El desgarrador relato del hijo del kiosquero asesinado en Ramos Mejía
Nicolás Sabo, hijo del kiosquero Roberto Sabo, asesinado el 7 de noviembre del año pasado durante un robo en su local de Ramos Mejía, indicó que cuando escuchó que condenaban a prisión perpetua a Leandro Daniel Suárez le "salió llorar". "Fue como salir campeón", expresó.
El joven consideró que al haber salido el caso en los medios periodísticos "ayudó a que se acelerara la condena". "En nuestro caso tuvimos que esperar nueve meses, en los que sufrimos mucho, pero hay familias que hace años que están buscando justicia", relató Nicolás en declaraciones al programa El Exprimidor, que conduce Ari Paluch por Radio AM 550.
El joven indicó que su papá "era muy querido en el barrio y mucha gente se solidarizó" con ellos. Además, remarcó que "el haber salido en los medios, ayudó a que sea acelerara la condena".
Respecto al juicio en el que condenaron a Leandro Suárez, el asesino de su padre, reveló: "Intenté que Suárez me fuera indiferente, no le dirigí ni la mirada". "Cuando escuché la condena me salió llorar, fue como salir campeón", graficó el joven en relación a la sentencia de prisión perpetua.
Asimismo, Nicolás lamentó que no se hayan tomado medidas para evitar la muerte de su papá, ya que precisó que "en redes sociales y desde la cárcel, Suárez ya estaba avisando que iba a salir con "sed de sangre". Además, indicó que "todos los días" va gente al kiosco a darles "fuerza" y dijo que, si bien más allá que en los alrededores del comercio "hay más policías", no ocurre lo mismo en todo Ramos Mejía.
"En nuestra cuadra hay más policías, pero en Ramos Mejía sigue todo igual o peor. Tuvimos una reunión en su momento con el intendente de La Matanza (Fernando Espinoza) y se agradece el gesto, pero habría que cambiar algunas cosas", evaluó.
Por último, aseguró que la familia continúa con el negocio que atendía Roberto Sabo: "El kiosco nos sigue dando de comer".
El caso
Roberto Sabo fue asesinado de cuatro disparos el 7 de noviembre de 2021. Según la reconstrucción del hecho, el acusado se bajó de un remis junto a una joven de 15 años, entró al local ubicado en Ramos Mejía con una pistola semiautomática 7,65 milímetros y un revólver calibre 22 y, sin mediar palabra, le robó 10 mil pesos y le dio cuatro disparos a Sabo.
Tras cometer el crimen, se subieron al mismo remis, pero a los pocos metros chocaron y decidieron entrar a un supermercado para esconderse. Luego, se llevaron la moto de un repartidor, pero la Policía ya había sido alertada de lo sucedido y minutos después fueron detenidos en plena vía pública. La joven fue declarada inimputable por la edad.