La dura condena que recibió un peligroso delincuente: de vender droga a emboscar un funcionario internacional
La vida de Israel Raúl Castro Berrios estuvo atravesada por la delincuencia desde una temprana edad. Juzgado por varios hechos, este lunes fue condenado.
Israel Raúl Castro Berrios fue condenado por un cúmulo de delitos, entre ellos el fatal robo a un funcionario de Turquía en Buenos Aires.
Israel Raúl Castro Berrios recibió este lunes la noticia de que su reclamo contra la condena que recibió por una serie de delitos acumulados fue rechazado por los jueces de Casación. Su vida, desde una temprana edad, fue de la mano con la delincuencia, que no se detuvo ni siquiera cuando un compañero de robos fue asesinado en un intento de atraco a un diplomático extranjero. El fallo reciente ratifica que el delincuente es responsable de varios ilícitos, que incluyen robos a mano armada, violencia de género y el incumplimiento de sus deberes básicos como padre.
Fueron los jueces Gustavo Bruzzone, Mauro Divito y Jorge Luis Rimondi, de la Sala 1 de la Cámara Nacional de Casación en lo Criminal y Correccional, quienes confirmaron la sentencia de siete años de prisión para el detenido de forma acumulada por los delitos de violencia de género y amenazas, daños y desobediencia, falta de pago de cuota alimentaria y por un robo con armas que lo volvió noticia nacional y que singificó la muerte de su compañero del hampa.
El robo a un funcionario internacional que marcó su destino
El hecho más mediático de su historial ocurrió la madrugada del 24 de septiembre de 2023 en el barrio de Palermo. Allí, Castro Berrios, junto a su cómplice Ricardo Javier Aparicio, interceptó al Primer Secretario de la Embajada de Turquía, Kemal Onur Inal, y a su chofer mientras regresaban de un evento cultural. Bajo amenaza con armas de fuego, sustrajeron una camioneta Volkswagen T-Cross y el teléfono celular del diplomático.
Mientras Castro Berrios escapaba en la motocicleta utilizada para el asalto, Aparicio huyó en el vehículo robado, iniciando una persecución que terminó en un tiroteo con la Policía de la Ciudad, donde este último resultó muerto. Castro Berrios fue capturado una semana después en Pompeya, tras una investigación que incluyó escuchas telefónicas y seguimientos por cámaras de seguridad.
Durante el proceso judicial, la defensa de Castro Berrios intentó reducir la pena a seis años y ocho meses, argumentando la "brevedad" del robo al diplomático y el sufrimiento que le causó la muerte de su compañero de andanzas como una forma de "pena natural".
Sin embargo, los jueces rechazaron estos argumentos, considerando que la gravedad global de los hechos —incluida la persecución y tiroteo— y la pluralidad de delitos cometidos justifican la pena dictada.
Los magistrados destacaron que Castro Berrios no puede alegar falta de oportunidades, ya que contaba con las herramientas necesarias para trabajar, pero su voluntad se inclinó por el crimen de forma consciente.
La escena tras el robo, persecución, tiroteo y la muerte de su cómplice
Un historial de reincidencia y violencia
La vida de Castro Berrios, de 29 años, ha estado marcada por el contacto constante con el sistema penal. Registra antecedentes desde que era menor de edad y en 2016 ya había sido condenado a cuatro años de cárcel por la venta de marihuana.
A pesar de haber tenido hábitos laborales desde los 16 años y haber iniciado la escuela secundaria, el tribunal señaló que el sujeto eligió reiteradamente la vía delictiva en lugar de integrarse a la sociedad. Su perfil violento no se limitó a los asaltos en la vía pública.
Luego, volvió a quedar en el ojo de la Justicia por los siguientes delitos. En abril de 2023, amenazó de muerte a su expareja en la Villa 31 diciéndole que le daría "un tiro en la rodilla" y posteriormente ingresó a su domicilio armado para amedrentarla. Rompió la cerradura de la casa de la víctima y violó una prohibición de acercamiento dictada apenas unos días antes.
Meses después de este episodio, tuvo lugar el hecho con el diplomático turco.