¿Por qué tiembla la Tierra?: qué es el Cinturón de Fuego y la explicación de un especialista sobre los terremotos en el mundo
Un geólogo explicó por qué hubo terremotos en distintos puntos del mundo y qué relación tiene cada uno con el Cinturón de Fuego y las placas tectónicas.
Varios terremotos sacudieron distintos puntos del planeta en los últimos días.
Imagen creada con IALuego del terremoto de magnitud 7,4 que dejó más de 250 muertos en Colombia, durante los últimos días también se registraron movimientos sísmicos en Rusia, Azerbaiyán, Indonesia, Grecia y España. La cercanía temporal entre estos episodios volvió a despertar una pregunta: ¿por qué tiembla casi al mismo tiempo en lugares tan alejados?
Aunque los sismos ocurrieron con pocas horas de diferencia, eso no significa que estén relacionados. Su distribución se explica principalmente por la configuración de las placas tectónicas: grandes fragmentos de la corteza terrestre que se desplazan lentamente y concentran presión en sus zonas de contacto.

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Por qué los terremotos ocurren en regiones tan alejadas
“La distribución de las placas tectónicas a lo largo de la corteza terrestre domina no solo el volcanismo, sino también los sismos”, explicó Dr. Diego Winocur, Profesor del departamento de Ciencias Geológicas de la UBA. Como muestra el mapa elaborado con datos del Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS), gran parte de los movimientos recientes se ubicó sobre los bordes que separan una placa de otra.
En esos límites se acumulan la presión y la fricción generadas por el movimiento constante de las placas. Cuando las rocas dejan de resistir, la energía es liberada y se propaga mediante ondas sísmicas. “Esa vibración viaja a lo largo de la Tierra hasta llegar a la superficie”, detalló el especialista.
Los terremotos en Indonesia y la influencia del Cinturón de Fuego
Indonesia se encuentra dentro del Cinturón de Fuego del Pacífico, una franja en forma de herradura de aproximadamente 40.000 kilómetros que concentra más del 90% de la actividad sísmica mundial y cerca del 75% de los volcanes activos. Se extiende por la costa occidental de América y continúa por Alaska, Japón, Filipinas, Indonesia, Papúa Nueva Guinea y Nueva Zelanda.
La intensa actividad de esa región se debe principalmente a la subducción, un proceso por el cual una placa oceánica se introduce por debajo de otra. Al hundirse, parte de la corteza se funde, genera magma y alimenta volcanes, mientras la fricción acumula tensiones capaces de provocar terremotos. Este proceso también se produce entre la placa de Nazca y la Sudamericana y explica buena parte de la actividad sísmica asociada a la Cordillera de los Andes.
Además, ante los temblores registrados en distintos puntos del mundo, el especialista aclaró que no es posible anticipar si habrá más o menos episodios: “No hay proyecciones de aumentos o disminuciones de sismos; siempre están ocurriendo”.
El choque entre las placas africana y euroasiática
Los movimientos registrados en España y otros sectores del Mediterráneo responden a otro límite tectónico: el contacto entre las placas africana y euroasiática. Aunque esta región no forma parte del Cinturón de Fuego, el mecanismo es similar. “La acumulación puede darse durante 50, 100, 200 o 300 años, porque las placas se mueven lentamente”, señaló el geólogo, quien comparó el proceso con inflar un globo hasta que finalmente revienta.
Pese a la cantidad de terremotos reportados, el especialista aclaró que no necesariamente se trata de una actividad anómala: “Sismos ocurren siempre; algunos se sienten más y otros menos”. Además, los daños no dependen solamente de la magnitud, sino también de la profundidad: un movimiento intermedio pero superficial, como el registrado en España a unos 10 kilómetros, puede sentirse con fuerza porque la energía recorre una distancia menor antes de llegar a la superficie.

