De Valdivia a Venezuela: los terremotos que marcaron la historia de Latinoamérica
Dos terremotos de 7,1 y 7,5 grados sacudieron Venezuela se perfila como una de las mayores catástrofes de Latinoamérica.
Los terremotos de Venezuela podrían ser una de las más grandes catástrofes de la región.
EFEDos terremotos sacudieron Venezuela este miércoles 24 de junio, dejando miles de desaparecidos y cientos de muertos. Estos movimientos telúricos, junto a sus réplicas, se perfilan como una de las mayores catástrofes de la historia reciente de Latinoamérica, sumiendo al país en una crisis recurrente.
La magnitud de los terremotos que sufrió Venezuela se ubican en los 7,1 y 7,5 puntos de la escala de Richter, ocurriendo ambos con una diferencia de 39 segundos. Tan severos fueron los movimientos que colapsaron edificios y hubo daños severos en la infraestructura de Caracas y La Guaira, por lo que las autoridades todavía no se animan a confirmar una cifra de víctimas, ya que pueden multiplicarse en tan solo unas horas.
Al mismo tiempo, aunque todavía no puede dimensionarse el alcance definitivo de la tragedia, sí puede estimarse que, por la violencia de los terremotos y los daños causados en los primeros momentos, termine entre las mayores catástrofes de la historia de la región.
El terremoto de Valdivia, el más fuerte de la historia
Siempre el primer recuerdo que viene a la memoria antes una crisis de este calibre es el terremoto ocurrido en Valdivia, Chile, el 22 de mayo de 1960. Con una magnitud de 9,5 puntos, se sostiene aún como el más poderoso de la historia que se ha registrado. Tal fue el impacto que, por el mismo fenómeno subterráneo, se generó un tsunami que atravesó todo el Océano Pacífico, el más grande del mundo, e impacto contra las islas de Hawái y Japón, a más de 11.000 y 17.000 kilómetros respectivamente. Las estimaciones de tal catástrofe son que hubo entre 1.000 y 6.000 víctimas fatales por el terremoto, mientras que millones resultaron damnificadas de forma directa.
Décadas más tarde, en el Siglo XXI, Chile volvió a sufrir una tragedia de gran envergadura el 27 de febrero de 2010 con un terremoto de 8,8 de magnitud en la zona centro-sur del país. Este movimiento también generó un tsunami que golpeó las costas del país, pero las muertes fueron mucho menores, poco más de 500, dado el alto cumplimiento de las normas antisísmicas, las cuales evitaron una tragedia mucho mayor pese a la potencia del terremoto y su energía liberada.
La catástrofe peruana y el terremoto que puso en riesgo un Mundial
Diez años después del gran terremoto de Valdivia en Chile, el 31 de mayo de 1970 se registró una de las mayores tragedias humanas en el continente cuando un terremoto de magnitud 7,9 golpeó a Perú. Este movimiento generó el desprendimiento de una enorme masa de hielo y roca del monte Huascarán. La avalancha sepultó a la ciudad de Yungay y varias localidades del departamento de Áncash, dejando alrededor de 70.000 muertos.
En 1985, a menos de un año de que iniciara el Mundial de Fútbol de México 1986, el terremoto del 19 de septiembre sacudió la Ciudad de México con una magnitud superior a 8, derrumbando centenares de edificios, entre ellos escuelas, hospitales y viviendas. Aunque oficialmente se informaron 5.000 fallecidos, distintas investigaciones sostienen que el número superó ampliamente las 10.000 víctimas fatales. La tragedia significó cambios en las normas de construcción y los protocolos para la protección civil.
El dramático terremoto de Haití en 2010
El 12 de enero de 2010, la catástrofe sacudió al país insular de Haití en las Antillas Mayores con un terremoto de magnitud 7 que tuvo mayor injerencia por la débil infraestructura local producto de la crisis endémica del país. Puerto Príncipe, la capital de la zona occidental de la Isla de La Española, fue destruida por el sismo, junto con otras ciudades cercanas.
El colapso masivo de viviendas e infraestructura pública generó una catástrofe colosal y se desconocen las cifras oficiales de fallecidos a raíz de la tragedia, pero las estimaciones más aceptadas marcan que serían al menos unas 200.000 víctimas.