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Lo que más teme el mercado de la economía de Estados Unidos

Dos economistas argentinos advierten por la dinámica inflacionaria y la recesión que impactará a todo el mundo.

El mes de septiembre cerró en 0.4 por ciento, frente a un 0.1 por ciento del pasado agosto. El gobierno de Joe Biden no logra frenar un fenómeno que ya tiene lógica propia. La Reserva Federal llevaría la tasa anual al 4,5 o bien al 5 por ciento en febrero de 2023 para frenar esta inercia. Prefiere la FED un parate a una dinámica de incremento de precios que con el tiempo podría tornarse crónica.

“Se emitió en el mundo un cuarto del dinero existente. A pesar de este descalabro, el mercado norteamericano cree que Estados Unidos va a salir de la actual estanflación”, sostuvo Claudio Zuchovicki.

El prestigioso profesional agregó: “Esto ya no es un tema puntual, sino permanente. Pero, la Reserva Federal aún tiene credibilidad y eso ayuda a solucionar el problema. Estados Unidos tiene el mejor número de empleo de las últimas décadas (con menos del cuatro por ciento de desocupación) pero combinado con el peor número de inflación. Las tasas de las hipotecas se fueron al siete por ciento anual. Quien pagaba 2000 dólares por mes ahora paga 3000 dólares y eso hace que deje de gastar en otros rubros. También lo lleva a postergar pagos y entrar en mora”.

Por último, destacó: “Se está cerrando un ciclo y el mercado cree que la FED va a tener éxito. Por ello, las tasas de largo plazo son mucho mejores que las tasas de corto plazo. Ese dato es muy valioso”.

En una sintonía similar, el economista Gustavo Neffa mostró preocupación: “Tenemos que remontarnos cuarenta años para encontrar una tasa de inflación del ocho por ciento anual en la Unión Americana. Se esperaba un incremento menor de los precios para el mes de septiembre pero ocurre que el país  está envuelto en una cascada peligrosa. La inminente recesión de Europa y buena parte del mundo también los complicará. La FED tiene una política muy agresiva y va hacia 4 % o 5 por ciento de tasa anual para la próxima reunión de febrero de 2023”.

El analista sostuvo también que existirán consecuencias prácticas en la economía real. “La inflación núcleo ya está en el 6,6 por ciento y eso defraudó. Se calcula este índice restando combustibles y alimentos, lo más volátil de los commodities. Las subas de los salarios vienen por detrás de estos guarismos: cinco por ciento anual. Eso significa pérdida en los ingresos de los trabajadores y empleados”.

Mientras tanto, el otro gran coloso continental, Brasil, tiene una realidad muy distinta de cara a los trascendentales comicios presidenciales de fines de mes.

El país registró su tercera deflación consecutiva en septiembre (-0,29%). Hasta el momento, ha tenido su mayor deflación total desde 1980. Los aumentos, entre enero y septiembre alcanzaron apenas el cuatro por ciento. Menos que la súper potencia mundial y que la mayoría de las naciones europeas. La tasa de inflación brasileña actual es del 7,1%.

Inferior a la de las principales economías como Alemania (10%), España (9%), Italia (8,9%), México (8,7%) y EE. UU. (8,2%).