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Europa le puso un freno a la ultraderecha tras elecciones en Eslovenia, Alemania y Francia

Aunque crecen en votos, los extremos no logran imponerse y el centro político mantiene el control en elecciones clave del continente europeo.


El escenario político en Europa dejó un mensaje contundente tras las últimas elecciones y movimientos institucionales: ni la extrema derecha ni la izquierda más radical lograron capitalizar el clima de época.

Por el contrario, las fuerzas moderadas, proeuropeas y tradicionales consolidaron posiciones en varios países del continente.

El balance general muestra un límite al crecimiento de los extremos, especialmente de la ultraderecha, que aspiraba a avanzar con mayor fuerza en distintos frentes electorales.

Eslovenia: Golob resiste y frena el regreso de la derecha dura

El primer revés para los sectores más duros se registró en Eslovenia, donde el primer ministro Robert Golob logró imponerse en las elecciones legislativas y retener el poder.

Su espacio obtuvo 29 bancas, apenas una más que el partido del exmandatario Janez Jansa, quien buscaba volver al gobierno tras cuatro años en la oposición.

Jansa, alineado políticamente con el húngaro Viktor Orbán y cercano a posiciones pro-Trump, había sido cuestionado durante su último mandato por sus choques con la Unión Europea y por presiones sobre medios críticos, lo que generó alertas sobre un giro iliberal.

Hungría: presión de la UE y una elección que puede cambiar el mapa

Aunque no hubo comicios este fin de semana, Hungría quedó en el centro de la escena política europea. La Unión Europea decidió apartar al país de reuniones sensibles ante sospechas de filtraciones de información hacia Rusia.

El primer ministro Viktor Orbán, aliado de Vladimir Putin, enfrenta un escenario inédito desde 2010: la posibilidad concreta de perder el poder en las elecciones legislativas del 12 de abril.

En ese contexto, la principal alternativa opositora se articula en torno a Péter Magyar, eurodiputado y referente del partido Tisza (Respeto y Libertad), que concentra las expectativas de cambio.

Alemania: avance conservador con alerta por el crecimiento ultra

En Alemania, la jornada electoral dejó un doble mensaje. Por un lado, la Unión Demócrata-Cristiana (CDU), liderada por el canciller Friedrich Merz, logró arrebatarle al Partido Socialdemócrata (SPD) el control de Renania-Palatinado, un bastión histórico donde gobernaba desde hace 35 años.

Los conservadores alcanzaron el 31% de los votos, superando al SPD, que quedó en 25,9%.

Sin embargo, el dato que encendió alarmas fue el crecimiento de la ultraderecha: Alternativa para Alemania (AfD) duplicó su caudal electoral, subió 11 puntos y se consolidó como tercera fuerza con el 19,5%, su mejor desempeño en Alemania Occidental.

Francia: los extremos avanzan en lo local, pero no ganan poder nacional

El caso francés confirmó una dinámica similar. Ni la extrema derecha de Reagrupamiento Nacional ni la izquierda radical de La Francia Insumisa lograron imponerse en las principales ciudades en la segunda vuelta de las elecciones municipales.

Si bien ambas fuerzas ampliaron su presencia en localidades más pequeñas, las grandes urbes quedaron en manos de los partidos tradicionales.

El Partido Socialista retuvo plazas clave como París y Marsella, mientras que la derecha republicana logró capitalizar parte del malestar social, pese a su derrota en la capital.

En este contexto, el electorado dejó una señal clara de cara a las presidenciales de 2027: las alianzas con sectores extremos generan rechazo y terminan debilitando a quienes las impulsan.

República Checa: la calle también marca límites al nacionalismo

En República Checa, la tensión política se trasladó a las calles. Cerca de 200.000 personas se movilizaron en Praga contra el gobierno del primer ministro Andrej Babis, denunciando un ejercicio del poder percibido como autoritario.

La protesta fue organizada por el movimiento cívico “Un millón de momentos para la democracia”, que acusó al oficialismo de minimizar los riesgos vinculados a Rusia en el contexto de la guerra en Ucrania.

Babis, en el cargo desde diciembre de 2024, encabeza una coalición integrada por su partido ANO junto a fuerzas euroescépticas, entre ellas el SPD de extrema derecha y La Voz de los Automovilistas.