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"Quería engendrar un hijo con su madre": las revelaciones del abogado de Gil Pereg sobre sus delirios

Tras la muerte de Gil Pereg, el asesino de su madre y su tía conocido como "el hombre gato", Maximiliano Legrand, quien fuera su abogado, habló de su relación con el doble homicida y de sus delirios.

La muerte de Nicolás Gil Pereg, el israelí que mató a su madre y a su tía en Mendoza y que llamó la atención en el juicio al maullar como un gato, sorprendió a la opinión pública dada su juventud. De acuerdo con uno de sus abogados, Maximiliano Legrand, el hombre sufría un problema vascular grave en una de sus piernas.

El letrado manifestó que Gil Pereg intimidaba por su porte, que hacía sus necesidades en el piso por un delirio que tenía y no descartó que haya agredido a su madre antes de matarla e incluso que pueda haber tenido sexo con ella. Además, contó a MDZ cómo fue lidiar con el sujeto desde 2019, cuando tomó su defensa luego de los crímenes cometidos en su domicilio de Guaymallén. 

Legrand manifestó que "la comunicación que teníamos era fluida. Me preguntan mucho si él podía hablar. Hay un gran desconocimiento sobre el tema de salud mental y sobre todo el tema, por así decirlo, de la locura. No todos los locos son los que no se pueden dar a entender, entonces hay mucha gente con trastornos que están cada vez más controlados y que son funcionales en la sociedad, que hablan, que trabajan y que tienen una vida perfectamente en sociedad, pero eso no quita que tengan un trastorno psiquiátrico. En este caso hablamos de un trastorno psiquiátrico muy pero muy grave".

El letrado explicó que "por un lado, Gil Pereg tenía la capacidad de desenvolverse en la sociedad más o menos funcionalmente, es decir que podía ir a hacer un trámite o iba a comprar algo. Pero, por otro lado, en un grado más oculto, vivía con un trastorno psiquiátrico, con delirios, con alucinaciones, con cuestiones que lo alejaban de la realidad, sobre todo en momentos de mucha crisis y tensión. Entonces, esa cuestión bifurcada que tenía en su vida era lo que por ahí produce un poco de engaño y que no haya un estereotipo. O sea, no hay un estereotipo de que el loco es aquel que balbucea, sino que es una persona que puede ser similar a cualquier otra, pero que tiene diferencias profundas y que no siempre son visibles, aunque en este caso si lo eran".

Una apariencia intimidante 

Gil Pereg era muy alto, fornido y de carácter fuerte. Además, solía andar sucio y tenía comportamientos extraños, por lo que generaba entre preocupación y temor en sus vecinos. En palabras de su abogado, "tenía una apariencia bizarra. Por ejemplo, tenía una rasta hecha de cemento y barro. Además, tenía una higiene totalmente descuidada y una apariencia clásica en un psicótico. Era una persona descompensada, totalmente dejada, a niveles exacerbados. Entonces, por ahí una persona que tenga conocimientos en psiquiatría o en psicología podría haberse dado cuenta -de que habíauna patología-, pero no por ahí la gente que no los tiene".

Maximiliano Legrand fue uno de sus abogados defensores en el juicio por los crímenes de su madre y su tía / Alf Ponce Mercado/MDZ

Además, Legrand comentó que "el diagnóstico que él tenía ya en Israel era paranoia, esquizofrenia y trastorno obsesivo compulsivo. Luego, cuando él viene acá y después de cometer el hecho fue diagnosticado por Mariano Castex, que es uno de los psiquiatras más prominentes de la Argentina, y yo creo que de América, con parafrenia. Este diagnóstico fue apoyado por gran parte de los psiquiatras de El Sauce, si es que no por todos. Creo que la experiencia y el estado de la técnica de la ciencia psiquiátrica era mayoritaria de que él era inimputable, pero bueno, el jurado eligió otra versión. Yo creo que acá no hubo justicia en el en el fallo, pero fue un caso muy difícil porque con una persona así la sociedad no sabe qué hacer, esa es una realidad. Y esto no es la primera vez que ocurre y puede pasar cualquier parte del mundo.

