Presenta:

Lo que nadie te cuenta: la realidad de los actores y actrices en Mendoza frente a una economía que no repunta

El arte y el ocio es lo primero que se suprime en contexto de vacas flacas. En un rubro que requiere mucha pasión y esfuerzo. Cómo es vivirlo en 2026, con todo lo que eso implica.

Uno de los tantos rubros, castigado por el presente.

Uno de los tantos rubros, castigado por el presente.

Rodrigo D'Angelo / MDZ

Argentina sigue inmersa en una economía que no repunta, pero eso no denota sorpresa en nadie. Los números hablan por sí solos: un consumo personal y masivo que va en caída libre en los últimos seis, siete meses y realidades que priorizan la necesidad y hasta a veces, la supervivencia. Bajo el evidente concepto de "recortar gastos", las actividades relacionadas al ocio y recreativas pasan a un último plano o se convierten en un privilegio que ocurre esporádicamente.

Las encuestas y la realidad se complotan y hablan. Dentro de aquellos pequeños placeres que las familias pueden darse de vez en cuando (salvo excepciones), el arte es atravesado por el dedo que decide tacharlo y no porque así lo quiera, sino porque "no le queda de otra". Entre los tantos rubros existentes, aparece la actuación que, como dicen por allí, "por amor al arte", el que lo hace intenta vivir de ello o lucha porque así sea... personas que mueven algo tan importante llamado cultura e incitan a abrir un poco más la cabeza.

El rol de los actores y las actrices comprende un abanico de opciones, y hoy en la provincia, el teatro independiente es la opción más rentable para salir adelante. Mendoza se encuentra entre las primeras provincias del país con más cantidad de opciones teatrales, superando las 50 propuestas sólidas anuales y un número que puede llegar a 70 en temporada de vacaciones, siguiendo a Córdoba y la gran capital, Buenos Aires.

En una labor que cabe recalcar, consta de ciclos y que necesita de otras alternativas para subsistir (aunque esto, tampoco es nuevo ni único de este rubro) hay voces que deciden reflejar la realidad actual que golpea y si, repetimos, a muchos sectores, pero cuando te convertís en una opción de suspensión, si no es la primera, en un contexto crítico económico, el miedo dice presente.

Actividad en Mendoza

Mendoza, un polo de amplia actividad teatral.

Mendoza, un polo de amplia actividad teatral.

En palabras de Guadalupe Carnero, Delegada General de la Asociación Argentina de Actores y Actrices con extensión en Mendoza (fundada en 1975), destaca a la provincia como un gran polo teatral, como se dijo anteriormente, con el teatro independiente a la cabeza de la mayor ganancia productiva y donde se asocian diferentes roles de manera cooperativa.

Actualmente, son cinco las áreas que abarca el convenio colectivo de trabajo (teatro, cine, publicidad, radio y doblaje) y no consta de aporte estatal/gubernamental. Además, el gremio cuenta con alrededor de 300 afiliados, pero se estima que hay más de 500 actores y actrices en actividad constante, muchos de ellos egresados de la Universidad Nacional de Cuyo y otros espacios de formación formal e informal.

Uno de los golpes más duros en la era Milei: el INT y el INCAA

Establecimiento del Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales.

Establecimiento del Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales.

El desfinanciamiento de las instituciones que fomentan dicha cultura, particularmente el Instituto Nacional del Teatro (INT) y el INCAA, fue uno de los puntos más cuestionados desde el comienzo del gobierno de Javier Milei en 2023, con la famosa Ley Ómnibus sancionada en 2024, seguido de la concentración del organismo a un máximo recorte que no ocurría desde la década de los 90.

A esto se suma la problemática estructural e histórica de las contrataciones y que no tiene suerte de modificación. Aquí existe una marcada diferencia entre el ámbito privado y el Estado. Este último, se caracteriza por la precarización y una labor, sin vinculación sindical. Los salarios suelen equipararse al escalafón municipal más bajo (ej. 360.000 pesos por contratos de hasta tres meses máximo) y carecen de aportes directos.

