ver más

La autora de terror que dejó de escribir tras el asesinato nunca resuelto de su hija

Lois Duncan, la autora de "Sé lo que hicieron el verano pasado", escribía desde los 13 años. Se dedicaba al terror. Pero un asesinato hizo que abandonara el género para siempre. Desde ese momento, se obsesionó con su propia historia y preparó el siguiente libro: "¿Quién mató a mi hija?".

Lois Duncan publicó por primera vez a los 13 años y desde entonces no paró. Incluso uno de sus libros, Sé lo que hicieron el verano pasado, se convirtió en bestseller y en una exitosa película sobre la que casi cualquier millennial ha oído hablar. Pero dejó de escribir novelas de terror de golpe, y no fue por mera crisis creativa. Su hija fue encontrada muerta una noche: hasta hoy se desconocen los detalles del crimen.

Heridas en la cabeza, un auto fuera de control, un poste. Esos son los trazos gruesos de lo que halló la autora la madrugada en que le avisaron que su hija Kaitlyn había fallecido. Desde los 70', Duncan era célebre por sus novelas de adolescentes sombríos, cuyas adaptaciones al cine le disgustaban. Nunca volvieron a casa (1968) y Un extraño con mi cara (1981) son parte de una colección que le dio raíces al mercado del horror para jóvenes. Ahora el miedo golpeaba a su puerta.

En 1989, en una etapa de la vida sumamente prolífica para muchos escritores, el sonido de las teclas se detuvo. Su libro siguiente ya no era ficción, y se titulaba simplemente  ¿Quién mató a mi hija?

Duncan cuando era una prolífica creadora de historias de miedo.

La muerta

Kaitlyn Arquette tenía 18 años. Acababa de terminar el colegio y ya pensaba en su carrera como médica. Hacía pocos meses se había ido a vivir con su novio, Dung Nguyen, y había conseguido un nuevo empleo. Era el 16 de julio, hacía calor en Nuevo México (EE.UU.). La chica terminó de ver una película en lo de una amiga y se subió a su auto para volver sola a casa. Antes, le confesó que había tenido una discusión con su pareja -él era varios años mayor-; pero eso era usual en los últimos tiempos, de forma que la otra mujer no se preocupó.

Había llovido y a esa hora -cerca de las 23- quedaba poco tráfico en las calles. Kaitlyn cruzó un par de esquinas y llegó a unas vías. En ese punto, dos disparos destrozaron la ventana e ingresaron en la mejilla y la sien de la muchacha. El auto siguió andando unos 200 metros y luego se estampó contra un poste. 

El auto de la chica se estampó con un poste.

Dung, el novio, tenía coartada. Contó a la Policía que luego de tomar unas copas con amigos en un bar, estuvo esperando a Kaitlyn en el departamento que compartían. Obviamente, ella nunca llegó. Cuando testearon las manos del hombre para ver si tenía restos de pólvora, las pruebas dieron negativo, lo que sumado a los testimonios de la familia de la víctima terminó de descartarlo como sospechoso. Cuatro días después, el chico se clavó un cuchillo en el estómago.

Videntes y balas

Al inicio de la investigación, se pensó que había sido un accidente de tránsito. Es lo que dijo la Policía aquella madrugada en que Lois, la escritora, atendió el teléfono para recibir la noticia sobre su hija. Más tarde la autopsia demostró que Kaitlyn había sido asesinada mientras iba manejando.  

¿Pero cuál fue el móvil? Los detectives se pusieron a buscar alguna clave que aclarara el absurdo. En la habitación de la chica se hallaron algunas cartas en vietnamita que se analizaron, aunque no resultaron ser pistas definitivas (Albuquerque, la ciudad donde vivía la familia Duncan, tiene una considerable comunidad que llegó desde Vietnam tras la caída de Saigón en 1975. Y un dato inútil pero interesante: también es donde se grabó la serie Breaking Bad).

Obvio: estaba el novio, que ya se había dado una puñalada en la panza. Interrogado por los agentes, dijo que se había autolesionado porque le pesaba la conciencia, ya que "si él no hubiese discutido con Kaitlyn, a lo mejor ella no se habría ido a lo de la amiga y eso la habría puesto a salvo de que la atacaran en la noche".

Kaitlyn y su novio de aquella época.

Una vidente contratada por la familia le dijo a Lois: "este chico sabe algo, pero está confundido y no lo puede o no lo quiere decir".  Para colmo, se descubrió que en el momento en que Kaitlyn se estaba muriendo en el hospital -Dung estaba ahí, junto a la familia- alguien hizo tres llamadas telefónicas desde el departamento donde vivía la joven pareja. Hasta hoy, el caso no ha sido aclarado.

El silencio de la autora

Duncan intentó seguir publicando y de hecho editó Gallows Hill en 1997. Pero su músculo narrativo estaba desgarrado para siempre. No volvió a esos climas onerosos que la caracterizaban. Le era imposible imaginar a las adolescentes que hasta no hace mucho corrían a los tropezones por sus páginas huyendo de un mal impreciso: las escenas le recordaban a Kaitlyn.

"Sé lo que hicieron el verano pasado", el libro más célebre de Duncan. Luego abandonó el terror.

Aquel año 97 se estrenó la película Sé lo que hicieron el verano pasado, en base a la obra que Lois había terminado a principios de los setenta. Fue un éxito global, aunque a ella el film no le gustaba. Siguió buscando la verdad, recurriendo a videntes y criticando a la Policía hasta que un infarto se la llevó en 2016, a los 82 años.

  • ¿Aportes? ¿Otra perspectiva? Puede escribir a fgarcia@mdzol.com
  • Para leer más sobre crímenes internacionales, puede ingresar aquí o aquí.