El destino menos conocido de Oriente Medio

Libano esconde infinidad de maravillas más allá de su capital: Beirut

Mdz trip

El Líbano país, bañado por el Mediterráneo -su costa se extiende a lo largo de más de 200 kilómetros de costa-, cuenta con insospechados rincones más allá de Beirut. Ciudad cosmopolita y de contrastes, permite disfrutar de una vida nocturna reconocida en el mundo.

A poca distancia de su magnética capital, encontraras desde montañas donde esquiar, hasta pueblos costeros repletos de historia o algunos de los yacimientos arqueológicos mejor conservados de la zona. Para no perderte nada, te recomendamos visitar unos pocos sitios de un país que tiene mucho que ofrecer.

Biblos, la ciudad del papiro y de la Biblia

A solo 35 kilómetros de Beirut -acceder a ella es muy fácil-, se encuentra la ciudad más antigua del mundo habitada ininterrumpidamente desde el neolítico. Construida nada menos que hace 7.000 años, fue la primera urbe fenicia y uno de los puertos comerciales más importantes durante la edad de bronce gracias a su posición estratégica. En esa época, gracias a sus relaciones mercantiles con Egipto, fue uno de los principales exportadores de papiro y se sabe que la primera Biblia fue creada precisamente en esta ciudad.

Hoy en día es un pueblecito encantador de pescadores que invita a relajarse, tomar el sol y bañarse en el mar. Así que tómate tiempo para disfrutar de las vistas desde el castillo, caminar por sus calles empedradas, visitar sus ruinas (desde una muralla de tres mil años de historia, templos, o una necrópolis) , pasear por el puerto (el más antiguo del mundo) o comer en un restaurante al borde del Mediterráneo. Durante el verano, el ambiente nocturno de Biblos tiene fama de ser espectacular, así que, para descubrirlo, no dejes de pasar una o dos noches en esta ciudad declarada patrimonio de la humanidad.

La estalactita más grande del mundo en la gruta de Jeita

Hay que adentrarse en las montañas del valle de Nahr El Kalb, a 18 kilómetros al norte de la capital del Líbano, para descubrir estas espectaculares cuevas llenas de estalactitas que se han ido formando a lo largo de millones de años. Para llegar hasta la entrada hace falta coger un teleférico o un pequeño tren turístico que tarda pocos minutos en llegar. Desde fuera, nadie adivinaría lo que hay adentro y es que son tan impresionantes que fueron finalistas para representar una de las nuevas siete maravillas naturales del mundo.

Hay tres cuevas pero sólo se pueden visitar dos, ya que la tercera está completamente sumergida y solo es apta para buceadores. “La superior fue utilizada durante la guerra civil Libanesa para esconder armas”, nos cuenta Abdallah Sfeir, nuestro guía durante el recorrido de casi un kilómetro que realizamos por pasarelas. Aquí vemos la estalactita más grande del mundo que mide nada menos que 8,2 metros. “Si se tiene en cuenta que cada centímetros precisa de unos 100 años para formarse de media, esta estalactita tiene unos 80.000 años”, añade Abdallah.

La cueva inferior (nuestra favorita) es un río subterráneo de casi 8 kilómetros de largo que pasa por debajo de seis pueblos de la zona y abastece de agua a un millón de libaneses. Durante el paseo en pequeños barcas, te garantizamos que disfrutarás del silencio y de una gran sensación de paz.

Los templos de Baalbek

La antigua Heliópolis para los romanos y, anteriormente, santuario fenicio al dios Baal puede presumir de tener algunos de los yacimientos arqueológicos mejor conservados de Oriente Próximo. A solo dos horas de Beirut, en el valle de Bekaa, están los templos de Baco, Venus y Júpiter.

Situarte junto a ellos hará que te sientas pequeño. La base del templo de Júpiter esta construida con enormes piedras que llegan a pesar hasta 900 toneladas, algo que ha dado pie a todo tipo de teorías conspirativas e incluso, los hay que piensan que lo de mover estas piedras tuvo que ser cosa de extraterrestres. Para alimentar el misterio, en la cantera de Baalbek se han descubierto los monolitos más grandes del mundo con un peso de más de 1.600 toneladas. Con todo esto no es de extrañar que los sumarios conocieran este sitio como el lugar de aterrizaje de los dioses.

Seis estaciones para esquiar

Los amantes de la nieve también pueden disfrutar de una pequeña Suiza en Oriente Medio y aprovechar para pasar un día esquiando a poco más de una hora de la capital. Faraya Mzaar es la estación más popular del Líbano por su cercanía con Beirut, así como por su tamaño y buenas instalaciones. Hay más de 80 kilómetros esquiables repartidos en unas 40 pistas a una altitud entre los 1.600 y los 2.300 metros. Es uno de los pocos lugares del mundo donde se puede esquiar por la mañana y bañarse en el Mediterráneo al atardecer.

Fuente: La Vanguardia

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