Aportes para la jubilación en un rubro cíclico

La actuación es esporádica. Un actor no permanece en la misma obra durante 30 años, lo que dificulta la continuidad de sus aportes previsionales. Aunque la Ley del Actor (2015) los reconoce como trabajadores y contempla su jubilación, la realidad dice "si la vida te da limones, hacé malabares". Está la opción del trabajo bajo convenio, pero es la más evadida por productores privados y la mayoría concurre al monotributo (la salida de más de 186 mil personas en la provincia).

Como paliativo, muchos profesionales de la actuación recurren entre las opciones existentes, a la enseñanza formal en escuelas o universidades estatales para asegurarse un ingreso estable y aportes jubilatorios un poco más regulares.

Un teatro que crece, pero se precariza para no perderse

Proyecto Tajamar, una fundación con más de 10 años de trayectoria.

Proyecto Tajamar, una fundación con más de 10 años de trayectoria.

Gonzalo Canillas tiene 24 años, lleva tres años consecutivos en la actuación, Alejandro Conte representa la otra cara de la moneda, la experiencia por más de 35 años. Empezar vs. el continuar en un país de crisis cíclicas se representan en ellos, sus relatos convergen en una realidad ineludible: hacer teatro siempre ha necesitado muchas variables: pasión, resistencia y un trabajo paralelo.

Alejandro es actor, director y productor de teatro; tiene una amplia visión de cómo se transformó el circuito teatral, la importancia de la formación y la gran necesidad de autogestión como gran oportunidad laboral, aunque hace tres décadas, la provincia no tenía las mixtas oportunidades actuales:

"Hace 30 años, Mendoza no tenía una plaza teatral tan amplia ni con tanta oferta. Una de las cosas que más ayudó a la construcción es la explosión que se da en la facultad. Pasar de ser una escuela de teatro a ser una facultad fue un polo educativo interesante que armó y construyó otra identidad".

Como se viene recalcando a lo largo de esta nota, con un polo creciendo y en paralelo, una economía que no repunta, esto impacta en el sector y genera la gran discusión del costo de las entradas. Como expresó Conte, el desafío hoy es no regalar el trabajo, pero no perderlo tampoco:

"Hay toda una discusión que estamos teniendo con el valor de la entrada. Si cobramos 5 mil pesos no es nada, pero si cobrás más de 15 mil la gente no va. Entonces nos estamos autoprecarizando por una cuestión de tener la posibilidad de generar un público, de que éste pueda acceder a ese espectáculo".

Si hay algo que nunca cambió en treinta años, es la necesidad de conjugar múltiples empleos: "En todas las épocas siempre tenés que tener el plumero en el cul* para subsistir. (...) Yo era enfermero, de hecho. Trabajaba como enfermero y hacía teatro, e iba combinando ambas cosas".

Alejandro Conte.

Alejandro Conte.

El presente: mayor oferta, menor demanda

En el caso de Gonzalo, actor y realizador audiovisual, su perspectiva se centra en el desafío actual del actor emergente: abrirse camino en un mercado saturado, lidiando con la falta de consumo cultural cotidiano. "La industria teatral en Mendoza tiende a ser siempre independiente. Entonces, más que insertarse, lo difícil a veces es llevar a cabo la obra. Muchas veces, si no te llaman, podés armar vos mismo tus propios proyectos", expresó.

En este relevo de la cultura por la obvia priorización de las necesidades básicas, el teatro cae en su consumo: "Cuando vas a salir un fin de semana a hacer algo, puede tantearse ir a la montaña, al shopping o a comer una hamburguesa; pero ir al teatro muy pocas veces está inculcado en el mendocino".

Una idea que se repite luego de treinta años es, la necesidad de más trabajos en una agenda de 24 horas, y el vivir del arte que se transforma en un hobby más que un empleo: "Al ser laburos cíclicos, uno nunca sabe cuándo va a vender el próximo. Entonces se tiende a ver siempre esto de buscar algo de base, aunque no esté relacionado al rubro, para poder seguir subsistiendo y avanzando en lo que a uno le gusta".

En un panorama por el momento desalentador, donde el consumo privado no crece, sino que retrocede, y la obligación es recortar para llegar a ciertos objetivos básicos, apostar por el arte y pensar en poder vivir del mismo, podría volverse una utopía.