La inteligencia española descubrió la maniobra de Marruecos detrás de la crisis en Ceuta
Los servicios de inteligencia aseguran que Marruecos permitió el avance de miles de migrantes hacia Ceuta y luego aprovechó la repercusión internacional.
La inteligencia española sostiene que Marruecos dejó avanzar a miles de migrantes hacia Ceuta y aprovechó el impacto político de la crisis.
La inteligencia española concluyó que el ingreso masivo de ciudadanos marroquíes a Ceuta no respondió a una operación planificada por el Gobierno de Marruecos. Sin embargo, sostiene que las autoridades fronterizas dejaron avanzar a la multitud y posteriormente utilizaron la crisis para obtener rédito político.
La irrupción de decenas de miles de migrantes marroquíes en Ceuta no habría sido orquestada previamente por las autoridades de Marruecos. Esa es la principal conclusión de los servicios de inteligencia españoles tras analizar el origen y el desarrollo de una de las crisis fronterizas más graves vividas por España en las últimas décadas.
Según reveló El País, los organismos de inteligencia consideran que Rabat no diseñó la movilización, pero tampoco tomó medidas para detenerla cuando miles de personas comenzaron a dirigirse hacia la frontera del Tarajal. Por el contrario, la vigilancia fue reducida hasta permitir que la multitud alcanzara la costa y cruzara hacia territorio español.
La hipótesis manejada por los investigadores apunta a un episodio de oportunismo que terminó superando a sus propios promotores. Marruecos habría identificado la posibilidad de utilizar la repercusión internacional de lo sucedido en Ceuta para volver a colocar sobre la mesa sus reclamos territoriales y aumentar la presión diplomática sobre España.
Cómo comenzó la entrada masiva a Ceuta
El movimiento tuvo su origen en un mensaje falso difundido a través de redes sociales y grupos de mensajería. El bulo aseguraba que España no podría devolver inmediatamente a quienes llegaran nadando a Ceuta debido a una reciente sentencia del Tribunal Supremo sobre las denominadas devoluciones en caliente.
La versión se propagó rápidamente entre miles de jóvenes marroquíes, que interpretaron que podrían ingresar a la ciudad y permanecer allí sin ser repatriados. Las llegadas irregulares por vía marítima habían aumentado progresivamente durante julio, pero el goteo se convirtió en una entrada masiva durante la celebración de la Fiesta del Trono, jornada festiva en Marruecos.
En ese momento, la vigilancia marroquí en la frontera fue reducida drásticamente. Los servicios de espionaje de Marruecos tampoco alertaron a sus pares españoles sobre la movilización que llevaba días gestándose en internet, pese a la estrecha cooperación que ambos países aseguran mantener en materia de seguridad. La inteligencia española considera que la operación no surgió de una orden directa de los principales organismos del Estado marroquí. Sin embargo, una vez iniciada, las autoridades habrían visto una oportunidad para dejar avanzar la presión humana sobre Ceuta y aprovechar sus consecuencias políticas.
La crisis permitió que los reclamos marroquíes sobre Ceuta y Melilla volvieran a ocupar espacio en los medios internacionales. Un periódico cercano al Palacio Real de Marruecos llegó a describir ambas ciudades como territorios ocupados y sostuvo que su actual situación resulta insostenible.
Por su parte, Marruecos rechazó cualquier responsabilidad directa y atribuyó lo sucedido a la desinformación, las redes dedicadas al tráfico de personas y una interpretación equivocada de las leyes españolas. Además, se presentó nuevamente como un socio confiable y destacó su posterior colaboración para reforzar la frontera y facilitar el regreso de parte de los migrantes. El Gobierno español también evitó responsabilizar abiertamente a Rabat. No obstante, Pedro Sánchez calificó la entrada masiva en Ceuta como un “ataque y violación de la integridad territorial de España”, una expresión de especial gravedad que llevó al despliegue de militares, agentes de seguridad y unidades navales en la zona.
La conclusión de los servicios de inteligencia dibuja así un escenario intermedio: Marruecos no habría organizado desde el comienzo la movilización sobre Ceuta, pero dejó que avanzara, no informó a España y terminó utilizando la crisis para reforzar sus intereses políticos y territoriales.