Descubrimiento: un hueso aporta la primera prueba de la famosa ruta de Aníbal
El descubrimiento de un pequeño resto óseo hallado en un yacimiento de Córdoba, España, reaviva una campaña legendaria por los Alpes.
El descubrimiento refuerza la historia de Aníbal, quien cruzó los Alpes en el 218 a. C. con su ejército y elefantes para sorprender a Roma.
ShutterstockEl descubrimiento de un hueso de pie de elefante en el sur de España podría convertirse en la evidencia más concreta, hasta ahora, de que los elefantes de guerra formaron parte de la campaña de Aníbal en Europa.
La pieza apareció durante excavaciones arqueológicas realizadas en un sitio de la Edad del Hierro cerca de Córdoba, España. El equipo liderado por el profesor Rafael M. Martínez Sánchez encontró el resto bajo un muro derrumbado, en un sector identificado como Colina de los Quemados.
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Según explicaron los investigadores en un trabajo publicado en Journal of Archaeological Science: Reports, los restos de elefante en contextos arqueológicos europeos son “excepcionalmente raros” más allá del marfil. Por eso, este descubrimiento tiene un peso especial: durante siglos se habló de elefantes en la guerra contra Roma, pero los relatos y dibujos no contaban con un respaldo material indiscutible.
Para ubicar el hallazgo en el tiempo, los especialistas aplicaron técnicas de datación por carbono al fragmento óseo, descrito como una pieza cúbica de unos 10 centímetros. El resultado los llevó a situarlo en el período de la Segunda Guerra Púnica, cuando Cartago y Roma disputaban el control del Mediterráneo.
La hipótesis histórica más conocida sostiene que Aníbal, uno de los comandantes más célebres del mundo clásico, salió desde Cartago —en la actual Túnez— y avanzó hacia Europa con soldados y animales. Se cree que atravesó España y Francia para invadir Italia y que en el año 218 a. C. cruzó los Alpes con 37 elefantes. En este caso, los científicos creen que el animal al que perteneció el hueso habría muerto antes de llegar a ese tramo de la campaña.
Para descartar confusiones, el equipo comparó la estructura del hueso con la de elefantes modernos y con la de mamuts esteparios. Aun así, advierten que será muy difícil precisar a qué especie exacta pertenecía el ejemplar.
El contexto del yacimiento también reforzó la lectura bélica. En la misma excavación, realizada en 2020, los arqueólogos recuperaron monedas, cerámicas y elementos asociados a combate, lo que suma indicios de que allí hubo un enfrentamiento. Además, los autores remarcan que, al tratarse de animales no nativos y de enorme tamaño, su traslado debió hacerse por barco. Y agregan un dato clave: es muy poco probable que se transportaran animales muertos, y los huesos no resultan atractivos como para pensar en un uso decorativo o artesanal.
En la conclusión, los investigadores sostienen que el hueso no sería “uno de los ejemplares míticos” de la travesía alpina, pero sí podría ser el primer “relicario” conocido de esos animales usados en las guerras púnicas. En otras palabras, un descubrimiento que, sin resolver todos los interrogantes, vuelve más real una de las campañas militares más legendarias de la Antigüedad.


