Descubrimiento en Israel: una obra destapó un sello con la leyenda "Perteneciente a..."
El descubrimiento surgió en una excavación previa a una obra vial en el norte de Israel y aportó un sello con granadas talladas y una inscripción en hebreo antiguo.
En plena obra, el descubrimiento reveló una joya mínima con historia enorme (imagen ilustrativa).
DPAMientras se preparaba la construcción del intercambio Ein Tut, en el norte de Israel, una excavación previa a la obra terminó sacando a la luz una antigua joya: un sello tallado hace casi 2.700 años. El descubrimiento fue comunicado por la Autoridad de Antigüedades de Israel (IAA) y se trata de una piedra preciosa pulida, de tono marrón claro, trabajada con un detalle fino y fechada hacia finales del siglo VIII a. C., un período marcado por tensiones en la historia del Reino de Judá.
Por su formato y su terminación, los expertos creen que no era un adorno cualquiera. Todo indica que funcionaba como una marca personal y administrativa, y que incluso pudo usarse como colgante, cerca del cuello, lista para sellar o autenticar.
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La inscripción que le pone nombre al sello
El diseño está dividido en tres secciones. En la parte superior aparecen cuatro granadas talladas, un símbolo que suele asociarse a imágenes reales y cultuales en la Judá antigua. Debajo, el sello guarda su dato más fuerte: una inscripción en hebreo antiguo que dice “Perteneciente a Makhach (hijo de) Amihai”.
La lectura del texto fue atribuida al arqueólogo David Amit junto con la investigadora Esther Eshel, de la Universidad Bar-Ilan. Y hay un punto que los especialistas subrayan como clave para valorar el descubrimiento: a diferencia de otros sellos similares que aparecen sin procedencia clara en el mercado de antigüedades, este fue recuperado dentro de una excavación controlada, con contexto arqueológico seguro.
Qué más apareció y por qué importa el lugar
El sello no fue lo único. En el mismo sitio también se hallaron asas de vasijas con improntas reales del tipo lmlk, con la leyenda “Perteneciente al Rey”, además de nombres vinculados a centros administrativos como Hebrón y la antigua ciudad de Zif.
Recién ahí se entiende por qué este descubrimiento sorprendió: esas improntas son relativamente comunes en Judá, pero encontrarlas tan al norte —en un territorio asociado históricamente al Reino de Israel— no es habitual. Por eso, el conjunto podría aportar nuevas pistas sobre el alcance administrativo y las dinámicas políticas de fines del siglo VIII a. C. en el Levante.


