Merkel no se arrepiente de haber abierto la frontera a los refugiados
La canciller alemana, Angela Merkel, aseguró hoy que no se arrepiente de haber permitido el ingreso de miles de refugiados que el año pasado estaban bloqueados en Hungría y afirmó que volvería actuar de la misma manera pese a la oposición de sectores ultraderechistas alemanes y a que su imagen ha caído en los últimos meses. Merkel afirmó que volvería a actuar de la misma forma.
En 2015, alrededor de 1,1 millones de refugiados pudieron ingresar a Alemania hasta que se completó el cupo de mano de obra barata que reclamaba la industria pesada y las fronteras volvieron a cerrarse.
En aquel fin de semana no se trataba de abrir las fronteras a todos, sino de no cerrarlas a aquellos que con grandes necesidades humanitarias habían emprendido a pie el camino desde Hungría, manifestó Merkel, convencida de que en política hay decisiones que se deben tomar sin hacer antes un sondeo de opinión.
La canciller reconoció que no será tarea sencilla, pero la consideró posible y recordó que ningún ciudadano alemán ha visto recortadas sus prestaciones por esta crisis.
"Dada la buena situación económica actual podemos superar este desafío", subrayó antes de recordar que la integración requiere también exigir a los recién llegados que aprendan el idioma, respeten las reglas y acepten los principios constitucionales.