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Cada cuánto hay que cambiar las sábanas, según la ciencia

Los especialistas recomiendan renovar la ropa de cama semanalmente para evitar gérmenes, alergias y problemas en la piel.

Descubrí cada cuánto tenés que cambiar las sábanas de tu cama.

Descubrí cada cuánto tenés que cambiar las sábanas de tu cama.

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Mantener una buena higiene en el dormitorio es clave para el descanso y la salud. Entre esos cuidados, el cambio de sábanas ocupa un lugar central: influye en la calidad del sueño, en la salud respiratoria y en el estado de la piel. Pero ¿cada cuánto tiempo conviene hacerlo? Diversas investigaciones científicas coinciden en que la mayoría de las personas debería cambiar sus sábanas una vez por semana, aunque existen factores que pueden modificar esta frecuencia.

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¿Por qué es necesario cambiar las sábanas con regularidad?

Mientras dormimos, el cuerpo libera sudor, células muertas, sebo y microorganismos. Todo eso queda depositado en la ropa de cama. Un estudio de la Universidad de Nueva York determinó que la almohada y las sábanas pueden acumular en pocos días ácaros, bacterias, hongos y restos biológicos que se multiplican con la humedad y el calor.

Aunque estos microorganismos suelen ser inofensivos para personas sanas, pueden generar molestias como:

  • Alergias respiratorias, especialmente en personas sensibles a los ácaros.
  • Irritaciones o brotes en la piel, como dermatitis o acné.
  • Malos olores asociados al sudor y la humedad.
  • Peor calidad de sueño, debido a la sensación de suciedad o incomodidad.

La limpieza de las sábanas funciona entonces como parte del cuidado preventivo: reduce la exposición a estos factores y mejora el entorno de descanso.

La recomendación general

La mayoría de los expertos en higiene y microbiología coincide en un punto: las sábanas deberían cambiarse cada siete días.

Esta frecuencia -respaldada por instituciones como la Fundación Nacional del Sueño de Estados Unidos- mantiene bajo control la carga microbiana y evita que se acumulen suciedad y alérgenos.

Para quienes duermen solos, en ambientes frescos o sin transpirar demasiado, se puede estirar el cambio hasta cada 10 días, pero no más.

Casos en los que hay que cambiarlas con mayor frecuencia

Hay situaciones en las que la recomendación semanal no alcanza. La ciencia sugiere un recambio más frecuente -entre 3 y 4 días- cuando:

  • Hay alergias o asma: los ácaros se acumulan más rápido y pueden desencadenar síntomas.
  • La persona suda mucho durante la noche o duerme en ambientes calurosos.
  • Se duerme con mascotas arriba de la cama.
  • Alguien está enfermo, especialmente con infecciones virales o bacterianas.
  • Se duerme desnudo, ya que el contacto directo con la piel aumenta el traspaso de células muertas y microorganismos.
  • Se comparte la cama, lo que multiplica la acumulación de sudor y suciedad.

Qué pasa si no se cambian las sábanas

Un experimento realizado por la Universidad de Kingston, en Londres, encontró que las sábanas pueden contener en una sola semana hasta 17 veces más bacterias que un asiento de inodoro. Aunque la comparación es llamativa, sirve para dimensionar cuán rápido crece la población microbiana.

Dormir sobre sábanas que no se cambian con frecuencia suficiente puede derivar en:

  • Aumento de ácaros y polvo.
  • Colonias de hongos, especialmente en climas húmedos.
  • Más posibilidades de infecciones cutáneas, si hay lesiones o irritaciones previas.
  • Mayor exposición a gérmenes, algo relevante para personas con defensas bajas.
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Cómo lavar las sábanas de manera efectiva

Además de la frecuencia, la técnica importa. Los especialistas aconsejan:

  • Lavar con agua caliente (a partir de 55–60 °C) para eliminar ácaros y bacterias.
  • Usar jabón neutro y evitar suavizantes muy perfumados si hay alergias.
  • Asegurarse de un buen secado, preferentemente al sol.
  • Guardarlas en espacios limpios y secos para evitar la proliferación de hongos.
  • Tener al menos dos juegos para alternar sin complicaciones.

¿Y las fundas de almohada?

Las fundas están en contacto directo con la piel del rostro y el cabello, por lo que acumulan más oleosidad. Por eso, los especialistas aconsejan cambiarlas cada 3 o 4 días, incluso si las sábanas se lavan semanalmente. Esto ayuda a prevenir acné, irritaciones y alergias.