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La acción ucraniana se refuerza contra Putín

Terreno fangoso: las livianas patrullas ucranianas se imponen a la pesada maquinaria invasora.

“A Occidente no le conviene que acabe ahora la guerra entre Ucrania y Rusia. Las fuerzas de Volodimir Zelenski se están moviendo con gran rapidez ya que son patrullas livianas y pequeñas frente a un ejército invasor pesado que se hunde en el fango de un otoño muy lluvioso. Las nuevas armas y la moderna tecnología que llega desde la OTAN es superior al antiguo arsenal que dispone Vladimir Putin en el terreno. Además, la velocidad en la toma de decisiones está también del lado ucraniano ya que las fuerzas armadas agresoras son aún muy burocráticas. Todo podría definirse antes que llegue el invierno, en el gélido mes de diciembre” expresó el analista internacional Marcelo Biasatti.

La moral de las tropas rusas va cayendo semana tras semana por los problemas de abastecimiento que padecen. Los misiles Himars provistos desde Occidente tienen una precisión quirúrgica en almacenes y grandes depósitos de combustible. Se arrojan desde centenares de kilómetros de distancia sin dar chance a las represalias ya que se arrojan desde plataformas móviles.

La llamada "operación militar especial" se desmorona ante la superioridad tecnológica de sus rivales. La reputación de los productos bélicos de Rusia, un país que dominaba el veinte por ciento de este particular mercado a nivel mundial, ha quedado por el piso.

Sus misiles tienen fallas de precisión en casi la mitad de los impactos, sus aviones fueron derribados de manera masiva (más de 250), sus helicópteros han sufrido bajas históricas (más de 300), sus tanques fueron barridos (2.500 fuera de servicio), sus vehículos blindados diezmados (4.500 fuera de combate) y las bajas humanas sumarían varias decenas de miles de soldados.

Las tropas del rentado y temido grupo Wagner, unos cinco mil hombres con amplia experiencia bélica, han sido también muy comprometidas.

Estos mercenarios fueron contratados por sueldos que oscilan entre los cinco y diez mil dólares mensuales pero, ante una manifiesta inferioridad tecnológica, la ecuación económica ha dejado de cerrarles.