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Hablo "El Más Ladrón" desde la clandestinidad

El delincuente dio una entrevista radial mientras sigue prófugo de la Justicia. Pide garantías antes de entregarse. Se lo busca por su presunta participación en una banda que mató a una persona y arrojó su cuerpo a los chanchos.

“Me quieren borrar del mapa”, soltó "El Más Ladrón" en una entrevista radial desde la clandestinidad. Federico Bellavigna tiene 29 años y está prófugo de la Justicia. Una fiscal de General Rodríguez pidió su captura por su presunta participación en una banda criminal que mató de dos balazos a una persona en un campo y lo arrojó a los chanchos para que lo comieran.“Antes entregarme quiero tener la seguridad que voy a tener las mismas garantías para que no me coma un garrón como el que me están queriendo hacer comer”, dijo El Más Ladrón camuflado con un gorro playero sobre su cabeza y con el rostro tapado por un pañuelo.

Habló durante casi 30 minutos con el periodista de Elopodcast. El video ya está subido a YouTube y es analizado por los integrantes de la Fiscalía de General Rodríguez.

Bellavigna, que grabó en abril del año pasado el hit musical Pistola con L-Gante y logró millones de reproducciones, responsabilizó a Elián Valenzuela por la investigación penal en su contra. “Quiero que se sepa toda la verdad que se investigue a fondo para que pueda salir todo a la luz. Me están mostrando como un homicida gracias a un pibe que es de General Rodríguez que era amigo mío que es millonario y tiene a todo el mundo comprado”.

Cuando le preguntaron si se estaba hablando de L-Gante, Bellavigna fue enfático. “Sí”, afirmó y acusó al creador del subgénero de cumbia 420 de enviarle una persona para matarlo. “L-Gante mandó al mismo sicario que le mandaron al Depre (NdR: la actual pareja Tamara Baéz, ex pareja de L-Gante) mucho tiempo antes a matarme a mí”. Depre es Javier Depresbiteris, un joven también cantante de música de Lomas de Zamora, que quedó preso por ingresar un pistola 9 mm robada a un boliche en Tigre.

La fiscal Alejandra Rodríguez de General Rodríguez tiene dos elementos concretos contra El Más Ladrón. El primero de ellos son los testigos del campo en el que apareció el cadáver comido por los cerdos. Identificaron a Federico Bellavigna en ese lugar el mismo día del crimen.

Incluso, algunos de los testigos, declararon en el expediente y entregaron fotografías tomadas en el campo de Sarratea y De las cuevas.

Luego, la fiscalía sostiene que Bellavigna y otro grupo de las personas que habrían participado en el crimen se movilizaban en un Peugeout 208 de color rojo que aparece no solo en el campo donde hallaron el cadáver sino también en una casa cerca de la Autopista del Oeste, cuyo patio trasero escondía bajo tierra un arsenal de escopetas 12/70, carabinas, revólveres, pistolas y handy.

La sospecha de la Justicia es que ese lugar era una aguantadero para delincuentes en el que también se arreglaba la comercialización de estupefacientes en la zona. Los investigadores insisten con la existencia de una filmación, a través de un drone especial, donde se lo ve a El Más Ladrón frecuentar ese sitio durante varias horas los días posteriores al hallazgo del cuerpo. Con esos dos indicios, el juez de garantías Gabriel Castro aceptó pedir la detención de Federico Bellavigna y ordena su captura inmediata.

Hoy, la fiscalía indagó a la mujer detenida que vivía en esa vivienda donde se encontraron las armas. Le imputaron el acopio de armas de fuego en el fondo de su casa. El dueño del campo donde estaba la chanchería en la que apareció el cadáver comido, está preso por haber participado en un secuestro extorsivo narco en Ituzaingó. Y uno de los ejecutores del asesinato, con antecedente por el robo de automóviles a mano armada, también fue detenido durante el fin de semana.

La causa penal, que involucra a El Más Ladrón, suma cada vez más elementos novelescos como si se trata de una trama de narcos mexicanos. Pero, la investigación sucede en el conurbano bonaerense y esconde detrás el negocio de la droga, los sicarios, los ídolos musicales y las venganzas a cualquier precio.