ver más

Chile: movimiento estudiantil muestra sus primeras divisiones

Tras protestar durante más de tres meses, estudiantes y profesores chilenos enfrentan las primeras divisiones entre sus dirigentes, en vísperas de una nueva marcha que será seguida en las provincias pero no en Santiago y cuando deben responder a una propuesta de diálogo lanzada por el Gobierno.


Una marcha de protesta programada para este jueves había sido cancelada "en respeto al dolor" que causó el accidente aéreo el viernes en que murieron 21 pasajeros, según dijo el lunes Camila Vallejo, portavoz de la Confederación de Estudiantes de Chile (Confech) y una de las más visibles caras del movimiento estudiantil.
  
Pero dirigentes de regiones, contradiciendo esta directiva, mantuvieron firme la movilización y llamaron a protestar y marchar este jueves, tal como lo han hecho por más de tres meses para exigir educación pública gratuita y de calidad.
  
"Camila Vallejo es la vocera de la Confech, pero no es la dueña y no puede tomar decisiones", criticó Alexis González, presidente de la Federación de Estudiantes de la Universidad Federico Santa María, del vecino puerto de Valparaíso.
  
Tras este emplazamiento, Camila Vallejo varió su posición y afirmó que el jueves había "manifestación nacional", aunque no convocó a una marcha por el centro de Santiago.
  
Esta divergencia mostró las primeras divisiones dentro de un movimiento que se ha caracterizado por la unión y la cohesión en sus planteamientos y que mantiene en jaque al gobierno del presidente Sebastián Piñera, cuya popularidad ha caído a un mínimo de un 26%, arrastrado por este extenso conflicto.

"El ambiente en la Confech es bastante complejo y sensible", reconoció este miércoles otro de sus emblemáticos dirigentes, Camilo Ballesteros, de la Universidad de Santiago de Chile, en un encuentro con periodistas de medios extranjeros.
  
"Después de casi cuatro meses hoy vemos la desesperación de ver cómo solucionamos este conflicto. Lo que ocurrió esta semana con la movilización es un reflejo de ello", agregó.

Los estudiantes se comprometieron a responder este jueves si aceptan o no un cronograma de trabajo propuesto por el presidente Piñera para resolver este conflicto luego de la primera reunión que sostuvo con los dirigentes estudiantiles y del colegio de profesores el sábado pasado.
  
La propuesta del Gobierno incluye un diálogo sobre financiamiento estatal en la educación, fortalecimiento de la educación pública, traspaso de los colegios desde los municipios al Estado central, calidad de la enseñanza, cambios constitucionales y mejoras en la carrera docente.

Adelantándose al plazo, el Colegio de Profesores ya señaló que rechazaba la propuesta del Gobierno y es casi seguro que los estudiantes tengan esa misma postura.
  
En esas circunstancias el desafío para el movimiento estudiantil es ver cuáles son las próximas acciones.

"Personalmente creo que se va a rechazar (la propuesta del gobierno) porque no se cumplen con las condiciones mínimas", señaló Ballesteros, que adelantó que los estudiantes trabajan en una "contrapropuesta" que comprometa una discusión más extensa y amplia sobre el futuro de la educación chilena.
  
"Vamos a tener que ver algunas salidas, porque lo peor que se puede hacer es ir el todo por el nada", agregó este dirigente.

"El piso (para bajar la movilización) es que se dé solución a una serie de demandas que aseguren cambios. Compromisos reales a modificar el actual sistema educativo", mayoritariamente en manos privadas producto de las reforman neoliberales introducidas por la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990), agregó Ballesteros.
  
El gobierno hasta ahora ha accedido a mejorar el actual sistema, aportando mayores recursos y rebajando el interés de los créditos privados que se usan para pagar los aranceles universitarios, pero no ha planteado mayores cambios estructurales, como exigen los estudiantes.