El ejército israelí y sus primeros conflictos

El denominado "Hombre gato" tuvo una infancia difícil. Lejos de su padre, con una relación polémica con su madre y criado por sus abuelos, Gil Pereg era muy solitario y tenía problemas para relacionarse con los demás. Después, tuvo su incursión en el ejército israelí, donde se exacerbaron sus inconvenientes, tuvo que ser internado en varias oportunidades y comenzó a tener conflictos con la Justicia.  

"Nosotros lo defendimos desde 2019", cuenta Legrand. "En una primera etapa muy convulsiva estaba el delirio de los gatos y eso era permanente, como también otras cuestiones alucinatorias que él tenía. Y luego vino otra etapa, cuando estuvo internado en El Sauce, donde ya pudimos tener más conocimiento sobre su pasado".

Sobre la participación del doble homicida en el ejército, el abogado contó que "en un principio él tiene su primera gran descompensación. Él entra al ejército con un cuadro de Asperger, aunque esto es una especulación, una opinión mía. Y por las crisis personales que tiene en el ejército como factor ambiental entra en una descompensación, por lo que lo internan en Israel y se le da el diagnóstico de paranoia, de esquizofrenia y de trastorno obsesivo compulsivo. En esta etapa de su vida él tiene mucho conflicto con la ley, porque era una persona difícil. Entonces, en cierta manera huye y llega de forma azarosa a la Argentina. Y en nuestro país no recibe atención, está solo y bueno, todo va de mal en peor por determinadas vicisitudes. Y es el momento en donde ocurrió el hecho. Es ahí donde intervenimos nosotros". 

Luego, respecto de su llegada a la Argentina, el defensor dijo que "a él lo internaban y sufría mucho. Lo internaban en contra de su voluntad, lo sujetaban en una camilla, le daban anti psicóticos. Tuvo tres internaciones y en un momento determinado la madre le dice que se vaya del país. Pero como era una cuestión judicial y las internaciones eran obligatorias él decide irse, prácticamente se escapa. Así, se toma el primer vuelo que puede, que era a Buenos Aires, y después llega a Mendoza. De hecho había un informe de Interpol que decía que se había escapado de Israel.

¿Violencia y sexo con su madre?

La relación de Gil Pereg con su madre es controversial y está rodeada de hipótesis que no se confirman ni se descartan. La mujer viajó dos veces a la Argentina, la segunda junto a otra familiar, y en esa ocasión ambas terminaron asesinadas por el israelí. Respecto del padre, prácticamente no tuvo relación con su hijo, aunque el doble homicida sí mantuvo un vínculo cercano y de afecto con sus abuelos.

"Que había violencia de él hacia la madre es una versión que se maneja. Hay algún que otro testimonio de que le había pegado alguna vez. Yo no estoy seguro de que haya sido así, pero no me sorprendería que hubiera pasado", respondió Legran ante la consulta.

"Él después de salir del ejército se descompensa gravemente y toma algunas conductas en conflicto con la ley. Andaba desnudo por el campo, tenía brotes y por eso lo internaban. No me extrañaría que alguna acción violenta haya tomado, no solamente contra la madre, sino contra otras personas también", siguió el abogado. 

Y con respecto al sexo con la madre, manifestó que "eso es algo que dijo él. Yo no estoy seguro de que haya ocurrido, pero tampoco podría decir que no. Parece que todo esto estaba inserto dentro de una cuestión delirante que él tenía, que era tener que engendrar un hijo con ella porque era la forma de que fuera puro, de que fuera alguien que tuviera solo sus genes. En su delirio, él dividía el mundo entre las criaturas y la criaturas de dos patas. Las criaturas de dos patas serían las personas, que él no las quería. Y él se consideraba que era una criatura, entonces sólo podía engendrar a alguien genéticamente con su madre". 

Finalmente, sobre el padre, Legrand explicó que "yo sé lo que él decía, que nunca tuvo padre, porque no estuvo, no lo crió ni a él ni a sus hermanos. Y aparentemente estaba alejado de la familia y divorciado de la madre. Sé que los abuelos lo criaron casi como un hijo". 

Criatura o personaje

Quizás el hecho que más impactó a lo largo del caso y que se reflejó en el juicio condenatorio fueron los maullidos de Gil Pereg encarnizando el personaje o creyéndose efectivamente una criatura felina. Para quien fue su abogado "no podría responder con certeza o con seguridad, pero sí, por ejemplo, teníamos testimonios en el juicio de una vecina que dijo que por la noche maullaba y que gritaba también, y eso antes de estar detenido, antes de lo que ocurrió con la madre". 

