España vive su propio “2001” con los mismos condimentos: pobreza y escepticismo
Las cacerolas comenzaron a sonar en el cuarto día de movilizaciones en España. Lo que un principio fue la convocatoria de un grupo que le planteó a la sociedad, por intermedio de las redes sociales, “rediscutir la política”, se transformó este miércoles en el desafío de miles de manifestantes que hicieron caso omiso a la prohibición de reunión impuesta por el sistema.
Es que son “antisistema”, tal como los llama la prensa ibérica. Pero no por ello “contrasistemas”: buscan, en todo caso, que las cosas funcionen, que se rompa el bipartidismo, que se indague a la sociedad los por qué de la vigencia de una monarquía.
“Somos los ni-ni”, aseguraron, a viva voz, algunos. El domingo fue un puñado de gente convocado por la plataforma Democracia Real Ya. El lunes y martes, ya fueron varios cientos en toda España. El martes mismo se les dijo “no acampen allí” desde la Justicia, y allí acamparon, desafiantes. Hasta que finalmente, este miércoles no alcanzaron los 500 policías dispuestos en la Puerta del Sol de Madrid para contener la marcha de los manifestantes.
Se han inspirado en las revoluciones árabes y, si bien no reconocen a un líder, hasta hay un pibe de 22 años entre los organizadores de un encuentro de generaciones que reúne a jóvenes desencantados, adultos echados de sus empleos, extranjeros que quieren dejar de serlo y jubilados a quienes no les alcanza el retiro, en una España golpeada.
Pero no todo ocurre en Madrid. Los disconformes, los indignados que le dan fuego a esta revolución se están reuniendo en cada pueblo de aquel país y están recibiendo el respaldo desde toda Europa. Una marcha simbólica los acompañó en Nueva York, otorgándoles visibilidad internacional en el medio de une escándalo como el que tiene por protagonista a Dominique Strauss-Kahn, “más vendible”. La última revuelta de respaldo tuvo por sede a Paris.
Poco parece importarles que el conservador Partido Popular insista con la “ilegalidad” de la protesta ni que los socialistas de Rodríguez Zapatero se quieran arrimar como si fuesen tan víctimas de la situación como todos ellos.
El ingenio de la protesta la hace multiplicarse y crecer. “Manos arriba,esto es un atraco” cantan en la plaza principal de Barcelona. Twitter contra Twitter, Facebook contra Facebook los organizadores estiman en 130 mil las personas que hasta ayer se movilizaron.
Resta entender que en este “2001” español las cosas no terminen igual que en la Argentina. Nada indica que la violencia se vaya a colar: está claro qué se reclama y también que no se busca la violencia. pero el objetivo es aun mucho mayor que cambiar a un presidente por otro. Y allí radica lo interesante de lo que ya podría comenzar a considerarse un momento histórico.