Más de 500 personalidades de la cultura defienden exclusión de una escritora argentina
Referentes de la cultura defienden la exclusión de Ariana Harwicz del festival de Granada por sus manifestaciones proisraelíes y contra el genocidio palestino.
La cultura se manifiesta a partir de las posturas de Ariana Harwicz. Foto Dpa
DPALas autoras Cristina Rivera Garza, Marta Sanz, Lucrecia Martel, Rodrigo Sorogoyen, Alejandro Zambra, Camila Sosa, Paul B Preciado y más de 500 escritores, personalidades de la cultura y la sociedad civil han firmado un manifiesto en el que defienden la exclusión de la autora Ariana Harwicz del festival Cultur Alh de Granada.
"Reconocemos el valor de quienes, desde la comunidad universitaria, señalaron lo que consideran discursos negacionistas o justificatorios de la violencia contra el pueblo de Palestina y llevaron esa discusión hasta los espacios institucionales", añade el manifiesto al que ha tenido acceso Europa Press.
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El escrito, también respaldado por Nerea Pérez de las Heras, María Galindo, Rita Indiana, Fernanda Trías, Carmen Ollé, Julián López, Nona Fernández, Alana Portero, Lydia Cacho, Pilar Quintana, Elaine Vilar Madruga, Brigitte Vasallo o Juan Cárdenas, llega tras la retirada de la invitación a Harwicz al Festival Internacional de Arte, Literatura y Humanidades CULTUR ALH de Granada.
"No amenazamos la integridad de nadie. No perseguimos identidades. No sembramos violencia. Proponemos organización, boicot, protesta y acción colectiva, pública, pacífica y legal", dice el manifiesto.
La cultura dividida
La salida de Harwicz de la cita estuvo precedida por peticiones para reconsiderar su presencia debido a sus posiciones relacionadas con el rechazo al boicot cultural. La autora denunció públicamente su exclusión pocos días antes del inicio del encuentro y más de 350 personalidades vinculadas a la literatura, el arte, el pensamiento y la cultura se solidarizaron con ella. Entre ellos, la propia autora destacó a través de sus redes sociales que el novelista irlandés John Banville, Príncipe de Asturias y Premio Boorker, declinó participar en el festival tras la retirada de la intervención de la argentina.
Ahora, los firmantes del nuevo manifiesto han apoyado a los primeros autores que rechazaron la participación de Harwicz, asegurando que no dejarán a "solas" a las personas que se posicionan contra "el genocidio del pueblo palestino perpetrado por Israel y contra la violencia ejercida por su ejército y sus colonos sobre los habitantes de Gaza y Cisjordania".
"Nuestro respaldo se extiende a quienes ejercen la protesta pacífica y la organización colectiva para exigir que las instituciones culturales y académicas respondan por las decisiones políticas que toman desde sus programaciones. La protesta, también amparada por la libertad de expresión, es una de las pocas herramientas que tienen los estudiantes y la ciudadanía para responder a los discursos que desde las altas tribunas y espacios de legitimación cultural niegan el genocidio palestino", explica el comunicado.
Defender al pueblo palestino
Además, rechazan las acusaciones de antisemitismo y afirman que "no es censura". "Las personas judías no constituyen un bloque político homogéneo y no responsabilizamos colectivamente a ninguna de ellas por las acciones del Estado de Israel. Criticar el sionismo no equivale a atacar a las personas judías ni a todas las israelíes. Combatir el antisemitismo y oponerse al sionismo tampoco son posiciones mutuamente excluyentes. Defender al pueblo palestino no equivale a atacar a las personas judías", añade el manifiesto.
Finalmente, los 500 firmantes piden a editoriales, festivales, ferias del libro, universidades, residencias, premios, fundaciones, instituciones culturales y demás agentes de la industria literaria que revisen sus vínculos institucionales con el Estado de Israel y con instituciones implicadas en la violencia contra el pueblo palestino.
"Las instituciones culturales establecen límites éticos todo el tiempo. No aceptaríamos que la negación del Holocausto fuera presentada simplemente como 'otra opinión' en nombre de la pluralidad. No vemos por qué tendríamos que aplicar un estándar ético distinto cuando hablamos del sufrimiento del pueblo palestino", han terminado. Dpa