Dos momentos clave en los que Isabel II pudo ser asesinada
"Siento lo que voy a hacer. Intentaré asesinar a la reina Isabel", esas fueron las primeras palabras que el mundo escuchó de Jaswant Singh Chail. Durante la navidad de 2021, el hombre llegó al castillo de Windsor y, armado con una ballesta, intentó asesinar a Isabel II, la reina de Inglaterra. Sin embargo, no fue el único episodio.
Jaswant Singh Chail (20) vivía en Southampton, al sur de Inglaterra, y pasó meses planificando su ingreso al castillo de Windsor. El 25 de diciembre de 2021, el hombre aprovechó la probable tranquilidad de Navidad e ingresó al perímetro del lugar. Las alarmas comenzaron a sonar y se levantó un alerta.
Cerca de las 8.30 de ese sábado 25 de diciembre, la seguridad de Windsor logró detenerlo. El joven de 19 años, en ese momento, portaba un ballesta y les afirmó a los guardias que iba a matar a la reina Isabel II. Si bien no logró ingresar, horas antes del ataque, el sujeto le había enviado un video a sus familiares.
“Siento lo que he hecho y lo que voy a hacer. Intentaré asesinar a la reina Isabel”, expresaba en un video en el que se lo veía con una ballesta y vestido con una campera negra con capucha.
Un día más tarde, el domingo 26, Jaswant Singh Chail fue trasladado a un centro psiquiátrico. Sin embargo, se inició un proceso legal previsto en el artículo 2 del "Treason Act" (Actos de Traición) que castiga los intentos de "herir o dañar a Su Majestad".
Durante el pasado mes de agosto y, a través de una videollamada desde un hospital psiquiátrico de Londres, el joven se presentó a una audiencia en la que la fiscal Kathryn Selby le explicó que con su ballesta podría haber causado "heridas graves o fatales". No obstante, el hombre solo se limitó a confirmar su nombre, fecha de nacimiento y dirección.
La próxima audiencia está prevista para el próximo miércoles, en medio de la conmemoración por la muerte de Isabel II, quien falleció el jueves.
Una charla con la reina
Aunque hubo varios extraños que intentaron ingresar a los castillos de la realeza británica, no existió un episodio tan sorprendente como el de Michael Fagan, en 1982. El hombre logró escabullirse por el palacio en dos oportunidades e incluso logró hablar con Isabel II.
Era su segundo intento, luego de que durante el mes de junio de 1982 lograra ingresar al Palacio de Buckingham, caminar durante más de media hora por los pasillos, sentarse en el trono, tomar media botella de vino blanco y luego retirarse por una claraboya abierta del techo. Tras una noche de beber whisky y deambular por las calles de Londres, Michael Fagan volvió a intentarlo.
Durante las primeras horas del 9 de julio, el hombre escaló las rejas de hierro de Buckingham y saltó al jardín del palacio. Nadie notó su presencia. Incluso encontró una ventana abierta, la cual le permitió acceder al interior del edificio. Aunque la reina no se encontraba en ese lugar, lo primero que logró observar fue una colección de sellos del rey Jorge V, valuada en más de 20 millones de dólares.

Fagan quería hablar con la reina, por eso continuó caminando. Tan solo segundos más tarde, sonó dos veces la alarma, pero los guardias pensaron que se trataba de un error y la desconectaron. Esa decisión le permitió salir nuevamente hacia el patio y trepar hacia el segundo piso a través de una tubería.
Al llegar a ese nivel, ingresó por la oficina del encargado de seguridad de Isabel II, se sacó las medias y los zapatos y comenzó a caminar por los pasillos. Mientras observaba los objetos de lujo y el arte sobre las paredes, se cortó la mano con un cenicero de cristal y fue dejando un rastro de sangre por el camino.
Tan solo metros lo separaban de la habitación de la reina, cuando se encontró con una trabajadora de limpieza. El hombre le dio los buenos días y ambos continuaron con sus recorridos, sin percatarse de que se trataba de un intruso el que merodeaba por el palacio.
Finalmente, Michael Fagan abrió la puerta de la habitación, corrió las cortinas y se sentó en la cama de la reina Isabel II, quien se levantó de un susto. La monarca se encontraba absolutamente perpleja ante esa visita que traía un pedazo irregular y punzante de cristal en su mano. Aunque llamó a la Policía, la misma demoró 20 minutos en llegar. Además trató de llamar al custodio de su puerta, pero no estaba: había salido para darle un paseo al perro real.
"Señor, creo que se ha equivocado de habitación", expresó la reina.

Fagan y la reina Isabel II hablaron durante más de 10 minutos y conversaron sobre los problemas que el hombre tenía con su pareja. A su vez, hablaron sobre la casualidad de que ambos tuvieran cuatro hijos e incluso le preguntó a Isabel II si tenía un cigarrillo para convidarle.
Al abrir la puerta y ver la presencia del extraño, una de las empleadas que traía el cigarrillo solicitado comenzó a gritar. La mujer corrió a avisarle a un guardia de seguridad y lograron someter al intruso. Tras el grave episodio, la primera ministra del Reino Unido de ese momento, Margaret Thatcher, se disculpó personalmente con la reina y ordenó tomar medidas urgentes para reforzar su seguridad.

