25 años para un falso profesor de teatro que abusó de una joven para "destrabarla sexualmente"
Se hacía pasar por profesor de teatro, pero era un delincuente. El Tribunal Oral en lo Criminal y Correccional Nº11 condenó esta semana a Carlos Endroso (67) a la pena de 25 años de prisión por manipular y violentar a una joven para luego abusar sexualmente de ella. También lo consideraron responsable de los abusos sexuales que padecieron tres niñas a comienzos de 2010, tal como había pedido el fiscal general Nicolás Amelotti en su alegato.
En su alegato, el fiscal Amelotti resaltó que existían dos denuncias contra Endroso ante la Justicia Provincial que fueron archivadas. Pero ahora, por mayoría, el Tribunal consideró que Endroso cometió los delitos de “abuso sexual con acceso carnal reiterados; estafa reiterada en tres oportunidades; abuso sexual gravemente ultrajante”, todos en relación a la joven. Por otra parte, lo responsabilizaron por el delito de “abuso sexual gravemente ultrajante, agravado por encontrarse encargado de la educación de las víctimas reiterado en cinco oportunidades”, en el caso de las tres niñas.
El Tribunal, integrado por los jueces Alejandro Sañudo, Jorge Horacio Romeo y Hugo Cataldi, dispuso que una vez que la sentencia quede firme se deberá llevar adelante la extracción del perfil genético del hombre para que sea remitido al Banco de Datos Genéticos, de acuerdo a la ley 26.879 que creó el Registro Nacional de Datos Genéticos vinculados a Delitos contra la Integridad Sexual.
"Profesor de teatro"
A mediados de 2017, el hombre se acercó a la damnificada y comenzó a interrogarla sobre sus intereses: se presentó como un “importantísimo director de teatro” y desde el comienzo le dijo que debía confiar en él y que quería ayudarla con sus problemas profesionales y personales. La chica había ido unos años antes a estudiar a la Ciudad de Buenos Aires, sus padres vivían en un pueblo de la provincia y su red de contención y afectos era escasa.
En su alegato, la fiscalía remarcó que Endroso desplegó varios mecanismos para profundizar la vulnerabilidad de la joven. Manipulación, control, dominación, aislamiento, violencia, engaño y persuasión fueron los métodos que llevó adelante el acusado para anular la voluntad de la víctima y su capacidad de tomar decisiones. El objetivo en ese vínculo asimétrico era someterla y obligarla a mantener relaciones sexuales, explicó el fiscal Amelotti.
"Jugaba con la ilusión que tenían de triunfar en el mundo artístico"
“El mecanismo de engaño que utilizaba era afirmar que era un gran profesor de teatro, que estaba conformando un colectivo de artistas. Jugaba con la ilusión que tenían de triunfar en el mundo artístico y esa supuesta ayuda que daba no era más que un engaño, todo era mentira”, explicó. Y agregó que Endroso le decía a la víctima que para “trabajar la traba sexual” que tenía, ella debía tener relaciones sexuales con él.
Presiones
La damnificada contó en el debate que el hombre le afirmaba que “estaba de su lado” y que ella tenía “una misión especial en la vida”. La fiscalía remarcó que, cuando esa manipulación no alcanzaba para lograr una relación sexual, ya sea porque la víctima lloraba, se resistía o decía que le dolía, él la trataba de inútil, le gritaba y la insultaba.
En varias ocasiones -resaltó el fiscal- el acusado llegó incluso a tildarla de egoísta: le afirmaba que esa resistencia era porque no quería realmente curarse de esa traba que tenía. “Se encontró con una chica vulnerable afectivamente, a la que le hizo creer que la iba a ayudar pero en realidad la aisló por completo, la engañó, le dijo que las trabas sexuales se iban a ir solo si tenia sexo con él”, dijo Amelotti y agregó: “La manipuló, la sometió y ella le tenía miedo, la convenció de que cualquier resistencia a sus ataques eran un síntoma de que seguía con esas trabas”.
Uno de los hechos que relató la joven sucedió cuando Endroso la obligó a comprar una arcilla que según él tenía “poderes curativos”. Después, la forzó a desnudarse y a meterse en la bañadera donde le esparció por todo su cuerpo esa arcilla con el objetivo de “destrabarla”. La entrega de dinero para distintos propósitos fue considerada también por el fiscal como una situación de “estafa”.
En otro tramo de la acusación, el fiscal expuso sobre la situación que sufrieron tres niñas de 8, 9 y 10 años cuando el hombre daba clases en un lugar donde vivían varias familias, en el barrio de Flores.
Estos hechos ocurrieron a comienzos de 2010 y la modalidad para las tres fue similar: las apartaba de la clase y las llevaba a un cuarto donde las manoseaba de distintas formas. El hombre escapó cuando las familias se enteraron de lo sucedido y se mantuvo en situación de rebeldía por varios años.

