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Crimen en el country La Delfina: la empleada doméstica confesó el asesinato con el collar que tenía el nombre de su hijo

El asesinato de Roberto Wolfenson ocurrió el 22 de febrero de 2024, en el country La Delfina de Pilar.

El country en donde mataron a la víctima Foto: archivo

El country en donde mataron a la víctima Foto: archivo

La empleada doméstica Rosalía Soledad Paniagua confesó ante el Tribunal Oral en lo Criminal N°4 de San Isidro haber estrangulado a Roberto Wolfenson con un hilo que provino del collar que llevaba con el nombre de su hijo. El suceso ocurrió el 22 de febrero del año pasado, en el country La Delfina de Pilar.

“Me siento avergonzada. Voy a decir la verdad. Me voy a hacer cargo de lo que hice por mis hijos; ya no viene al caso seguir mintiendo”, comenzó la señalada ya que el 13 de junio pasado se conoció que hallaron ADN de la detenida debajo de las uñas de la víctima.

"Se me fue de las manos": las declaraciones de la empleada doméstica

La imputada relató que Graciela Orlandi, en ese momento pareja de Wolfenson, le había pedid que le sacara el teléfono para revisarle los mensajes que le llegaban. “Quiero saber en qué anda mi marido”, habría dicho. Sin embargo, el hombre descubrió a Paniagua y la situación se salió de control.

“El señor me descubrió agarrando el celular y empezó la pelea, la discusión. Me empezó a decir cosas malas: que era una desgraciada, una puta, una paraguaya ladrona y que iba a llamar a la policía. Me agarró de los pelos. No quise lastimar al señor. Todo se me nubló cuando me dijo ‘la concha de tu madre’, y se me fue de las manos”, relató la empleada.

En detalles, la apuntada explicó la forma en que inició la disputa: “Fui a la oficina y agarré el celular. Pero no escuché cuando el señor subió. Me vio y empezó todo eso. Me cacheteó, me agarró de los pelos. Empezamos a pelear. Nos lastimamos. En algún momento me agarró del cuello, yo le pegué un cabezazo en la cara. Le pedía que me soltara para irme”.

“No sé en qué momento terminé con todo eso. Estaba encima mío, lo agarré del cuello. Se me nubló todo. Le gritaba ‘soltame hijo de puta’. Le apreté el cuello con las manos. Presioné con el codo. Tenía un hilo en la mano y le pateé el cuello. No quería hacerle daño. Lo pateé en el pecho. Me levanté. No sabía si estaba muerto. No sabía si llamar a la policía”, continuó.

El hombre asesinado en el country Foto: Télam
El hombre asesinado en el country Foto: Télam
El hombre asesinado en el country Foto: Télam

El arrepentimiento de la acusada: "por mi culpa están sufriendo mis hijos"

En medio de las acciones, Paniagua indicó que contaba con un hilo que luego tiró a la basura, el mismo elemento que utilizó para estrangular a la víctima y que pertenecía a un collar -de la acusada- con el nombre de su hijo. Asimismo, indicó que salió del barrio privado con el celular del fallecido, que tenía “la boca y la nariz hinchada”, pero que el personal de seguridad situado en la guardia, no se percató: “Ni me miraron. El hilo me lo llevé y lo tiré en la calle”.

Respecto al teléfono, la señalada sostuvo que tiró el chip en la estación Derqui del ferrocarril San Martín. Ahí mismo intentó vender el dispositivo y en otras ocasiones días después, sin suerte: “No lo tiré en ese momento. Dejé pasar unos días. Mi marido se sentó y me dijo que si no me deshacía del aparato iba a ir a la policía. Me dio un martillo y lo rompí”.

Es que su pareja, Miguel Ángel Villasboa, desconocía el crimen real, ya que según el testimonio, la mujer le habría indicado que solamente le robó el móvil a su jefe, lo que provocó un gran enojo por parte del esposo de la imputada.

Mi intención no fue robar ni matar al señor. Se me fue de las manos. El señor me iba a acusar de ladrona. Por mi culpa estoy separada de mis hijos. Me hago cargo, por mi culpa están sufriendo mis hijos. Reconozco mi error, me gustaría pedirle perdón a los hijos del señor, siento culpa, pero no fue mi intención”.