Crimen de "Lechuga": comenzó el juicio por el homicidio del trader y habló el abogado de la escribana
El juicio por el crimen de "Lechuga" Pérez Algaba comenzó con el abogado de la escribana Carolina Cerrato defendiendo el accionar de su clienta.
Fernando Pérez Algaba fue asesinado en julio de 2023.
Noticias ArgentinasEste lunes arrancó uno de los juicios más esperados de los últimos años en el conurbano bonaerense. El Tribunal Oral en lo Criminal N°9 de Lomas de Zamora comenzó a juzgar a tres de los acusados por el asesinato y descuartizamiento de Fernando "Lechuga" Pérez Algaba, el trader de criptomonedas cuyo cuerpo apareció en julio de 2023 dentro de una valija en Ingeniero Budge.
Entre los protagonistas del caso figura una escribana de Castelar cuya notaría fue el escenario de un acto jurídico que, según la acusación, sirvió de trampa para llevar a la víctima al lugar donde la mataron. MDZ habló en exclusiva con su abogado, Ignacio Barrios.
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La línea que el abogado vino a custodiar
Para Barrios, hay una distinción que el juicio debe dejar en claro por encima de cualquier otra cosa. "Una cosa es un acto notarial regular, celebrado de buena fe en ejercicio de la fe pública, y otra muy distinta es el uso espurio que terceros hayan hecho de ese acto. Esa línea es la que vengo a custodiar", afirmó el letrado, dejando en claro desde el arranque que su clienta es testigo, no imputada.
La escribanía "Cerrato" aparece en la causa como el lugar donde se realizó una reunión entre Pérez Algaba y Maximiliano Pilepich, uno de los principales acusados, días antes del crimen. La fiscalía sostiene que ese encuentro fue parte del engaño para convencer a "Lechuga" de que su deuda millonaria sería saldada y así trasladarlo al predio "Renacer", en General Rodríguez, donde habría sido ejecutado de dos disparos por la espalda mientras cambiaba una lamparita, según las pericias.
Una causa construida sobre indicios
Barrios no quiso adelantar jerarquías sobre las pruebas pero fue preciso sobre la naturaleza del expediente. Se trata, dijo, de una causa construida sobre prueba indiciaria, pericial, forense, balística, comunicaciones, y documental. En juicios de esta complejidad, ese tipo de elementos suele ser determinante. La declaración de su asistida, aclaró, "aportará exactitud sobre un punto concreto: el acto celebrado en la escribanía". Nada más, nada menos.
El abogado identificó como el mayor reto del debate lograr que un jurado popular sin formación jurídica pueda procesar una causa con múltiples imputados, responsabilidades cruzadas y prueba técnica compleja. "El desafío de las partes es explicar esa complejidad sin banalizarla", sostuvo. No es un detalle menor: en este tipo de juicios, quien mejor comunica suele tener más chances que quien mejor argumenta en términos estrictamente legales.
Un mensaje que va más allá del caso
Barrios le asignó al juicio un peso que trasciende a los imputados y apunta directo al corazón de una institución. "El mensaje, si la prueba así lo sostiene, es que la fe pública no puede ser utilizada como herramienta para consumar un delito sin consecuencias para quienes la instrumentalizan, y que el notariado serio colabora con la justicia y no se esconde detrás de su función", expresó. Una definición que, en el contexto de este caso, suena también como una toma de posición sobre el rol del notariado frente a maniobras fraudulentas.
Los acusados, las penas y el cronograma
En este primer debate se sientan en el banquillo Maximiliano Pilepich, Nahuel Sebastián Vargas y Matías Gil, acusados de homicidio agravado por alevosía, codicia y concurso premeditado de personas, delito que prevé prisión perpetua. El veredicto del jurado, 12 civiles y seis suplentes, se esperaría para el 9 de julio. Otros cuatro imputados, entre ellos el comisario Horacio Córdoba y la gestora Flavia Bomrad, aguardan fecha para un proceso separado ante el mismo tribunal.
El juicio por "Lechuga" no es solo la historia de una deuda que terminó en sangre. Es también la historia de cómo una maquinaria criminal usó instituciones legítimas para consumar un crimen. Esa trama, que durante tres años estuvo en manos de los investigadores, empieza hoy a desplegarse frente a doce ciudadanos que tendrán la última palabra.