Alarma climática: "El Niño" que viene a asustarnos
Expertos advierten sobre la posibilidad de un "super El Niño" sin precedentes, con potenciales consecuencias devastadoras para el clima global.
El Niño amenaza con sequías y grandes olas de calor.
ShutterstockHay una nueva alarma climática. Esta vez se llama “super El Niño”. Los modelos del Centro Europeo de Predicciones Meteorológicas anuncian que hacia fines de 2026 y durante 2027 el planeta sufriría el evento climático más intenso en 140 años, con sequías en Indonesia, inundaciones en Perú, olas de calor en Europa y huracanes en el Pacífico. Las temperaturas romperían récords en todo el mundo.
Todo es posible y nada es seguro; y ahí está el problema.
El Niño: Intensidad y predicciones climáticas
El Niño es un fenómeno real, ocurre cuando las aguas del océano Pacífico ecuatorial se calientan por encima de lo normal y esa temperatura altera los patrones del clima en todo el planeta. Esto sucede desde antes de que existiera la humanidad. Lo que cambia ahora es la intensidad con que los científicos anuncian cada nuevo episodio, y la frecuencia con que esos anuncios resultan exagerados o directamente erróneos.
Los propios investigadores serios admiten, en letra pequeña, que los pronósticos de primavera son los menos confiables del año para predecir El Niño. Existe algo que los especialistas llaman “la barrera de predicción primaveral”, esta es una época del año en que los modelos cometen más errores. Los anuncios recientes se hacen precisamente en esa época; sin embargo, Eso no aparece en los titulares.
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Lo que sí aparece es la palabra “super”, la frase “el más fuerte en un siglo” y la lista de catástrofes posibles que se extiende por varios continentes.
Este patrón es conocido, porque cada estación de huracanes del Atlántico trae su propio ritual. Los organismos meteorológicos anuncian en primavera una temporada brutal, con números precisos de tormentas previstas y advertencias sobre la destrucción que se avecina. Así, las aseguradoras ajustan sus primas y las familias en zonas costeras compran suministros. Y luego la temporada llega, y en muchos años fue mucho más tranquila que lo anunciado. No siempre, pero con suficiente frecuencia como para que la gente lo note y lo recuerde.
El resultado es que la gente aprende a desconfiar, con buenas razones para hacerlo.
El escepticismo hacia las instituciones científicas no nació solo, creció alimentado por episodios concretos. La pandemia produjo una generación entera de ciudadanos que vio cómo las predicciones más dramáticas se alternaban con otras que las contradecían, cómo las recomendaciones cambiaban sin explicación y cómo los organismos internacionales hablaban con una certeza que los hechos no siempre respaldaban. Muchas personas que antes confiaban en la ciencia institucional salieron de esa experiencia con una aprensión que no es irracional.
Existe además una pregunta que nadie hace en estos reportes. Cuatro años después de que la inteligencia artificial se volvió una herramienta de uso masivo, con capacidad para procesar cantidades de datos que ningún equipo humano puede manejar, los pronósticos climáticos llegan con los mismos modelos y la misma retórica de siempre. Ningún reporte importante menciona si la inteligencia artificial mejoró o no la precisión de estas predicciones. Es una pregunta razonable que brilla por su ausencia.
El super El Niño de 2026 puede ser intenso. Puede ser moderado. Puede ser algo intermedio que no rompa ningún récord. Los propios modelos indican que solo la mitad de sus proyecciones alcanza el umbral que justifica el prefijo “super”. Sin embargo, esa mitad no aparece en los titulares.
Cada anuncio que promete el desastre definitivo y luego no se cumple le regala argumentos a quienes niegan que exista cualquier problema climático. Los negacionistas no necesitan tener razón, solo necesitan que los alarmistas se equivoquen con suficiente frecuencia. Y los tremendistas les dan esa oportunidad con una generosidad asombrosa.
Mientras tanto, la gente que no entiende de Niños ni de modelos climáticos, sólo lee el encabezado, recuerda otros titulares que no se cumplieron y saca la conclusión más natural del mundo: están exagerando de nuevo; y a veces tiene razón.
Las cosas como son.
*Mookie Tenembaum aborda temas internacionales como este todas las semanas junto a Horacio Cabak en su podcast El Observador Internacional, disponible en Spotify, Apple, YouTube y todas las plataformas.

