ver más

No solo fue el invierno: revelan una de las causas que diezmó a la Grande Armée de Napoleón en 1812

Napoleón enfrentó en su retirada de Rusia no solo el frío extremo y la estrategia militar rusa, sino también infecciones que, según un nuevo estudio genético, fueron decisivas en la pérdida de miles de soldados.


Un equipo internacional de investigadores identificó por primera vez pruebas genéticas directas de dos enfermedades infecciosas que contribuyeron a las enormes bajas sufridas por el ejército de Napoleón Bonaparte en su retirada de Rusia en 1812. El estudio, publicado como preprint en la plataforma bioRxiv, contradice la hipótesis sostenida durante décadas que señalaba al tifus epidémico como la principal causa de las muertes.

En junio de 1812, Napoleón inició la invasión de Rusia con un ejército de hasta 600.000 hombres de distintas regiones de Europa. La estrategia rusa evitó el combate directo, optando por retroceder hacia el interior y destruir recursos a su paso. Cuando el emperador alcanzó Moscú en septiembre, la ciudad estaba vacía y en llamas. Sin un acuerdo de paz con el zar Alejandro I y con el invierno en camino, Napoleón ordenó la retirada en octubre.

image

La retirada de Napoleón de Moscú, por Adolph Northern, 1851.

La causa que diezmó los ejércitos de Napoleón

El regreso fue desastroso. Las tropas, acosadas por fuerzas rusas y cosacos, padecieron hambre, frío extremo y pésimas condiciones sanitarias. Menos de 30.000 soldados regresaron. El nuevo estudio se basó en el análisis de ADN extraído de dientes de 13 soldados enterrados en una fosa común de Vilna, Lituania. Los resultados confirmaron la presencia de Salmonella enterica Paratyphi C, causante de fiebre paratifoidea, en cuatro individuos, y de Borrelia recurrentis, responsable de la fiebre recurrente transmitida por piojos, en dos. No se hallaron rastros de tifus ni de fiebre de las trincheras, lo que cuestiona investigaciones anteriores menos precisas.

En Lituania, el médico militar francés J.R.L. de Kirckhoff, que servía en el ejército de Napoleón, describió numerosos casos de diarrea y disentería, en parte provocados por el consumo de remolacha salada y salmuera hallada en casas abandonadas. Los síntomas coinciden con la fiebre paratifoidea, que provoca fiebre, dolor abdominal, problemas intestinales y debilidad. La fiebre recurrente, transmitida por piojos en uniformes sucios, generaba episodios cíclicos de fiebre alta, dolor muscular y agotamiento. Combinadas con la desnutrición, las heridas y el frío, ambas infecciones resultaron mortales para miles de soldados.

La investigación utilizó metagenómica para examinar todo el ADN presente en las muestras sin buscar patógenos específicos previamente. Herramientas como KrakenUniq y BLASTN confirmaron la autenticidad del ADN microbiano a partir de sus patrones de degradación y lo situaron en linajes europeos antiguos. La cepa de Paratyphi C encontrada coincide con otras halladas en restos de la época romana, mientras que la de Borrelia recurrentis se remonta a la Edad del Hierro.

Aunque la fosa de Vilna alberga más de 3.000 cuerpos, solo se han analizado unos pocos. Los autores del trabajo sostienen que es necesario ampliar el muestreo y advierten que no se puede descartar la presencia de otras enfermedades. Para los historiadores, este hallazgo confirma que la derrota de la Grande Armée no se debió únicamente al invierno o a la táctica militar rusa, sino también a patógenos que se propagaron en el caos de la guerra.