Presenta:

Qué pasó con Al Qaeda después del 11-S: células dormidas, mensajes codificados y una década de terror

Los atentados contra las Torres Gemelas convirtieron a Al Qaeda, la organización liderada por Osama bin Laden, en el principal enemigo de Estados Unidos.

Al Qaeda.jpg
PROPAGANDA DE AL QAEDA

El 11 de septiembre de 2001 marcó el inicio de una era de miedo y terror que se extendería a lo largo de la primera década del nuevo milenio. Al Qaeda, con Osama bin Laden como su líder, se convirtió en el rostro que encarnó durante más de 10 años la identidad del terrorismo interacional.

Los ataques contra las Torres Gemelas y el Pentágono golpearon a Estados Unidos en su propio territorio y mostraron que una organización clandestina podía vulnerar a la principal potencia militar del mundo.

Pero el atentado que llevó a Bin Laden a convertirse en uno de los hombres más buscados del planeta también marcó el comienzo de una nueva etapa para la organización. A partir de entonces, Estados Unidos desplegó una persecución global contra su conducción y modificó su aparato de seguridad e inteligencia.

Al Qaeda, sin embargo, no desapareció. Durante los años siguientes, la amenaza se volvió más dispersa, difícil de identificar y apoyada en pequeñas células capaces de integrarse dentro de las sociedades en las que operaban.

La sensación de sentir que no sabés quién te ataca porque es un enemigo oculto” fue uno de los principales elementos que potenciaron el miedo, explicó a MDZ el exsecretario de Inteligencia Miguel Ángel Toma. “El terrorismo lo que busca básicamente es generar una sensación de pánico y, consecuentemente, de parálisis”, explicó. La sorpresa, agregó, conseguía amplificar la verdadera capacidad operativa de las organizaciones, siendo el factor clave de cualquier ataque terrorista.

Osama Bin Laden, el líder de Al Qaeda, era de origen saudí.

Osama Bin Laden, el líder de Al Qaeda, era de origen saudí.

Células dormidas: cómo se mantuvo vivo Al Qaeda

La persecución iniciada después del 11-S obligó a Al Qaeda a funcionar en un escenario completamente diferente. Sus dirigentes se convirtieron en objetivos prioritarios y la posibilidad de organizar otra operación bajo las mismas condiciones se volvió mucho más compleja. Fue entonces cuando adquirió todavía mayor importancia una forma de organización que había sido utilizada históricamente por distintas estructuras clandestinas: las células.

Según explicó el exsecretario de Inteligencia, Al Qaeda contó con grupos cuyos integrantes podían instalarse dentro de una determinada comunidad, desarrollar una vida aparentemente normal y permanecer inactivos hasta recibir una orden.

Iba implantando grupos que vivían en determinadas comunidades y que eventualmente eran activados para determinada finalidad”, señaló. La lógica permitía dividir la estructura en pequeños núcleos con cierto nivel de autonomía y reducir la cantidad de información que circulaba entre sus integrantes. “La idea de la célula es una estructura típica de cualquier organización que actúa en la clandestinidad”, explicó.

Soldados de Al Qaeda. Foto: Elpais.
Soldados de Al Qaeda. Foto: Elpais.

Internet y mensajes codificados: cómo se comunicaba la organización terrorista

La dispersión territorial planteaba otro desafío: cómo mantener comunicados a integrantes que podían encontrarse a miles de kilómetros unos de otros sin exponer la estructura completa. Para Toma, uno de los principales aportes metodológicos de Al Qaeda estuvo precisamente en el uso de las nuevas tecnologías de comunicación, entre ellas Internet.

“Las células independientes y dormidas prácticamente interactuaban entre sí a través de Internet por una manera codificada”, explicó el exfuncionario.

No necesariamente se trataban de mecanismos sofisticados, si no que los miembros de Al Qaeda se comunicaban a través de correos electrónicos con mensajes aparentemente cotidianos que encerraban un significado previamente acordado entre quienes participaban de la comunicación. Un texto de apariencia normal para cualquier observador externo que, al mismo tiempo, transmitía una instrucción determinada para quienes conocían el código.

La muerte de Bin Laden y la pérdida de poder de Al Qaeda

Después del 11 de septiembre, Osama bin Laden dejó de ser solamente el jefe de una organización terrorista para convertirse en el principal símbolo de la capacidad de Al Qaeda para infundir terror en el mundo. Su muerte, a cargo de una operación militar estadounidense que lo localizó en Abbottabad, Pakistán, implicó un duro golpe a la organización terrorista y el fin de una etapa de miedo.

No obstante, no fue el final de Al Qaeda.

La desaparición del líder que encarnó la identidad de la organización hasta su muerte no eliminó completamente las redes y estructuras que se habían desarrollado alrededor del movimiento yihadista. Para Toma, uno de los principales legados de Al Qaeda estuvo precisamente en su metodología: el aprovechamiento de tecnologías occidentales para mantener comunicaciones entre integrantes que podían encontrarse a miles de kilómetros de distancia.

Durante años, esa lógica permitió que la amenaza no dependiera exclusivamente del control de un territorio ni de una organización fácilmente identificable. La dificultad para determinar dónde estaba el enemigo se convirtió en una de sus principales fortalezas.

Al Qaeda hoy: menos poder central, pero una red extendida por África y Asia

Al día de hoy, Al Qaeda ya no funciona como la organización que llevó adelante el horror del 11 de septiembre. La muerte de Bin Laden y la consecuente persecución internacional debilitaron a su conducción central y redujeron su capacidad para organizar operaciones de similar magnitud.

No obstante, el grupo terrorista no desapareció, si no que se parece más a una red de organizaciones con bastante autonomía que a una estructura manejada desde un solo lugar y bajo un único liderato. Por otro lado, los informes más recientes de Naciones Unidas ubica a Sayf al-Adl como su líder de facto desde 2023, aunque buena parte del poder pasó a manos de sus brazos regionales.

Sayf al-Adl, el nuevo líder de Al Qaeda tras la muerte del sucesor de Bin Laden.

Sayf al-Adl, el nuevo líder de Al Qaeda tras la muerte del sucesor de Bin Laden.

El principal foco está actualmente en África. En el Sahel, el Grupo de Apoyo al Islam y los Musulmanes (JNIM) tiene presencia especialmente en Mali, Burkina Faso y Níger, mientras que en Somalia opera Al-Shabaab, uno de los grupos más poderosos vinculados a Al Qaeda. El Departamento del Tesoro de Estados Unidos estima que este último puede recaudar más de 100 millones de dólares por año.

La red también mantiene presencia en Yemen, Afganistán y otras zonas de Asia y África. Y cada uno de esos grupos cuenta con sus propios mecanismos para conseguir dinero: desde extorsiones y secuestros por rescate hasta contrabando, cobros forzosos y explotación de recursos naturales.

Más de dos décadas después del 11-S, el núcleo que organizó aquel terrorífico ataque está completamente desarticulado. La red que dejó detrás, sin embargo, todavía sigue activa.