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Anibal Lotocki, el cirujano de las famosas, cada vez más complicado

Un fiscal pide ampliar la indagatoria por homicidio simple con dolo eventual cuya víctima fue un paciente de 50 años.

El 9 de febrero del año 2022 el médico cirujano Anibal Lotocki fue condenado a 4 años de prisión por el delito de lesiones por parte del Tribunal en lo Criminal y Correccional Número 28, encabezado de forma unipersonal por el Juez Carlos Rengel, que a la vez lo absolvió de la imputación de estafa. 

El cirujano estaba acusado de usar productos prohibidos y en cantidades que exceden a la sugeridas en el ejercicio de la medicina, en intervenciones estéticas a Stefania Xipolitakis, Silvina Luna, Gabriela Trenchi y Pamela Sosa (esta última, su expareja).

Pero no era la única causa que pesaba sobre el médico porque otra intervención realizada por él complica su situación procesal por la que ahora piden indagarlo nuevamente.

Los hechos

Todo comenzó el jueves 15 de abril de 2021 cuando Cristián Zárate -de 50 años- ingresó a la clínica “Cemeco”, ubicada en el barrio porteño de Caballito para realizarse una dermolipoctomía programada, consistente en la remoción de tejidos en la zona abdominal, tras lo cual quedó en observación.

A la mañana siguiente el paciente sufrió una descompensación tras lo cual debió ser intubado. Al mismo tiempo, el personal de la clínica se comunicó con su obra social, desde la cual enviaron una ambulancia, cuyos médicos advirtieron la complejidad del cuadro y convocaron a una segunda ambulancia.

Los profesionales arribados en último término señalaron que el hombre había sido “mal intubado”. En ese momento, Zárate sufrió un paro cardíaco, y falleció luego de que intentaran reanimarlo, por lo cual se dio intervención al SAME, que constató el fallecimiento y comunicó el hecho a la Comisaría de la zona, donde Lotocki quedó demorado.

La investigación comenzó como “averiguación de causales de muerte” y se dispuso el allanamiento de la clínica, a fin de obtener la documentación sobre el procedimiento quirúrgico practicado. Tras el resultado de la medida, Lotocki quedó formalmente imputado por el delito de homicidio y se lo procesó por adulteración de prueba en relación a la historia clínica del paciente. 

En mayo de 2021, la Sala IV de la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Criminal y Correccional confirmó el procesamiento por la adulteración pero la investigación continuó para determinar la responsabilidad en la muerte de Zárate.

En julio de 2022 se incorporó al expediente el informe de la Junta Médica ordenada, en abril de 2021, por el juez. Allí, los especialistas concluyeron que Zárate -quien tenía antecedentes de diabetes tipo II, tabaquismo y recientemente había padecido covid-19- falleció a consecuencia de “una severa congestión meningo encefálica y congestión y edema pulmonar provocados por un desequilibrio hemodinámico que no logra ser compensado a raíz de un acto quirúrgico con múltiples vías de abordaje (…), al que se adiciona antecedentes clínicos, metabólicos, reposición insuficiente de fluidos, ausencia de controles médicos y de laboratorio, enfermería y sin [registro] de correcciones ni controles de glucemia, electrolitos, fluidos y dolor postoperatorio”.

El pedido del fiscal 

Tras recibir el informe y a la luz de los resultados arrojados, el fiscal Pablo Recchini solicitó que se amplíe la indagatoria a Lotocki como autor de homicidio simple con dolo eventual.

En su presentación, consideró que “Aníbal Lotocki tomó una decisión voluntaria y consciente al llevar adelante la cirugía que desencadenó la muerte de Zárate, la cual incluyó los dos presupuestos que requiere el elemento subjetivo indicado, la representación seria y concreta del peligro de muerte, y su aceptación como un resultado posible”. 

Agregó que el médico “se representó el alto riesgo de muerte ya que (…) conocía perfectamente los antecedentes clínicos del paciente”.

La fiscalía también señaló que la Clínica Cemeco estaba habilitada para este tipo de prácticas, aunque presentaba serias infracciones legales e irregularidades administrativas. 

En ese contexto, el fiscal Recchini entendió que la evidencia “demuestra claramente que Aníbal Lotocki a pesar de tener conciencia de los riesgos a que sometía a su paciente, no solo previó la posibilidad de la muerte, sino que la aceptó y actuó según sus propios intereses, operar a toda costa antes de la veda y cobrar sus honorarios”.