"Entonces", continuó Legrand, "es claro que esa conducta era previa al juicio. Si posteriormente él exageró esa conducta, que es una posibilidad, eso no tiene mucha relevancia con respecto a la patología, que estaba recontra probada, porque imaginate que venía de estar internado con el diagnóstico que tenía en el informe de Interpol y además el diagnóstico de los psiquiatras acá. Hay una situación, incluso los enfermos psiquiátricos quieren salir del neuropsiquiátrico o quieren salir de la cárcel, entonces posiblemente puede haber pasado".

Sobre si lo beneficiaba actuar de esa manera el letrado respondió que "seguramente le perjudicó, porque la gente nunca le creyó. Con solamente ver su imagen y ver por ahí lo que él hacía la gente tomó un juicio en vez de ver lo que decían los estudios de los psiquiatras, que son los que saben en realidad. Entonces, quizás ese prejuicio infundado tuvo una gran punta en su comportamiento".

Luego, sobre su relación con el doble homicida dijo que "yo le pedí siempre que fuera lo más sincero posible en todo, que fuera él. Y por qué yo le pedí eso, porque tenía los estudios, teníamos las pruebas, entonces más allá de que fuera algo exagerado o lo que sea, teníamos todos los papeles a nuestro favor. Nosotros hemos estado viendo muchos casos de conflictos de las personas que tienen problemas de salud mental y es muy difícil para la sociedad y para la justicia resolver una imputabilidad, porque la psiquiatría hoy en día no sabe qué hacer con esos sujetos para que no sean peligrosos. Entonces es un problema de falta de avance científico o por lo menos de avance de la praxis científica de la psiquiatría, de la psicología, de poder contener a personas con problemas de salud mental adecuadamente. Por eso, ante la peligrosidad y con el argumento de que es imputable se lo anula y se busca encerrar a estas personas porque realmente no se sabe qué hacer con ellas. Eso es una tragedia, no solamente para las víctimas de estas personas, sino para ellos mismos, que también son víctimas del sistema que es incapaz de dar una solución justa.

"Yo nunca me sentí en peligro"

Para concluir, consultamos a Maximiliano Legrand si alguna vez sintió que estaba en peligro ante la presencia del doble homicida, a lo que respondió que "nunca tuvo una conducta agresiva hacia mí, hacia mis colegas de la defensa ni hacia nadie, al menos que yo haya visto. Incluso él fue golpeado en el penal muchas veces y nunca tuvo una cuestión agresiva. Sí era muy intimidante su apariencia, por todo lo que se decía y por esta construcción del monstruo que se hizo tan mediática, también por parte de la Fiscalía. Eso no quita que era una persona muy intimidante, seguro, por su tamaño, por su aspecto físico. Pero yo creo que nunca estuve en peligro, yo ni nadie, porque fíjate que nunca hubo un reporte de agresiones de él hacia otra persona dentro del penal".

Sin embargo, Legrand puso de manifiesto que quien era agredido era Gi Pereg: "En cambio, sí hubo reportes de él agredido. Lo que pasaba es que no podía hacer sus necesidades en un baño, en un inodoro, y lo hacía en el piso por un tema de delirio. Eso provocaba muchos problemas en la penitenciaría y sumaba un poco de miedo en los penitenciarios, que por eso reaccionaban violentamente. Yo nunca me sentí en peligro, no sé si habré estado, eso nunca lo sabe uno. Si él alguna vez tuvo algún impulso violento, no me di cuenta, así que nunca lo vi así. Lógicamente, ya en El Sauce estaba muy controlado, tomaba muchos medicamentos antipsicóticos y su carácter ya era muy diferente al que tenía afuera.

Finalmente, respecto de la muerte de Gil Pereg, Legrand manifestó que "fue muy shockeante, no teníamos pensado que ocurriera. Él era muy joven y si bien tenía algunos problemas de salud ninguno era manifiestamente grave". De esta manera, concluyó uno de los hechos más conmocionantes para la sociedad mendocina y que tuvo una gran repercusión a nivel nacional e internacional.