Así era la humilde habitación del papa Francisco en el Vaticano
Desde que asumió como Papa, el 13 de marzo de 2013, Francisco I eligió residir en la habitación 201 de la Casa Santa Marta, dentro de la Ciudad del Vaticano. Esta decisión representó una ruptura con la tradición papal y marcó el estilo pastoral que definió su gobierno.
A diferencia de sus predecesores, Francisco rechazó instalarse en el Palacio Apostólico, sede histórica de los pontífices, caracterizado por su decoración suntuosa y grandes espacios. En cambio, optó por una habitación de dimensiones reducidas, amueblada de forma básica, con una cama individual, un crucifijo, una lámpara de lectura y un mate argentino, símbolo de sus raíces.
Al respecto, Monseñor Guillermo Karcher, uno de sus colaboradores más cercanos, explicó que la decisión respondió a una necesidad del pontífice de “vivir cerca de la gente”. Esta cercanía se expresó también en su rutina diaria. Francisco compartía el comedor con otros sacerdotes, empleados y trabajadores del Vaticano, alejándose de los privilegios que suelen rodear a la figura del Papa.
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En la habitación 201 no había balcones ni vistas destacadas. La elección de ese espacio respondía a una visión pastoral centrada en la simplicidad y el contacto humano. Francisco iniciaba sus jornadas a las 4:45 de la mañana con oraciones y misa. Fuentes del Vaticano revelaron, además, que Francisco leía los diarios impresos y escuchaba tangos de Carlos Gardel, sin recurrir a internet ni a dispositivos digitales.
Su estilo de vida estuvo marcado también por una alimentación saludable, por lo que desayunaba yogur descremado y café, y mantenía su día a día en el mismo entorno austero en el que vivió desde que asumió como Sumo Pontífice.