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"Muchos pendejos me...": la pícara revelación de Julieta Ortega sobre la intimidad de Sex

Entre risas y total honestidad, la artista detalló las confusiones que provocaba el juego de seducción de la obra inmersiva.


Julieta Ortega visitó el programa Otro día perdido, conducido por Mario Pergolini en Eltrece, y repasó con total soltura su experiencia en Sex. La transgresora creación de José María Muscari la tuvo como protagonista durante casi dos años en Buenos Aires, Mar del Plata y distintas giras.

El juego interactivo y de cercanía con la platea fue uno de los mayores desafíos para la prestigiosa actriz.

Al recordar su debut en una propuesta tan inmersiva, la actriz no ocultó el impacto inicial. “Sex me puso nerviosa las primeras funciones, pero después ya no”, detalló sobre el proceso de adaptación a un escenario donde la distancia con el espectador prácticamente desaparece.

Julieta Ortega analizó junto a Mario Pergolini el impacto cultural y las fantasías que despertaba la obra teatral.

Qué le decían a Julieta Ortega en las funciones de SEX

Uno de los puntos más llamativos de la entrevista fue cuando describió el comportamiento de los asistentes recurrentes. Pergolini comparó la fidelidad de esos seguidores con los viejos rituales de las vedettes, a lo que Ortega respondió con humor: “Pero no te llevaban nada. No te llevaban flores”.

El verdadero despliegue de anécdotas surgió al hablar de lo que ocurría tras bambalinas, cuando la carga sensual del show generaba confusiones en la audiencia. “Por ahí te esperan. La gente se siente que les estás tirando onda y te esperan”, explicó respecto a las fantasías que despertaba la puesta en escena.

La artista se tomó con mucho humor las confusiones que provocaban las escenas de alto voltaje.

Lejos de incomodarse, la artista recordó esos momentos con picardía. “Muchos pendejos me esperaban a la salida. Era un gran momento ese”, confesó entre risas. Incluso relató que un espectador se acercó de forma tan frontal que capturó su atención por completo: “Este pibe es un capo. ¡Este pibe se viene conmigo!”, lanzó divertida, aclarando que, más allá de los malentendidos, todo se resolvía con absoluta naturalidad.