad de la zona de Boyacá y Av. Gaona para descartar la entrada de personas al departamento antes del deceso; profundizar en si la dosis inyectada era compatible con un consumo personal o si hubo manipulación externa.