La comunidad científica pone los ojos en Venezuela por un descubrimiento arqueológico de 8.000 años
Autoridades confirmaron un descubrimiento de grabados en roca en Venezuela con una antigüedad estimada entre 4.000 y 8.000 años.
El descubrimiento se registró el 30 de enero en Quebrada Seca, Venezuela, y ya moviliza a especialistas.
Instituto Nacional de TierrasUn nuevo descubrimiento arqueológico en Venezuela empezó a llamar la atención fuera del país. Autoridades locales y técnicos del Instituto Nacional de Tierras confirmaron el hallazgo de un conjunto de petroglifos en la comunidad de Quebrada Seca, a unos 3,5 kilómetros de San Félix.
Por su estilo, la antigüedad se estima entre 4.000 y 8.000 años, una ventana de tiempo que lo ubicaría entre los registros más antiguos de este tipo en el oriente venezolano.
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Lo que se encontró es una gran roca trabajada con muchos grabados. Entre las figuras aparecen espirales, círculos concéntricos y formas humanas. Investigadores que ya observaron el material creen que esos símbolos podrían estar ligados a la manera en que los primeros habitantes entendían el mundo: el sol, los ciclos del agua y la relación con los antepasados.
El historiador Luis Peñalver sostuvo que el hallazgo es un punto de inflexión porque no solo suma otro ejemplo de arte rupestre, sino que también refuerza la idea de que la zona funcionó como un corredor de paso y asentamiento para grupos que se movían por el territorio hace miles de años. En esa lectura, los petroglifos también podrían ayudar a pensar rutas antiguas, encuentros entre comunidades y movimientos de población en épocas muy tempranas.
Por ahora, la fecha exacta no está confirmada con estudios de laboratorio. La estimación de 4.000 a 8.000 años se hizo con análisis comparativos: el tipo de trazos, el desgaste de la roca, la pátina que se forma con el tiempo y la comparación con otros sitios cercanos ya estudiados. Los arqueólogos explican que datar petroglifos de forma directa suele ser difícil, por eso primero se trabaja con estas señales antes de avanzar con pruebas más precisas.
También hubo avances en el análisis técnico. Los especialistas describieron que las imágenes fueron hechas con una técnica de “bajo relieve lineal”, es decir, líneas marcadas sobre la piedra sin vaciar por completo la superficie alrededor. Los surcos tienen, en promedio, 1,24 centímetros de profundidad y 1,71 centímetros de ancho. La hipótesis es que los autores usaron piedras abrasivas junto con arena y agua, y también herramientas de golpe como martillos y cinceles de piedra para lograr cortes prolijos.
En otros puntos de Venezuela se detectaron restos de pigmentos dentro de ranuras, como si algunos petroglifos hubieran sido pintados para destacarlos. En Quebrada Seca todavía no se confirmó algo así, pero las próximas campañas de campo podrían aportar datos nuevos.
Con el descubrimiento ya validado, el foco inmediato está puesto en el cuidado del lugar. Las autoridades remarcaron que el desgaste natural y el vandalismo son riesgos reales, porque varios sitios similares han sufrido daños irreversibles por falta de control. Por eso, el plan inicial incluye geolocalizar y registrar formalmente el monumento, además de sumar vigilancia para evitar deterioro. Se espera que el Instituto de Patrimonio Cultural participe en la documentación, el estudio sistemático y la posibilidad de impulsar dataciones más finas.
En paralelo, el área de turismo anunció la idea de una “ruta arqueológica” que incorpore a Quebrada Seca dentro de un esquema de visita responsable. La meta, según plantearon, es abrir el acceso sin poner en peligro el valor histórico del sitio.
A medida que avance la investigación, los especialistas intentarán definir mejor el contexto cultural y la edad real de los grabados. Si los estudios confirman el extremo más antiguo de la estimación, el descubrimiento podría cambiar lo que se conoce sobre cuándo se desarrollaron estas expresiones simbólicas en esta parte de Sudamérica. Mientras tanto, Quebrada Seca ya se instaló como una pieza clave para entender el pasado profundo de Venezuela.

