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La revolución del dinero: los bonos que no pagan interés

Los sukuk, bonos islámicos sin interés, enfrentan cambios en la Sharía que podrían afectar su futuro y la liquidez del mercado.
La extraña práctica de bonos de los países árabes Foto: NA
La extraña práctica de bonos de los países árabes Foto: NA

Cuando la gente escucha la palabra “bono”, lo asocia con un préstamo: una persona o empresa le presta dinero a un gobierno o empresa y, a cambio, recibe intereses periódicamente hasta que le devuelvan el capital inicial. Pero en el mundo islámico, esto no funciona de la misma manera. En la Sharía, la ley islámica, cobrar o pagar intereses está prohibido. Sin embargo, los países y las empresas necesitan financiarse. Entonces, ¿cómo consiguen dinero sin usar intereses? Aquí es donde entran los sukuk, una versión islámica de los bonos que cumple con las normas religiosas.

En lugar de prestar dinero y recibir intereses, los sukuk funcionan con la idea de compartir la propiedad de un activo. Pongamos un ejemplo simple. Imagina que una ciudad necesita construir un aeropuerto. En un sistema financiero convencional, el gobierno emitiría bonos: los inversores comprarían esos bonos y recibirían intereses hasta que el gobierno les devolviera el dinero.

Con los sukuk, el enfoque es diferente. En lugar de emitir bonos con intereses, el gobierno vende participaciones en el aeropuerto mismo. Los inversionistas compran partes de la infraestructura y, en lugar de recibir intereses, obtendrán una parte de los ingresos generados por el aeropuerto. Pueden ser pagos de alquileres, tarifas de uso, o cualquier ingreso legítimo relacionado con la actividad del activo financiado.

Esto cumple con la ley islámica porque no hay interés, sino que los inversores reciben ganancias derivadas de una actividad económica real. No hay dinero que genere dinero por sí solo, sino que se obtiene de la explotación de un activo tangible.

¿Por qué están en peligro los sukuk?

Durante años, los sukuk fueron una alternativa confiable para financiar proyectos en países musulmanes. Pero ahora hay un problema. Un grupo de clérigos y expertos en finanzas islámicas propone cambios en las reglas para hacer que estos bonos sean aún más estrictos en cuanto a su cumplimiento con la Sharía.

El punto controversial es que quieren que los emisores de sukuk (gobiernos o empresas) transfieran la propiedad legal de los activos a los inversores. Volviendo al ejemplo del aeropuerto, esto significaría que, si alguien compra un sukuk, se convertiría en dueño de una parte del aeropuerto, con todos los derechos y responsabilidades que eso conlleva.

Esto crea varios problemas. Por un lado, en muchos países, la ley no permite que extranjeros posean terrenos o infraestructura pública. Por otro, complica los contratos, encarece los costos legales y hace menos atractiva la inversión en sukuk. Como resultado, algunos expertos temen que empresas y gobiernos dejen de emitir estos bonos islámicos, reduciendo la liquidez del mercado.

¿Qué significa esto para los países que usan sukuk?

Uno de los países más dependientes de los sukuk es Arabia Saudí. Allí, se los usa para financiar su ambicioso plan de desarrollo económico, conocido como Visión 2030. En la actualidad, más del 60% de la deuda del país está en forma de sukuk. Si las nuevas reglas entran en vigor, los saudíes podrían verse obligados a cambiar sus métodos de financiamiento o a buscar formas de adaptar los sukuk sin hacer cambios drásticos.

Otros países con mercados de sukuk desarrollados, como Malasia y los Emiratos Árabes Unidos, reaccionarán de manera diferente. Malasia, por ejemplo, fue más flexible en su interpretación de la Sharía y emitirá sukuk bajo reglas menos estrictas, lo que fragmentará el mercado global.

Si bien la intención de estos cambios es hacer que los sukuk sean más fieles a los principios islámicos, en la práctica empresas y gobiernos los abandonarán. Los inversores buscarán alternativas más simples y líquidas, como los bonos convencionales.

El mercado de sukuk creció en las últimas dos décadas, con emisiones anuales cercanas a los $200.000 millones de dólares. Si las nuevas reglas hacen que estos bonos sean más difíciles de emitir y más costosos para las empresas, es posible que veamos una caída en su popularidad.

Por ahora, todo dependerá de si encuentran maneras creativas de estructurar los sukuk para que sigan cumpliendo con la ley islámica sin desincentivar la inversión.

Las cosas como son.

*Mookie Tenembaum aborda temas internacionales como este todas las semanas junto a Horacio Cabak en su podcast El Observador Internacional, disponible en Spotify, Apple, YouTube y todas las plataformas.