ver más

Marcelo Porcel, acusado por abusar de los compañeros de su hijo, ya tiene colocada la tobillera electrónica

La Justicia reforzó el control sobre Marcelo Porcel, procesado por el presunto abuso sexual de diez adolescentes, pero rechazó el pedido de detención.


Marcelo Porcel, el empresario procesado por presuntos delitos sexuales contra diez adolescentes, ya tiene colocada la tobillera electrónica ordenada por la Justicia. La medida se concretó este miércoles, días después de que fuera visto participando de una misa en la Basílica de Luján sin el dispositivo de monitoreo.

Las imágenes difundidas durante el fin de semana generaron cuestionamientos, ya que mostraban al imputado sin ningún mecanismo de control visible pese a las restricciones impuestas en el marco de la causa.

La decisión había sido adoptada por la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Criminal y Correccional al confirmar el procesamiento dictado en abril. Además de la tobillera electrónica, el tribunal dispuso dispositivos de alerta para los denunciantes y ordenó la extracción de material genético para un análisis de ADN.

Durante una audiencia, tanto la fiscalía como la querella insistieron en que el acusado debía quedar detenido. Sin embargo, los jueces rechazaron la prisión preventiva y optaron por reforzar las medidas de control.

Las denuncias contra Marcelo Porcel

La investigación comenzó en 2024 tras denuncias presentadas por padres que señalaron presuntos casos de abuso sexual ocurridos en reuniones organizadas en el entorno familiar de Porcel.

Según la causa, los denunciantes eran compañeros de los hijos del empresario y tenían alrededor de 13 años cuando ocurrieron los hechos que se investigan y por los que las víctimas fueron sometidas a Cámara Gesell.

Entre las pruebas figuran fotos extraídas del teléfono de empresario donde figuran imágenes de los menores desnudos en el baño de su casa. De acuerdo con las declaraciones de los denunciantes, el empresario presuntamente facilitaba alcohol y entregaba dinero a los menores, al tiempo que los inducía a participar en conductas de carácter sexual.