Jesús Braceras contó el verdadero origen de Gutiérrez is mai neim y por qué eligió cruzar la CIA con el conurbano
El director de Barrabrava y Monzón habló con MDZ sobre su nueva serie para Disney+, protagonizada por Fabián Barassi y Yayo Guridi, y contó detalles de la nueva ficción argentina.
Gutiérrez is mai neim, lo nuevo de Disney+.
Disney+Esta semana, Disney Plus estrenó Gutiérrez is mai neim, la nueva serie de comedia policial que une a Darío Barassi y Yayo Guridi, como una dupla de policías del Conurbano que deben investigar el asesinato del embajador ruso en Argentina, en el que también interviene la CIA. La idea nació de una obsesión muy concreta de su creador y director, Jesús Braceras.
En diálogo con MDZ y Quever, el realizador de Barrabrava y Monzón repasó cómo pasó del drama más duro a la comedia negra, qué tanto hay de improvisación en el set y por qué cree que la serie tiene mucho más para dar después de estos ocho episodios.
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Una idea que nació de mirar demasiado cine policial yanqui
Braceras lo cuenta sin vueltas. Vio tantas películas y series policiales estadounidenses que en algún momento empezó a imaginarse esas mismas escenas trasplantadas a la Argentina. Una persecución que termina chocando contra un piquete. Un llamado urgente que se corta porque no hay señal o no queda crédito en el celular. Ese choque entre el policial clásico y los obstáculos bien locales fue el disparador de todo.
"Cada vez que me imaginaba algo así, me imaginaba una persecución y se encontraban con un piquete. Me imaginaba que llamaban a alguien y no tenés señal o no tenés crédito", recuerda el director sobre esas primeras ideas sueltas que después terminaron convirtiéndose en guión.
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De ahí surgió la decisión de meter a la CIA en el medio, a partir del asesinato de un embajador ruso que dispara la trama. Para el director, ese cruce internacional funcionaba como excusa perfecta para poner en contraste dos mundos. "Cuando vos tenés al mundo de la CIA con toda su tecnología, empezás a ver cómo nosotros atamos las cosas con alambre. Pero cuando ves la frialdad de ellos, también ves lo fraternales que somos", explica Braceras. Gutiérrez y Torcoletti no tienen cámaras de seguridad que sirvan, pero conocen a todos los dueños de los telos del conurbano y saben moverse igual. Ahí aparece lo que el director define como la viveza criolla, el eje que sostiene buena parte del humor de la serie.
Barassi y Yayo, un guión sólido y la apuesta a una segunda temporada
Juntar a dos comediantes con estilos tan distintos podría haber sido un problema. "Hay dos cosas que tienen que funcionar, que es primero tener un guión en el que todos creamos y que todos lo sigamos porque estamos convencidos que eso que está ahí está bueno", cuenta Braceras sobre el desafío de sostener a dos actores tan hábiles para la improvisación como para que la historia se termine yendo para cualquier lado si los dejás sueltos. Cada escena tenía marcado con precisión cuándo dejar salir un poco de Barassi, cuándo un poco de Yayo y cuándo tenía que ser pura y exclusivamente Gutiérrez o Torcoletti. La química que se ve en pantalla, según el director, es un reflejo directo de la que tienen los dos actores fuera de cámara.
Ese guión lo escribió junto a Gabriel Nicoli, con quien ya venía trabajando en Barrabrava, y sumó a Leo Yola para nutrir el relato con conocimiento real del conurbano. El método de trabajo fue casi artesanal en plena era digital. Audios de WhatsApp que van y vuelven todo el día, ideas que se prueban en una mesa de escritura grupal y Braceras cerrando cada línea narrativa como el organizador del equipo.
Aunque su carrera está más asociada al drama duro, el director explica que dirigir esta comedia no le resultó tan distinto. "Los personajes tienen que estar absolutamente convencidos de lo que están diciendo y están transitando eso como una verdad. Cuando te alejás un poco, la situación es paródica. Pero ellos lo están viviendo absolutamente en serio", dice Braceras. De hecho asegura que si le sacan los chistes, Gutiérrez is mai neim funciona perfectamente como un policial con caso, romance y persecuciones incluidas.
Sobre el final, Braceras fue claro. La temporada cierra de forma redonda, sin cabos sueltos pensados para forzar una continuación. Pero tanto él como el equipo sienten que el universo y la dupla protagónica dan para mucho más. "Todos queremos seguir viendo a Gutiérrez y a Torcoletti, nos pasó haciéndola. Esto no puede terminar acá", dijo, aunque aclaró que esas ganas de continuar no tienen que ver con un final que quede a propósito inconcluso. La puerta para una segunda temporada queda abierta, más por ganas genuinas que por necesidad narrativa.