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Muro, deportaciones masivas y pruebas de ADN: los pilares del nuevo plan migratorio de Trump

El mandatario regresa al poder con un plan migratorio de “mano dura” que incluye la eliminación de la ciudadanía por nacimiento y medidas agresivas para afrontar la crisis fronteriza heredada de Biden
La asunción de Donald Trump a la presidencia de Estados Unidos marca el inicio de un período de cambios significativos en las políticas migratorias del país. Foto: EFE
La asunción de Donald Trump a la presidencia de Estados Unidos marca el inicio de un período de cambios significativos en las políticas migratorias del país. Foto: EFE

La asunción de Donald Trump a la presidencia de Estados Unidos marca el inicio de un período de cambios significativos en las políticas migratorias del país. El líder del movimiento MAGA regresa al poder prometiendo aplicar medidas agresivas para revertir la crisis heredada del demócrata Joe Biden.

Recordemos que su primera presidencia estuvo marcada por la implementación de políticas como la construcción del muro fronterizo, el endurecimiento de las deportaciones y el programa "Permanencia en México". Ahora, con un plan más audaz, busca consolidar su legado como el líder que encontró la solución a los graves problemas migratorios que enfrenta la nación norteamericana.

Herencia de Biden: una crisis en cifras

Joe Biden inició su mandato con un discurso de “fronteras abiertas” alimentado por la retórica progresista del ala izquierdista del Partido Demócrata.

Sin embargo, los efectos no tardaron en aparecer. Según datos de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP), más de 2.2 millones de encuentros con migrantes ilegales se registraron en la frontera sur sólo durante el año fiscal 2023, un récord histórico.

Por eso, presionado por la ciudadanía en general, y sus propios votantes, Biden implementó en el último tiempo políticas más restrictivas, que inclusive emularon las de su antecesor, como reactivar programas similares a "Permanencia en México".

El plan de Trump

Uno de los episodios más recientes que refleja la gravedad de la situación es el descubrimiento de un túnel clandestino en Texas usado para el tráfico de personas. Este hallazgo, que se suma a más de 230 túneles identificados desde 1990 según la CBP, destaca cómo las redes criminales explotan las debilidades del control fronterizo.

UNICEF estima que sólo en 2022 al menos 50.000 niños no acompañados cruzaron la frontera ilegalmente, exponiéndose a riesgos como la explotación y el abuso.

En este marco es que el Partido Republicano, alineado con las propuestas de Trump, ha comenzado a sentar las bases para un cambio radical. A días de que asuma el magnate, un grupo de senadores republicanos presentó un proyecto de ley para exigir que se realicen pruebas de ADN en la frontera a los inmigrantes y a los menores que los acompañan con el objetivo de demostrar que son parientes y evitar el tráfico infantil perpetrado por los carteles mexicanos y otras bandas criminales.

En efecto, las filas republicanas parecen unificadas en priorizar la seguridad fronteriza como uno de los ejes centrales del nuevo gobierno.

Entre los pilares del plan migratorio de la Administración Trump 2.0 aparece la construcción del muro fronterizo, una de sus promesas insignia desde 2016.

Durante su primer mandato, se destinaron más de 15.000 millones de dólares para esta iniciativa, provenientes de fondos aprobados por el Congreso y redirigidos de programas militares.

Las nuevas propuestas buscarían incrementar esta inversión (que permitió completar unos 724 kilómetros de extensión), argumentando que un mayor control fronterizo podría ahorrar miles de millones en gastos relacionados con el combate a la inmigración ilegal y el crimen organizado.

A ello se suma, además, una de sus principales promesas de su reciente campaña: implementar un programa masivo de deportaciones.

Este plan contempla un aumento significativo en el presupuesto destinado al Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), que en 2020 contaba con un presupuesto de 8.300 millones de dólares.

Bajo esta estrategia se espera incrementar las operaciones de detención y deportación, lo que podría duplicar o incluso triplicar la capacidad operativa actual.

Tom Homan, exdirector del ICE, liderará estas operaciones con un enfoque que priorizará la identificación y remoción de inmigrantes con antecedentes penales.

«A pocos minutos de mi toma de posesión, comenzaremos la mayor operación de deportación interna en la historia de Estados Unidos», había prometido Trump allá por enero de 2024 cuando arrancaba la campaña electoral. No exageraba. De acuerdo a un reporte de la agencia Reuters, este ambicioso plan podría empezar tan pronto como el martes próximo (el lunes Trump firmaría varias órdenes ejecutivas en este sentido).

«Vamos a realizar operaciones en todo el país», dijo una fuente con conocimiento del plan a Reuters el viernes. «Veremos arrestos en Nueva York y en Miami», añadió.

Otra de las medidas es la eliminación de la ciudadanía por nacimiento, una política que cambiaría drásticamente el panorama legal para los hijos de inmigrantes indocumentados nacidos en Estados Unidos. Este derecho, consagrado en la 14ª Enmienda de la Constitución, ha sido un tema de debate recurrente en los últimos años. Trump ya dijo que está dispuesto a ir a los tribunales para alcanzar su cometido. Puede que el tema lo termine resolviendo la Corte Suprema.

Puertas afuera, el enfoque de Trump también incluye presionar a México y Canadá para que actúen de manera más decidida contra el tráfico de personas y drogas en sus respectivas fronteras. Caso contrario, ha amenazado con aplicar aranceles a las importaciones provenientes de esos países. Cabe recordar que durante su primer mandato, estas presiones llevaron al presidente izquierdista mexicano, Andrés Manuel López Obrador, a desplegar 25.000 efectivos de la Guardia Nacional tanto en su frontera sur como en la norte. ¿Cederá también la nueva presidente de México, Claudia Sheinbaum?

Derechos humanos… ¿Para quién?

Estas políticas de Trump, se adelanta, no estarán exentas de críticas, ya sea de las denominadas ONG como de organismos internacionales, que van a defender los “derechos humanos” de los migrantes ilegales. Sin embargo, hay que aclarar que el dirigente republicano ya ha aclarado que está a favor de la migración, siempre que sea legal.

Asimismo, el enfoque de Trump cuenta con el respaldo de la mayoría de la ciudadanía estadounidense. Una encuesta reciente de Fox News muestra que el presidente electo atraviesa su mejor momento de popularidad, especialmente entre votantes preocupados por la seguridad fronteriza. Según los datos, el 30% de los votantes respalda la deportación de todos los inmigrantes ilegales y un 59% está de acuerdo con la expulsión de aquellos que cometieron delitos.

¿Podrá Trump ejecutar sus políticas y encontrar la solución que finalmente estabilice la frontera sur?