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Opinión

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Argentina

Elogio de la crispación polarizada

Me encanta saber que pensás distinto. Me encanta, además, que no le creas a nadie.
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El cielo es un lugar donde nunca pasa nada
“Heaven”, The Talking Heads
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Derribada la Babel Argentina del discurso único, el paisaje no podría ser más encantador.

Ahora, hemos recuperado las ganas de hablar y todo está listo para ser levantado. Hemos sido bendecidos con la maldición de tener pluralidad de lenguajes, pluralidad de mensajes y pluralidad de miradas.

Y como por supuesto no somos dioses, tenemos así la maravillosa ocasión de prescindir de la soberbia, la crueldad, el castigo y el discurso único de las deidades. Y también de bajar de un hondazo a los que así se nos definan, incluyendo a este que escribe y a todos los que lo hacen.

Definitivamente, lo mejor que nos pudo pasar es no llegar al cielo.

Estar así, al ras del piso, en medio de una nube de polvo, pensando cosas distintas y hablando en distintas lenguas, es buen caldo para los días que vendrán, pues venimos de una historia plagada de anomias y anestesias.

Propongo que construyamos otra vez, pero hacia los costados, horizontalmente. Dejemos de mirar el cielo y mirémonos a los ojos.


Contradicciones


Nuestro problema, en todo caso, no es pensar o creer distintas cosas, sino pensar y creer en absolutos. Y agreguemos el pensar y el creer obligando a los otros a que piensen y crean lo mismo.

Debería ya tener en claro que siempre hay contradicciones en lo que uno piensa. Es más: hay que cuidarlas; intentar convivir con ellas, no pretender resolverlas, porque son constitutivas de nuestra naturaleza y ocasiones superiores de aprendizaje.

Además, allí donde hay contradicción, es muy posible que haya también un punto de encuentro con el otro, con el que piensa distinto y acarrea sus propias contradicciones. Aquí, estamos, en un país ayer tartamudo y hoy atravesado por discursos diversos y encontrados.

Me encanta saber que pensás distinto. Me encanta saber que estás dispuesto a compartirlo, con buena leche. Y saber que lo tuyo no es el cacareo de quien enturbia las aguas, porque siente que está perdiendo sus históricos privilegios.


Honestos y divertidos


Se piensa distinto, se discute, se toma postura. Eso que algunos –que no quieren que se piense distinto, que se discuta y que se tome postura– llaman “sociedad polarizada” es para mí “sociedad movilizada”.

Es fantástico que no estemos de acuerdo en temas que involucran a la política como herramienta que determina nuestros destinos. Y lo es que tengamos cosas para decirnos al respecto y que luego, las distintas miradas se vean sujetas –en el juego democrático– a la voluntad de las mayorías, vía voto.

Tenemos un montonazo que aprender al respecto, es cierto. Y los que, por una u otra razón, tenemos que ver con la formación de discursos, tenemos mucho que oír al respecto. Es así: los que hemos ejercido el discurso dominante (políticos, empresarios, uniformados, periodistas y también académicos, referentes sociales y sindicalistas) no hemos querido jamás que la gente tome posturas, sino que obedezca.

Siempre hemos estado enseñando a vivir –como si acaso lo supiéramos–, pero además, hemos buscado enseñar a decir, lo cual, claramente, termina determinando nuestra manera de vivir. No obstante, las cosas están cambiando y el claro reflejo se ve en Internet, esa maravillosa herramienta de socialización de la información.

Facebook y Twitter, por ejemplo, amontonan más verdades y realidades que todos los diarios de Argentina. Además, son más honestos y divertidos.


Sugerencia


Estamos en un momento particularmente alentador. Luego de varios rounds tirándonos golpes a ciegas (la crispación, como la llaman algunos), el cansancio y la experiencia nos está llevando lentamente a la coincidencia (la construcción, como la llaman otros).

Como soy una persona optimista, sostengo que cada vez nos escuchamos más, cada vez nos preparamos más para responder los habituales argumentos del otro, cada vez aceptamos mejor que también se construye a partir de la disidencia con el otro y que, de hecho, nuestras ideas, al ser conflictuadas por ese otro, crecen, se revitalizan, salen adelante y hasta puede que se transformen en obra.

Y hay más que agregar: la gente cada vez nos cree menos a los “dueños” de siempre del discurso. Así, se va haciendo cargo del discurso, que, por ley, nobleza y naturaleza, le pertenece.

¿La sugerencia del día? Sigan así: no nos crean nada. La construcción horizontal es el único acercamiento posible y perdurable.



Ulises Naranjo.